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fictograma [Unofficial] May 21, 2026
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INCERTINIDUMBRE

Erick no estaba esperando nada esa noche, una noche linda, fresca y con promesas de aventura por cumplirse y esperando por el. Algo que nunca sabrá, ya que se quedo en casa esa noche, la vida de un callcentero no es fácil, se gana bien y es útil el saber otro idioma, pero cuando se esta siendo explotado por canadienses durante 18 horas al día durante 6 días a la semana durante 313 al año, la verdad es que se entiende que no eligiera salir esa noche. Aun se pregunta como le haran todas esas personas que en Instagram muestran que salieron a correr, escalan montañas, o van al GYM, ya ni hablar de coordinar vacaciones con sus amigos, era simplemente imposible desde su perspectiva, el tiempo en 1 año no era suficiente como para poder aprovecharlo. Ni se hable de ver a la familia o amigos, eso lo descarto en cuanto el y sus amigos empezaron a trabajar para call centers.

El único momento en el que podía relajarse los aprovechaba para dormir o relajarse, la forma en la que se relajara no era muy importante, podía ir desde masturbarse hasta consumo de drogas, ya nada importaba de todas formas, estaba solo en su apartamento durante 24 horas del día ¿Valia la pena trabajar tanto para que al final del día solo te espera tu cama y una orden fría de delivery que no sabes cuando pediste o siquiera si es comestible? No lo sabia, pero la presión en su cabeza le sugería que era mejor no saberlo.

Con la ultima llamada concluida, se levanto de su silla y camino hasta al sillón de la sala, la verdad es que el lugar donde habia rentado estaba muy vacío, al principio se prometió que decoraría con ayuda de sus amigos o alguna posible pareja, pero de eso ya muchos años, nunca se imagino que estaría a sus 27 años, sentado solo en una sala pequeña, de un apartamento en la zona 2 igualmente pequeño, en donde parecía que la mayoría de las personas apenas salían de sus apartamentos. Solo se habia encontrado con 3 personas en el tiempo que lleva ahí, los primeros 2 siendo los caseros a los que les renta, y la ultima, una anciana que vive en la planta baja, bastante amable, aunque es algo triste que alguien con sus años, que deben ser muchos ya que no pasan de decir “buenos días” en las raras ocasiones en las que la ve. La verdad es que el esperaba conseguir el suficiente dinero para poder intentar emprender o invertir en algún negocio, pero los gastos seguían acumulándose, y el dinero se iba tan rápido como venia, y en algún punto dejo a un lado esa idea. ahora se encantaba en el sillón, acostado y con un dolor de espalda que debería tener alguien 5 o 6 años mayor que el, se recostó pensando en lo que quería ser de niño, solo para darse cuenta en lo poco que el esperaba de la vida, una familia, amigos, una pareja para consentir, tal vez un gato para poder engordar y que lo acompañase de viejo, algunos nietos a los que dar dulces o dinero como hacían sus abuelos con el cuento iba al pueblo a visitarlos. Ahora lo único que pasaba por su cabeza era la vista que tendría si subiera al techo, se asomara por la cornisa y saltara. Seria la primera vez en años en la que sentiría libertad, en la que el trabajo y las cuentas no importarían, donde sus sueños y sus lamentos se encontrarían para poder abandonarlo en cuento toque el suelo, pero sabia que no lo haría, no era la primera vez que lo pensaba, una vez estuvo muy cerca, pero se decía a si mismo que sus amigos y padres estaría tristes por perderlo, algo que ya no sabia al estar alejado por tanto tiempo; la verdad es que el era muy cobarde para hacerlo, ya sea con pastillas o saltando desde un edificio o puente, el no se atrevería a suicidarse, estaba condenado a este purgatorio en el cual se le habia prometido aventura, felicidad y compañía, y ahora estaba solo sin mucho dinero y posiblemente con algún grado de depresión por lo que pensaba, aunque no tiene tiempo para poder confirmarlo con un psicólogo.

