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Proyecto 91. Capítulo 9: Amenaza

fictograma [Unofficial] May 19, 2026
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La recepcionista ordenaba los papeles como si fuera lo único que le quitaba el aburrimiento, el anochecer se acercaba pero el trabajo seguía como siempre. Y en eso, dos niños cruzaron la puerta. Detrás de ellos, un hombre con sombrero y capa prominente se acercaba. Ella no necesitó preguntar quién era.

—Vienen conmigo, ¿tiene dos habitaciones aparte?

—Ah, lo siento, pero no puedo darle habitaciones a los niños sin supervisión.

—¿Es así?

—Pero puedo cambiar su habitación por una especial.

—Haga eso.

—Tenemos una suite con espacio para 3 personas.

—Está bien, ¿Cuanto es?

—De hecho, con lo que me dió ya es suficiente para hospedarse por dos semanas.

—Dejemoslo así entonces.

—Gracias.

Luego de la conversación la recepcionista sacó una llave de debajo de la mesada y se la entregó a Isaak. De esta manera él y los niños subieron las escaleras hacía su nueva habitación; antes de eso pasó por la habitación 7 para retirar el bolso que había guardado.

La nueva Suite contaba con espacios para que cada uno durmiera de forma cómoda. Aunque no era la mejor, a él no le importaba demasiado. De hecho esta era la primera vez que pisaba una habitación como esta.

—…

—¿En verdad podemos dormir aquí? —preguntó Yuna.

—No lo compre para mí solo…

Yuna miró el rostro de Isaak sorprendida. Parecía mentira que apenas ayer estuvieran sobreviviendo en las calles.

—Hermano, ¿dónde dormirás tú? —Preguntó Kael.

—Me da igual, llamame Isaak.

—Te llamaremos hermano ahora jeje.

—… Como quieras.

—Entonces yo elegiré primero, voy a la izquierda.

—Yo dormiré al lado de mi hermano —Dijo Yuna mientras abrazaba el brazo de Kael.

Con todos los espacios ya elegidos Isaak se conformó con la habitación central.

No había mucho más que hacer; el atardecer desapareció y la noche envolvió Cerros por lo que era hora de dormir, al menos para la mayoría. Él estaba despierto, vigilando la ventana que daba a una de las calles. Algo se movía afuera desde hacía rato.

En medio de las oscuras calles un grupo de personas se estaba reuniendo. Varios hombres de traje lujoso, como si la precariedad de Cerros no existiera, se encontraban mirando en dirección a un hotel.

—¿Aquí es donde vive el tipo de los rumores?

—Jefe, ten cuidado, no olvides lo que dicen.

—Los rumores son solo eso… Rumores.

—Pero fue la Banda del Oso Negro quien lo enfrentó.

—¿Y cómo sabemos eso? hasta donde sé es solo un tipo grande cargado con un bolso de dinero, jeje.

—…

—Ryan, ya te he dicho que no deberías hacer caso a los rumores. No olvides que somos los “Perros Hambrientos”. Puede que no lo parezca, pero nuestro poder rivaliza con Oso Negro.

—Lo siento, pensé de manera estúpida.

—Está bien que te disculpes, entonces movámonos, nuestro objetivo está delante —Dijo el líder con una sonrisa.

Y al unísono todos se movieron.

Adentro, la recepcionista se estaba durmiendo parada cuando vio a un hombre bajar de las escaleras.

¿Acaso este tipo no duerme? —pensó mientras lo veía dirigirse a la salida.

A quien vio era a Isaak. Se dirigía a las oscuras calles, donde las sombras se desplazaban hacia el frente. Él ya se había percatado de la presencia indeseada y el porqué venían.

El grupo de maleantes se dirigía al hotel, preparados para reclamarlo todo como suyo. Entonces, en el frente, una silueta grande se acercaba hacia ellos.

—Oh vaya, parece que la presa vino sola.

En un momento él apareció frente a todos mientras lo rodeaban, aunque no parecía importarle mucho este hecho.

—Me genera curiosidad, ¿Cómo supiste que veníamos?

—No es difícil distinguir el zumbido de una mosca.

—Mosca… Jaja, hacía tiempo que no me menospreciaban de esa forma.

—Vete mientras estoy siendo amable.

El tono serio de Isaak podía causar escalofríos en muchos. Pero para los “Perros Hambrientos”, esto solo eran preocupaciones innecesarias.

—Que tal esto… Ya que estas siendo amable, me entregaras todo lo que tengas. Esas prendas que vistes, me gustan. También el bolso que tienes escondido. Por supuesto como aperitivo deberíamos de tener a esa perra que está en el hotel… Y esos niños podrían servir mucho, estamos con falta de mano de obra.

