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Hamlet : Acto 3, Escenas de la 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19

fictograma [Unofficial] June 24, 2026
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Escena XII

CÓMICO 4º y dichos.

HAMLET.- Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cómicos no pueden callar un secreto, todo lo cuentan.

OFELIA.- ¿Nos dirá éste lo que significa la escena que hemos visto?

HAMLET.- Sí, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagáis ver. Como no os avergoncéis de representársela, él no se avergonzará de deciros lo que significa.

OFELIA.- ¡Qué malo! ¡Qué malo sois! Pero, dejadme atender a la pieza.

CÓMICO 4.º.

-Humildemente os pedimos

que escuchéis esta Tragedia,

disimulando las faltas

que haya en nosotros y en ella.

HAMLET.- ¿Es esto prólogo, o mote de sortija?

OFELIA.- ¡Qué corto ha sido!

HAMLET.- Como cariño de mujer.

Escena XIII

CÓMICO 1.º, CÓMICO 2.º, y dichos.

CÓMICO 1º.

-Ya treinta vueltas dio de Febo el carro

a las ondas saladas de Nereo,

y al globo de la tierra, y treinta veces

con luz prestada han alumbrado el suelo

doce lunas, en giros repetidos,

después que el Dios de amor y el Himeneo

nos enlazaron, para dicha nuestra,

en nudo santo el corazón y el cuello.

CÓMICO 2.º.

-Y, ¡oh! Quiera el Cielo que otros tantos giros

a la luna y al sol, señor, contemos

antes que el fuego de este amor se apague.

Pero es mi pena inconsolable al veros

doliente, triste, y tan diverso ahora

de aquel que fuisteis… Tímida recelo…

Mas toda mi aflicción nada os conturbe:

que en pecho femenil llega al exceso

el temor y el amor. Allí residen

en igual proporción ambos afectos,

o no existe ninguno, o se combinan

este y aquel con el mayor extremo.

Cuán grande es el amor que a vos me inclina,

las pruebas lo dirán que dadas tengo;

pues tal es mi temor. Si un fino amante,

sin motivo tal vez, vive temiendo;

la que al veros así toda es temores,

muy puro amor abrigará en el pecho.

CÓMICO l.º.

-Si, yo debo dejarte, amada mía,

inevitable es ya: cederán presto

a la muerte mis fuerzas fatigadas;

tú vivirás, gozando del obsequio

y el amor de la tierra. Acaso entonces

un digno esposo…

CÓMICO 2.º.

-No, dad al silencio

esos anuncios. ¿Yo? Pues ¿no serían

traición culpable en mí tales afectos?

¿Yo un nuevo esposo? No, la que se entrega

al segundo, señor, mató al primero.

HAMLET.- Esto es zumo de ajenjos.

CÓMICO 2.º.

-Motivos de interés tal vez inducen

a renovar los nudos de Himeneo;

no motivos de amor: yo causaría

segunda muerte a mi difunto dueño

cuando del nuevo esposo recibiera

en tálamo nupcial amantes besos.

CÓMICO l.º.

-No dudaré que el corazón te dicta

lo que aseguras hoy: fácil creemos

cumplir lo prometido y fácilmente

se quebranta y se olvida. Los deseos

del hombre a la memoria están sumisos,

que nace activa y desfallece presto.

Así pende del ramo acerbo el fruto,

y así maduro, sin impulso ajeno,

se desprende después. Difícilmente

nos acordamos de llevar a efecto

promesas hechas a nosotros mismos,

que al cesar la pasión cesa el empeño.

Cuando de la aflicción y la alegría

se moderan los ímpetus violentos,

con ellos se disipan las ideas

a que dieron lugar, y el más ligero

acaso, los placeres en afanes

muda tal vez, y en risa los lamentos.

Amor, como la suerte, es inconstante:

que en este mundo al fin nada hay eterno,

y aun se ignora si él manda a la fortuna

o si ésta del amor cede del imperio.

Si el poderoso del lugar sublime

se precipita, le abandonan luego

cuantos gozaron su favor; si el pobre

sube a prosperidad, los que le fueron

más enemigos su amistad procuran

(y el amor sigue a la fortuna en esto)

que nunca al venturoso amigos faltan,

ni al pobre desengaños y desprecios.

Por diferente senda se encaminan

los destinos del hombre y sus afectos,

y sólo en él la voluntad es libre;

mas no la ejecución, y así el suceso

nuestros designios todos desvanece.

Tú me prometes no rendir a nuevo

yugo tu libertad… Esas ideas,

¡ay!, morirán cuando me vieres muerto.

CÓMICO 2.º.

-Luces me niegue el sol, frutos la tierra,

sin descanso y placer viva muriendo,

desesperada y en prisión oscura

su mesa envidie al eremita austero;

cuantas penas el ánimo entristecen,

todas turben al fin de mis deseos

y los destruyan, ni quietud encuentre

en parte alguna con afán eterno;

si ya difunto mi primer esposo,

segundas bodas pérfida celebro.