La vida no era lo que esperaba, la verdad es que ya no sabia que hacer, como podríamos saber como salir de esa situación para algo mejor, la situación no era buena para buscar empleo y no es que tuviera tantos ahorros como para mantenerse durante algún tiempo, la droga era cara y estaba seguro de necesitarla, era lo único que le daba algo de tranquilidad o alegría. Estaba completamente perdido, lo único que se podía hacer, como casi todas la noches, era acostarse en donde pudiera, cerrar los ojos, y dejar que las lagrimas rodasen, retenerlas todo el día ya lo habia cansado, la vida ya era muy dura como para no permitirse llorar, de cualquier forma no hay nadie que se preocupe de que llore, todos se habían ido y no parecía que alguien nuevo apareciera para abrazarlo y decirle que todo estará bien.

Se canso, se levanto del sillón, con sus ojos todavía lagrimeando fue directamente a su puerta, la abrió y durante un momento el tiempo se detuvo, sentía las piernas débiles y parecía que su mano se habia fundido con el picaporte, algo en el no quiera dejarlo salir, las lagrimas salían cada vez mas y parecía que la voz se atoro en su garganta. Trago saliva, ya se habia cansado de todo esto y nada lo detendría de acabarlo al fin, no era como la ultima vez ahora estaba determinado, se seco lo ojos con la mano libre y camino hasta las escaleras que lo llevarían al techo, hoy seria el día con el que habia soñado, no seria un cobarde como la ultima vez.

Llego al techo, la noche era hermosa, fría, libre. La luna brillante del cielo seria la única testigo de su ultima sonrisa, morir en luna llena, que ambiente tan romántico, recordaba como uno de sus sueños de niño era volar como ave, se imaginaba a si mismo surcando los cielos nocturnos, con la luz de la luna de compañía, viendo los edificios desde arriba, al menos este sueño lo cumpliría. Empezó su ultima caminata hasta la cornisa, se sentía bien el aire frio contra su cara, secaba sus lagrimas y mientras mas se acercaba al borde sentía como su corazones se aceleraba, sentía como la carga que llevaba se liberaba, al fin tenia el control de las cosas, al fin podría salir de esta mierda llamada vida a la que decidieron traerlo, nada mas importaba. Con cada paso se sentía mas impaciente, la emoción lo lleno, las lagrimas volvieron pero ahora no sabia si eran de emoción o de miedo, parecía que cada parte de su cuerpo le pedía parar, pero su mente y corazones lo empujaban a continuar, así como el ya estaban cansados; ya se encontraba muy cerca podía ver los cristales de los edificio reflejado su camino a la paz, una sonrisa se dibujo con fuerza en su cara, sentía que debía saltar para no poder frenar a ultimo momento como la ultima vez. Pero en el ultimo momento paro de golpe, algo dentro de el lo obligo de nuevo a para, esta vez callo al piso por el impulso que llevaba y de lastimo los brazos al cubrir su cara del golpe, nuevamente se habia fallado a si mismo, se sentó en el piso y contemplo la luna, recordaba una canción que cantaba su abuela las noches en el pueblo, “luna de xelajú” le habia dicho que se llamaba; esperaba que, como en la canción, la luna se llevase su pena y le dijese como continuar en un mundo que parecía no importarte lo que pasase con el.

¡BOOM!

A la distancia se escucho una explosión, Erick no sabia muy bien de donde pero el sonido habia venido del centro, se levanto solo para ver como las luces se apagaban de a poco, en unos minutos se escuchaban gritos desgarradores viniendo desde las calles, las sirenas se escuchaban por doquier advirtiendo que todos se quedaran en casa, quería escapar pero su cuerpo no parecía responder. Escucho un ruido en la puerta, parecía que alguien mas habia subido, parecía estar herido ya que gomia de dolor “ ayuda… por favor…. ” le dijo con una voz claramente femenina, aunque temblorosa y llena de dolor. Palpo sus bolsillos por si tenia algo que pudiese ayudar “ espera un momento, voy a llamar una ambulancia ” le dijo con una voz temblorosa y roca por el llanto. “¡ AHHHHH! ¡NO ME GRITES!” le respondió la chica muy enojada, era muy raro, estaba seguro que no habia gritado, no estaba seguro de poder hacerlo después de lo que paso. Encontró su teléfono en su bolsillo y lo saco rápido para llamar a la ambulancia, “ solo… cálmate, por favor” le dijo igual que antes , “¡AHHH! ¡QUE NO ME GRITES IDIOTA!” le contesto de nuevo aun mas enojada que antes.

