Protocolo de descomposición
Sarakio_Kiosara
La primera rama de la Pereza: Malos pensamientos (Logitacion maulvaise)
Pensamiento superfluo:
- Deleitarse en el recuerdo del mal.
- Pensar que el pecado es algo dulce.
- Permanecer largo tiempo en pensamientos malvados.
Pensamiento doloroso:
Sobre cómo se puede dañar a otro secretamente.
Imputar el mal propio a los demás.
Cómo, haciendo el mal, uno puede ser llamado bueno.
Pensamiento detestable:
Sobre cómo se puede realizar el mal.
Cómo, haciendo el mal, se puede perseverar en él.
Cómo se puede resistir al bien.
La segunda rama de la Pereza: Tedio del bien (Ennuy de bien)
Pecar por costumbre:
- Porque los otros pecan de la misma manera.
- Porque la costumbre es actuar así.
- Porque no hay nadie que reprenda o arguya a quien hace el mal.
Pecar por malicia:
Cuando alguien ama el mal y por eso lo hace.
Cuando no se ama el bien y no se realiza en absoluto.
Cuando se odia el bien y se ama el mal.
Por deseo de dejar el mal:
Cuando alguien hace el bien a su pesar (forzado).
Cuando uno no se regocija al hacer el bien.
Cuando a uno no le desagrada si se hace el mal.
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La tercera rama de la Pereza: Prontitud al mal (Promptitude a mal)
Por inconstancia:
- Al abandonar el bien que uno conoce.
- Al cambiar a menudo de propósito o de consejo.
- Al flaquear en la adversidad y no elevarse en la prosperidad.
Por pusilanimidad:
Sustraerse uno mismo del bien.
Fallar a la gracia de Dios.
Temer comenzar aquello que es una cosa buena.
Por curiosidad:
Al buscar cosas inútiles y nuevas.
Al oír placenteramente rumores y fábulas.
Buscar cosas nuevas solo por la propia voluntad.
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La cuarta rama de la Pereza: Pusilanimidad (Pusillanimite)
Temer donde no se debe:
- Temer que si ocurre algo, sea un daño.
- Perder bienes espirituales para no perder los temporales.
- Si la adversidad temporal parece ser demasiado grave.
Temer más de lo que se debe:
Hacer demasiado duelo por aquello que se ha perdido.
Dolor por no tener aquello que se desea alcanzar.
Dolor cuando ocurre algo contra la propia voluntad.
Temer a quienes no se debe:
Como a los detractores cuando uno habla rectamente.
Por defender a los malvados para complacerlos.
Por temor a que ellos no ayuden si uno hace el bien.
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La quinta rama de la Pereza: Mala voluntad (Voulente mauuaise)
Deseo de hacer el mal:
- Que sea para deshonor de Dios.
- Para daño del prójimo.
- Para la condenación de la propia alma.
Deseo de poder hacer el mal:
Por el deleite del mal.
Por el desagrado que se siente hacia el bien.
Para que se haga lo que place [a uno mismo] y lo que se desea.
Deleitarse en ello tanto como se pueda:
No resistiendo a los malos pensamientos (cogitaciones).
Amar los malos deleites.
Apetecer cómo uno puede deleitarse [en el pecado].
La sexta rama de la Pereza: Fracción de votos (Fraction de voux)
Por ligereza:
- No cumpliendo aquello que uno ha prometido a Dios.
- O a los santos y santas del Paraíso.
- O aquello que uno ha prometido a su prójimo.
Por negligencia:
No queriendo cumplir la promesa en el tiempo debido.
Diferir el cumplimiento de lo prometido de un día para otro.
Olvidar voluntariamente lo que se debe realizar.
Por voluntad de no cumplir:
Porque a uno le pesa haber hecho la promesa.
Porque uno se arrepiente de haber prometido el bien.
Porque uno no tiene intención alguna de cumplir lo prometido.
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La séptima rama de la Pereza: Impenitencia
Diferir la confesión:
- No queriendo confesar sus pecados a menudo.
- Esperar hasta el final de la vida o hasta una enfermedad grave.
- Confesar solo una parte y ocultar la otra.
No querer hacer penitencia:
Porque parece ser una carga demasiado pesada.
Porque no se tiene el firme propósito de enmendarse.
Porque uno cree que no ha pecado tanto como para necesitarla.
Recaer en el pecado:
Por la facilidad que se siente al pecar.
Por no evitar las ocasiones de caída.
Porque uno se regocija en el pecado cometido anteriormente.
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La octava rama de la Pereza: Infidelidad
No creer firmemente:
- Dudando de los artículos de la fe.
- No prestando atención a lo que la Iglesia enseña.
- Creer más en las cosas visibles que en las espirituales.
Ser inconstante en la fe:
Cambiando de opinión por temor a los hombres.
O por el deseo de obtener algún bien terrenal.
Dejándose llevar por cualquier viento de doctrina nueva.
No actuar según la fe:
Tener fe sin obras, la cual es una fe muerta.
No poner la esperanza en las promesas divinas.
Vivir como si no hubiera una vida después de esta.