HAMLET.- Si ella no cumpliese lo que promete…

CÓMICO 1.º.

-Mucho juraste. Aquí gozar quisiera

solitaria quietud, rendido siento

al cansancio mi espíritu. Permite

que alguna parte le conceda al sueño

de las molestas horas.

CÓMICO 2.º.

-Él te halague

con tranquilo descanso y nunca el Cielo

en unión tan feliz pesares mezcle.

HAMLET.- Y bien, señora, ¿qué tal os va pareciendo la pieza?

GERTRUDIS.- Me parece que esa mujer promete demasiado.

HAMLET.- Sí, pero lo cumplirá.

CLAUDIO.- ¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal ejemplo?

HAMLET.- No, señor, no. Si todo ello es mera ficción, un veneno…, fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! No señor.

CLAUDIO.- ¿Cómo se intitula este Drama?

HAMLET.- La Ratonera. Cierto que sí… es un título metafórico. En esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena… el Duque se llama Gonzago y su mujer Baptista… Ya, ya veréis presto… ¡Oh! ¡Es un enredo maldito! Y ¿qué importa? A Vuestra Majestad y a mí, que no tenemos culpado el ánimo, no nos puede incomodar: al rocín que esté lleno de mataduras le hará dar coces; pero, a bien que nosotros no tenemos desollado el lomo.

Escena XIV

CÓMICO 3.º y dichos.

HAMLET.- Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del Duque.

OFELIA.- Vos suplís perfectamente la falta del coro.

HAMLET.- Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante, si viese puestos en acción entrambos títeres.

OFELIA.- ¡Vaya, que tenéis una lengua que corta!

HAMLET.- Con un buen suspiro que deis, se la quita el filo.

OFELIA.- Eso es; siempre de mal en peor.

HAMLET.- Así hacéis vosotras en la elección de maridos: de mal en peor. Empieza asesino… Déjate de poner ese gesto de condenado y empieza. Vamos… el cuervo graznador está ya gritando venganza.

CÓMICO 3.º.

-Negros designios, brazo ya dispuesto

a ejecutarlos, tosigo oportuno,

sitio remoto, favorable el tiempo

y nadie que lo observe. Tú, extraído

de la profunda noche en el silencio

atroz veneno, de mortales yerbas

(invocada Proserpina) compuesto:

infectadas tres veces y otras tantas

exprimidas después, sirve a mi intento;

pues a tu actividad mágica, horrible,

la robustez vital cede tan presto

CÓMICO 1.º destapa un frasquillo, y le echa una porción de licor en el oído.

HAMLET.- ¿Veis? Ahora le envenena en el jardín para usurparle el cetro. El Duque se llama Gonzago, es historia cierta y corre escrita en muy buen italiano. Presto veréis como la mujer de Gonzago se enamora del matador.

OFELIA.- El Rey se levanta.

HAMLET.- ¿Qué? ¿Le atemoriza un fuego aparente?

GERTRUDIS.- ¿Qué tenéis, señor?

POLONIO.- No paséis adelante, dejadlo.

CLAUDIO.- Traed luces. Vamos de aquí.

TODOS.- Luces, luces.

Escena XV

HAMLET, HORACIO, CÓMICO 1.º, CÓMICO 3.º

HAMLET.

-El ciervo herido llora

y el corzo no tocado

de flecha voladora,

se huelga por el prado;

duerme aquel, y a deshora

veis éste desvelado,

que tanto el mundo va desordenado.

Y, dígame, señor mío, si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta gracia que tengo para la música, y un bosque de plumas en la cabeza, y un par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme lugar entre un coro de comediantes?

HORACIO.- Mediano papel.

HAMLET.- ¿Mediano? Excelente.

Tú sabes, Damon querido,

que esta nación ha perdido

al mismo Jove, y violento

tirano lo ha sucedido

en el trono mal habido,

un… ¿Quien diré yo? Un…, un sapo.

HORACIO.- Bien pudierais haber conservado el consonante.

HAMLET.- ¡Oh! Mi buen Horacio; cuanto aquel espíritu dijo es demasiado cierto. ¿Lo has visto ahora?

HORACIO.- Sí señor, bien lo he visto.

HAMLET.- ¿Cuándo se trató de veneno?

HORACIO.- Bien, bien le observé entonces.

HAMLET.- ¡Ah! Quisiera algo de música: traedme unas flautas… Si el Rey no gusta de la comedia, será sin duda porque… Porque no le gusta. Vaya un poco de música.

Escena XVI

HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO

GUILLERMO.- Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra?

HAMLET.- Y una historia entera.

GUILLERMO.- El Rey…

HAMLET.- Muy bien, ¿qué le sucede?

GUILLERMO.- Se ha retirado a su cuarto con mucha destemplanza.