El líder de los “Perros Hambrientos” tenía una sonrisa maliciosa dibujada de oreja a oreja. Parecía mirarlo con mucho desprecio. Sin embargo no se dió cuenta que cruzó una línea que nunca debería de haber cruzado.

Como si fuera una consecuencia del destino, Isaak se impulsó con su pierna hacia adelante a una velocidad aterradora. Tal fue dicha velocidad que nadie lo vió moverse hasta que se hizo demasiado tarde. En menos de un segundo, frente a ellos, un cuerpo sin cabeza se encontraba derrumbándose en el suelo. Lo brutal de todo era que lo que le quitó la cabeza solo fue un puño. Había decapitado al líder de los “Perros Hambrientos” de un solo golpe.

—E-esto —Dijo un subordinado sorprendido.

—Limpialo y vete —Respondió Isaak con una voz tajante y filosa.

—¡D-disparen, matenlo…!

Las rafagas se escucharon, sin embargo, ninguna bala impactó su cuerpo. Ninguno podía reaccionar a su velocidad.Y entonces…

—Aaghh

Los gritos comenzaron a sonar en la fría noche. En la dirección de estos un cuerpo sin vida aparecía.

Los estruendos despertaron y voces a todo el barrio, pero por esto mismo nadie quería salir a ver qué pasaba.

El subordinado, que era un sublider, estaba estupefacto ante la vista. Sus hombres estaban siendo derribados como piezas de dominó.

—¡¿Q-quien eres?!

—Ugh.

—¡Detente!

—Aaghh

—¡Por favor, detente, nos equivocamos!

Solo entonces los gritos dejaron de oírse. En la aterradora escena se podían ver varios cuerpos sin vida y muchos otros heridos e inconscientes.

Isaak se acercó al sublider y lo tomó por el cuello, levantándolo como si fuera solo un palo de escoba.

—Limpia este desastre y no vuelvas a aparecer frente a mí.

—Kugh, S-si.

—Además. No ocurrió nada aquí, ¿lo entendiste?

—C-comprendo, N-nadie vio nad-ack

Tras esto, lo soltó y el maleante cayó al suelo, tosiendo por la falta de aire. Luego regresó por el camino del que vino.

El Sublíder ordenó limpiar los cuerpos y todos se retiraron. Habían vivido un infierno, como si hubieran despertado al mismísimo diablo. Una experiencia que no querían volver a experimentar.

Nadie se dio cuenta en ese momento… que esa sería la última noche en que los “Perros Hambrientos” merodearían por esas calles.

A la mañana siguiente, las calles frente al hotel estaban anormalmente limpias. Como si no hubiera el más mínimo rastro de que la noche anterior hubo una pelea.

La gente solo podía hablar de sonidos de disparos, pero nadie sabía qué pasó exactamente.

Entre medio de toda esa gente, un hombre con sombrero y capa prominente, y dos niños salieron del hotel.

—Wuaaahh, ¿Porque teníamos que levantarnos tan temprano?

—¿No fuiste tú quien lo dijo?

Quien se quejó mientras estiraba los brazos y bostezaba fue Kael.

—Lo siento, a veces mi hermano suele ser un tonto… —Dijo Yuna mirando a Kael desperezarse.

—¿Eh? ¿Tonto? ¿Yo?

—Quién más sino, hmp.

—Ja, este tonto sigue siendo tu hermano mayor.

—Y aún así lo tonto no se te quita.

—¡Tu!

Isaak veía cómo los niños peleaban. Parecía una vista atípica, pero incluso con eso, ambos se sentían bien con el otro.

—…

—De todas formas, hermano, ¿a donde iremos hoy?

—Quiero desayunar.

—Entonces vayamos a una cafetería.

—Eso haremos.

Kael sonrió ante su respuesta. Y entonces como de costumbre, él y su hermana fueron al frente.

Al llegar a la cafetería los tres se sentaron en una mesa. La mesera no tardó en atenderle.

—¿Qué pedirá?

—Café —Respondió Isaak

—Uh, yo también to-

—Chocolatada para nosotros.

Yuna interrumpió a Kael antes de que pudiera terminar su orden.

—¿Eh? ¡Yuna! ¡¿Por qué?!

—Dicen que el café hace mal a los niños.

—hmp ¿Quién dice que soy un niño?

—Cabeza hueca, soy tu hermana menor, deberias cuidarme ¿no?. Además, tienes 10 años, eres un niño.

—Tsk. Ah, dile algo —Kael se dirigía a Isaak, quien observaba la discusión sin brindarle demasiada importancia.

—Trae chocolatada para los niños —Finalmente dijo.

—A su orden.

—¡¿Tú también?!