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La novena rama de la Pereza: Ignorancia
No querer aprender:
- Las cosas que son necesarias para la salvación.
- Los mandamientos de Dios y de la Iglesia.
- Cómo evitar los vicios y seguir las virtudes.
Ignorar por negligencia:
No buscando el consejo de quienes saben más.
No leyendo ni escuchando la palabra de Dios.
Ocupando el entendimiento solo en cosas vanas.
Afectar ignorancia:
Para tener una excusa al cometer el pecado.
Para no sentirse obligado a hacer el bien.
Para vivir más libremente según los deseos de la carne.
La décima rama de la Pereza: Vana tristeza
Tedio de vivir:
- Cuando las cosas buenas resultan desagradables.
- Cuando todas las cosas resultan fastidiosas.
- Cuando las cosas que uno hace le parecen todas pesadas.
Falsa esperanza:
Presumir demasiado de la misericordia de Dios.
Esperar la misericordia sin apartarse del pecado.
Vivir en pecado sin temor a Dios.
Desesperarse:
Por la severidad de la justicia divina.
Por la magnitud del pecado que uno ha cometido.
Desconfiar de la misericordia de Dios.
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La undécima rama de la Pereza: Flojera (Lachete)
Hacia las cosas prohibidas:
- Cuando uno se expone demasiado al peligro de pecar.
- Cuando uno está demasiado seguro de no pecar.
- Cuando uno se expone demasiado a las tentaciones.
Hacia los consejos:
No querer ser bueno porque no se quiere dejar el mal.
No honrar el bien y amar más el mal.
Despreciar los consejos de los buenos.
Hacia los mandamientos:
No cumplir el mandamiento que se debe.
Despreciar el mandamiento o a aquel que lo da.
No amar que ninguna cosa sea mandada.
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La duodécima rama de la Pereza: Mala esperanza
Despreciar el buen renombre:
- Continuando en la realización de malas obras.
- Teniendo esperanza de hacer solo el mal.
- O haciendo ambas cosas a la vez.
No temer ser difamado:
No importar qué cosa se diga de ti.
No importar quién sea escandalizado por ti.
No buscar que el prójimo sea edificado por ti.
Hacer el bien con mala intención:
Fraudulentamente, y tú lo sabes bien.
Sin discreción, sin importar a quién ni cómo.
Incautamente, porque tú no lo quieres reconocer.
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La decimotercera rama de la Pereza: Curiosidad
Buscar cosas inútiles:
- Desear saber cosas que son materia de pecado.
- Trabajar para seducir a otros por la fuerza del lenguaje.
- Para ser llamado sabio por los idiotas y necios.
Deleitarse en ver cosas vanas:
Que atraen y tiran hacia lo que es disoluto.
Que te hacen y te vuelven disoluto.
Que te dan a entender puras vanidades.
Hacer lo que ningún otro sabe:
Haciendo cosas nuevas que nunca se dicen.
O aportando cosas que son malvadas.
O cosas que son solamente para hacer reír.
La decimocuarta rama de la Pereza: Ociosidad (Oysiutee)
Dejar de hacer el bien:
- Tanto en los buenos pensamientos (cogitaciones).
- Como en las buenas palabras.
- Y en las buenas obras.
Buscar el mal hacer:
Siguiendo las concupiscencias de la carne.
Las concupiscencias de los ojos, que es la avaricia.
Y vivir de manera orgullosa.
No resistir al mal:
Por el amor que uno tiene hacia el mal.
Por el tedio que uno siente hacia el bien.
Por la negligencia hacia uno mismo.
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La decimoquinta rama de la Pereza: Evagación (Evagacion)
En cosas vanas:
- Exponerse uno mismo a las vanidades.
- No retirarse de las vanidades.
- Querer permanecer en las vanidades.
En cosas deleitables:
Porque son malas y placenteras.
Permanecer en ellas por largo espacio de tiempo.
Cuando la voluntad es provocada por ellas.
En cosas inicuas:
Cómo se puede dañar cautelosamente a otros.
Cómo dañar más gravemente.
Cómo dañar por más tiempo.
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La decimosexta rama de la Pereza: Impedimento del bien (Empeschement de bien)
Consentir a los que hacen el mal:
- Por malicia y para complacerlos.
- Por el odio que se tiene hacia los buenos.
- Por el odio hacia el bien que uno podría hacer.
No ayudar a los buenos:
Cuando no pueden prosperar sin ayuda.
Allí donde ellos están en peligro.
Allí donde desfallecen por falta de socorro.
Dañar a los buenos:
Por uno mismo directamente.
Por medio de otra persona.
Sustrayéndoles lo que se les debe.
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La decimoséptima rama de la Pereza: Disolución (Dissolucion)
En cosas vanas:
- Mirando a la gente pelear por vanidad.
- Fijando los ojos para mirar cualquier vanidad.
- Estando en lugares populares y públicos.
En cosas delicadas (mignotes):
En los gestos de su cuerpo.
Por ligereza de carácter.
Por el afán de cantar o gritar.
En loca alegría (folle esiouissance):
Por reír demasiado y largamente.
Estar sin gravedad cuando se debe ser grave.
Provocar a los demás a la risa.
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