HAMLET.- De vino. ¿Eh?

GUILLERMO.- No señor, de cólera.

HAMLET.- Pero, ¿no sería más acertado írselo a contar al médico? ¿No veis que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que le aumente?

GUILLERMO.- ¡Oh! Señor, dad algún sentido a lo que habláis, sin desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo a decir.

HAMLET.- Estamos de acuerdo. Prosigue, pues.

GUILLERMO.- La Reina vuestra madre, llena de la mayor aflicción, me envía a buscaros.

HAMLET.- Seáis muy bien venido.

GUILLERMO.- Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queréis darme una respuesta sensata, desempeñaré el encargo de la Reina; si no, con pediros perdón y retirarme se acabó todo.

HAMLET.- Pues, señor, no puedo.

GUILLERMO.- ¿Cómo?

HAMLET.- Me pides una respuesta sensata y mi razón está un poco achacosa; no obstante, responderé del modo que pueda a cuanto me mandes, o por mejor decir, a lo que mi madre me manda. Con que nada hay que añadir en esto. Vamos al caso. Tú has dicho que mi madre…

RICARDO.- Señor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de sorpresa y admiración.

HAMLET.- ¡Oh! ¡Maravilloso hijo! Que así ha podido aturdir a su madre. Pero, dime, ¿esa admiración no ha traído otra consecuencia? ¿No hay algo más?

RICARDO.- Sólo que desea hablaros en su gabinete, antes que os vais a recoger.

HAMLET.- La obedeceré, si diez veces121😉 fuera mi madre. ¿Tienes algún otro negocio que tratar conmigo?

RICARDO.- Señor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais mucho.

HAMLET.- Y ahora también. Te lo juro, por estas manos rateras.

RICARDO.- Pero, ¿cuál puede ser el motivo de vuestra indisposición? Eso, por cierto, es cerrar vos mismo las puertas a vuestra libertad, no queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sentís.

HAMLET.- Estoy muy atrasado.

RICARDO.- ¿Cómo es posible? ¿Cuándo tenéis el voto del Rey mismo para sucederte en el trono de Dinamarca?

HAMLET.- Sí, pero mientras nace la yerba… Ya es un poco antiguo el tal refrán. ¡Ah! Ya están aquí las flautas.

Escena XVII

CÓMICO 3.º y dichos.

HAMLET.- Dejadme ver una… ¿A qué tengo de ir ahí? Parece que me quieres hacer caer en alguna trampa, según me cercas por todos lados.

GUILLERMO.- Ya veo, señor, que si el deseo de cumplir con mi obligación me da osadía; acaso el amor que os tengo me hace grosero también e importuno.

HAMLET.- No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta?

GUILLERMO.- Yo no puedo, señor.

HAMLET.- Vamos.

GUILLERMO.- De veras que no puedo.

HAMLET.- Yo te lo suplico

GUILLERMO.- Pero, si no sé palabra de eso.

HAMLET.- Más fácil es que tenderse a la larga. Mira, pon el pulgar y los demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca y verás que lindo sonido resulta. ¿Ves? Estos son los toques.

GUILLERMO.- Bien, pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan armonía. Como ignoro el arte…

HAMLET.- Pues, mira tú, en que opinión tan baja me tienes. Tú me quieres tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo de mis tonos y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe a mí con más facilidad que a una flauta? No; dame el nombre del instrumento que quieras; por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás hacerle producir el menor sonido.

Escena XVIII

POLONIO y dichos.

HAMLET.- ¡Oh! Dios te bendiga.

POLONIO.- Señor, la Reina quisiera hablaros al instante.

HAMLET.- ¿No ves allí aquella nube que parece un camello?

POLONIO.- Cierto, así en el tamaño parece un camello.

HAMLET.- Pues ahora me parece una comadreja.

POLONIO.- No hay duda, tiene figura de comadreja.

HAMLET.- O como una ballena.

POLONIO.- Es verdad, sí, como una ballena.

HAMLET.- Pues al instante iré a ver a mi madre. Tanto harán estos que me volverán loco de veras. Iré, iré al instante.

POLONIO.- Así se lo diré.

HAMLET.- Fácilmente se dice, al instante viene. Dejadme solo, amigos.

Escena XIX

HAMLET solo

HAMLET.- Este es el espacio de la noche, apto a los maleficios. Esta es la hora en que los cementerios se abren y el infierno respira contagios al mundo. Ahora podría yo beber caliente sangre, ahora podría ejecutar tales acciones, que el día se estremeciese al verla. Pero, vamos a ver a mi madre… ¡Oh! ¡Corazón! No desconozcas la naturaleza, ni permitas que en este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame124😉 ser cruel, pero no parricida. El puñal que ha de herirla está en mis palabras, no en mi mano; disimulen el corazón y la lengua, sean las que fueren las execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará que se cumplan.

Continúa en la siguiente escena…

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