La mesera no pudo evitar sonreír ante la animada actitud de Yuna y Kael. Incluso si Cerros era una ciudad tan precaria, la sonrisa de un niño seguía siendo suficiente para calentar los corazones de las personas.

—¿Algo para acompañar señor?

—Lo que sea estará bien.

—Entendido.

La chica se retiró con el pedido. No tardó mucho en volver con las tazas y una bolsa con bizcochitos.

Los tres comenzaron a beber el contenido de las tazas y comer los bizcochitos. A Isaak no le atraían mucho por lo que dejó que los niños se encargaran de terminarlo.

En el momento en que estaban a mitad de su desayuno, una mujer apareció detrás de la puerta. Su pelo atado, uniforme azul y su rostro serio marcaban su profesionalismo.

Al verla, él la reconoció al instante. La recordaba muy bien para no hacerlo.

Malena Persong

Ella no se perdió su mirada. Como si fuera obra del destino, también reconoció sus ojos. Era una mirada que reconocería en cualquier lugar; la mirada del forastero.

Se le acercó como si supiera que no estaba equivocada. A pesar de las miradas hostiles y fugaces de su alrededor, ella no le dio mucha importancia; ya estaba acostumbrada.

Esto fue un cambio que Isaak percibió enseguida. Todo apuntaba a que los policías no eran muy bien recibidos en Cerros.

—Ha pasado un tiempo…

—…

Él no respondió, sabía que negar su identidad no serviría con alguien como Malena. Más importante, su meticuloso comportamiento y excelente observación la hacían alguien muy capaz; competir con ella sería como golpear un muro.

—No esperaba encontrarte en Cerros. ¿Puedo? —Dijo mientras tomaba asiento

—¿Es así? Haz lo que quieras —Él respondió despreocupadamente.

—¿Qué te trae por aquí? También cambiaste de vestimenta.

—Solo estoy haciendo turismo… Es bueno variar algunas veces.

—…

—¿Qué hay de ti? Es extraño salir de Kallin…

—Estoy investigando un caso…

—¿Es así?

Malena asintió ante su pregunta. Aunque al hombre que tenía enfrente no parecía darle curiosidad sobre el hecho; ella tampoco era alguien que hablara de más.

—¿Cómo llegaste a Cerros?

—Caminando…

—Hay muchas preguntas que tengo de ti.

—¿Cómo cuáles?

—Tu estancia en Kallin. Desapareciste repentinamente.

—No planeaba quedarme mucho…

—¿Estuviste en las ruinas de Balus?

—No sé mucho de nombres. Puede que haya pasado por ahí.

—Hay un nombre que recuerdo de ahí… Jack Micheol, ¿Qué sabes de ello?

—…

—Hablemos de tu identidad, ¿cómo la conseguiste?

—…

—No pareces querer responder.

—No estoy obligado a hacerlo.

—…

A Isaak no le importaba mucho que la detective supiera de él, más allá de la sutil tensión que había entre los dos, nunca la vio como un peligro potencial. No detectaba la más mínima pizca de hostilidad en sus acciones, por lo que en parte comprendía porque actuaba de esa forma.

—Hermano… ¿Qué pasa? —Dijo Kael resaltando su incómoda cara.

Al oírlo, Malena dirigió su mirada al niño, le generó curiosidad saber porque lo acompañaban. Sin embargo sabía que hay límites morales que no deben cruzarse, especialmente para ella; creía que las respuestas las encontraría con el tiempo, siempre que éste exista.

—No te preocupes —Respondió Isaak.

La detective volvió a dirigir su mirada hacia el forastero y nuevamente retomó la conversación.

—¿Qué relación tienes con los militares?

—¿Por qué la pregunta?

—No es nada. Solo parecen estar buscando algo… O más bien a alguien —Dijo mientras lo miraba en señal de sospecha.

—Sea como fuere, no es de mi incumbencia.

—¿Es así?

Él respondió asintiendo su cabeza. No tenía idea de hasta qué punto había investigado, pero estaba claro que sabía mucho más que antes. No sería de extrañar que revelara una verdad oculta si se la dejaba sola.

El problema era que había muchos en Cerros que no la dejarían sola. Él percibió una mirada extraña y repugnante que iba dirigida hacia ella. Nadie más podría haberse dado cuenta. Aún así, prefirió quedarse callado.

—Parece que nuestro encuentro termina aquí —Dijo Malena mientras se levantaba de la mesa.

Isaak no dijo nada ante el hecho, solo observó como ella se retiraba hacia el mostrador. Y justo cuando apenas dio unos pasos él habló.

—Detective.

En respuesta, la detective giró su cabeza lo suficiente para emparejar su oído hacia el forastero.

—Debería tener cuidado con sus alrededores.