Encendió su teléfono, u empezó a marcar el numero, pero escuchaba como la chica se acercaba mientras marcaba “Oye… espera ahí no te acerques” toda la situación lo estaba asustando muchísimo, primero la explosión y la sirenas, y ahora esta chica extraña que subió. El tono de llamada empezó a sonar, y con cada pitido se escuchaba como la chica se retorcía y gemía mas, la luz de la luna le dejaba verla parcialmente y no parecía estar bien, la chica empezó a toser de una forma preocupante, parecía que sacaría un pulmón por la boca, no podía ver mucho pero se escuchaba como algo, que estaba seguro era sangre, caía al piso casa vez que tosía, el miedo no le dejaba pensar y estaba seguro que la chica estaba muy mal para quejarse y gemir de ese modo tan doloroso, tomo su teléfono y encendió la linterna, apunto hacia la chica. En cuanto la luz la toco la chica se cubrió la cara y se quejo, parecía dolerle. Mientras la luz iluminaba su cuero pudo ver como sus brazos y piernas descubiertas estaban llenas de puntos rojos y hematomas, parecía que hubiese salido de una pelea en la que claramente perdió, tenia una pantaloneta de lona y una blusa blanca holgada manchada de mucha sangre, igualmente parecía tener liquido amarillo que parecía ser bilis, lo que indicaba que estuvo vomitando, no se podía creer que la chica estuviera de pie, parecía una escena de crimen, si no estívese parada de frente no lo creería.

¡AY! ¡YA DEJA DE APUNTARME! grito la chica, se estaba acercando a el pero no podía dejar de verla, el miedo lo paralizo, la chica se escuchaba cada vez mas molesta. La chica bajo los brazos y volvió a gritar algo que no pudo escuchar, solo pudo ver su rostro, sangre escurriendo de su boca y ojos, labios sin color, casi muertos, y una mancha negra-verde que le crecía del la parte superior derecha del cuerpo, lo peor fueron lar ronchas pulsantes que tenia en la frente y cerca de la barbilla, eran de un rojo antinatural; Salió de su trance en cuento la chica empezó a toser de nuevo y parecía que un polvo gris salía de su boca. Quiso intentar acercarse a ver si estaba bien, pero en cuento dio el primer paso, la chica corrió gritando hacia el, con una voz cuasi bestial, su boca llena de sangre y machas de ese polvo gris, sus ojos inyectados en sangre y las pulsantes ronchas se su rostro lo dejaron paralizado mientras la chica corría hacia el para embestirlo. A centímetros de el, la chica salto; Reacciono a tiempo para poder moverse a un lado, mientras la chica pasaba de largo y caía por el borde del edificio; Cayo al piso al evitar ese ataque y al levantarse intento ver el ligar de la caída, en medio de la oscuridad no pudo ver mucho, pero pensaba que la mancha de sangre que ahora era esa chica bien pudo ser el si no se hubiese arrepentido a ultimo minuto.

Intento levantarse pero sus piernas ya no tenían fuerzas para continuar, al fin pasaba factura todo lo que paso esa noche, volvió su vista al cielo, la luna seguía tan hermosa como siempre, el sueño se apoderaba de el, sus parpados estaban pesados, su mente estaba nublándose; Solo podía esperar que nadie como la chica volviera a subir al techo. Lo ultimo que pudo ver esa noche fue la hermosa luna, y soñó en la canción que le cantaba su abuela.

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