—…

Al final, se retiró asintiendo levemente. Había entendido sus palabras. No fue una amenaza, más bien, una advertencia. Gracias a ello, ahora sentía que había algo que se le estaba pasando por alto, por lo que se mantendría más alerta.

—…

Él solo la miró mientras se alejaba hacia el mostrador. No podía evitar sentir el peligro que la rodeaba, pero no se conocían lo suficiente como para que interviniera.

A la distancia, el hombre se encontraba en la ventana de un edificio, con una cámara en sus manos.

Los últimos días había estado vigilando y estudiando a su objetivo; era necesario reconocer sus patrones para idear una estrategia perfecta.

El problema es que su objetivo no era fácil de leer, era precavido y muy meticuloso. Por lo que estaba siempre alerta, lo que dificultaba su trabajo.

A través de la lente de la cámara se podía ver la silueta de una mujer de uniforme azul y cabello atado. Era un claro contraste entre su belleza y profesionalismo.

—Hmmm, sii. Me divertire mucho.

El tipo observaba mientras se relamía los labios. No podía evitar admirar la belleza que tenía frente a él. Le parecía una lástima tener que matarla. Sin embargo, para un depredador sexual este hecho no es algo que le interese mucho.

Me pregunto hasta dónde podrá llegar —Pensó con una enferma sonrisa.

“trlin”

En ese momento, una llamada interrumpió sus acciones.

—Eres muy impaciente.

—“¿Aún no has hecho lo que te pedí?”

—Estoy en eso…

—“Te dije que no podemos dejarla sola”.

—… Te dije que sería difícil.

—“¿Qué tanto te podría llevar matar a una sola persona?”

—Cuida tu tono. Y piensa bien, a quien me pides que mate tiene un rango superior al tuyo…

—“Eso no es lo que me preocupa”

—Bueno, podría ser así y tendrías a toda la policía estatal investigando el caso, ¿no lo crees?

—“…”

—Debemos ser meticulosos en esto. Cuanto menos personas lo sepan, es mejor.

—“El tiempo tampoco está a nuestro favor, no sabemos cuándo podría volver a su ciudad”

—No te preocupes por eso. Lo tengo todo casi listo.

—“¿Casi?”

—…

El hombre sonrió sutilmente ante la pregunta, como si fuera irónico el tono con el que le hablaban.

—Comenzaré esta noche.

Isaak había salido a recorrer la ciudad como de costumbre, una vez más, con los niños guiando el camino. La razón no era solo turismo, tenía que reconocer el terreno en el que se encontraba. Gracias a ello, ubicaba a al menos la mitad de Cerros como la palma de su mano.

La ciudad era grande, con muchos desniveles en el camino, lo que reafirmaba su ubicación en las montañas. Incluso con eso, evitaba los lugares donde se establecían controles militares; aunque pobre, la presencia de estos seguía estando en toda la ciudad.

Mientras recorrían las calles pasaron por varios lugares. Desde los barrios más precarios hasta las partes menos afectadas, incluso visitaron tiendas de ropa; Kael y Yuna tenían una apariencia muy andrajosa, así que no estuvo mal cambiar un poco. Al menos no con una billetera tan grande como Isaak.

Pero ropa no fue lo único que compraron. Como si fuera algo común en todos los niños, no hicieron la vista gorda ante los dulces.

A Isaak no le importaba mucho gastar su dinero, después de todo, si necesitaba más podría reclamarselo a Oso Negro; sabía el terror que le tenían. Sin embargo, no podía evitar sentirse incómodo ante la presencia de estos dos jóvenes. Aún así no le prestaba mucha atención al hecho.

Así, la noche se fue acercando, y era hora de regresar a casa.

No les tomó mucho tiempo volver al hotel, la vista de los tres cruzando la puerta se había vuelto el escenario más normal para los recepcionistas del mismo.

Para cualquiera el día habría terminado. Excepto para una sola persona.

En la oscuridad de las calles, una mujer de uniforme azul y cabello atado caminaba en busca de pistas. Como si su trabajo no tuviera horario de descanso.

Había estado investigando a un grupo criminal llamado “Halcón Nocturno”, a pesar de todo, no obtuvo pistas concluyentes.

Hasta ahora.

Movimientos inusuales llamaron su atención en forma de rumores. Normalmente nadie le haría caso a un simple rumor, pero esta vez, parecían ser convincentes.

Ella se movió hacia la supuesta localización con actividad sospechosa, cuidando que nadie la viera.

El edificio, aparentemente abandonado, era grande e imponente. Se movió a través de las columnas de lo que parecía ser un estacionamiento. Su objetivo no era intervenir ni intimidar, solo escuchar.

Sin embargo, pese a todas sus expectativas, el lugar estaba desprovisto de actividad; el polvo asentado en paredes y pisos dejaba claro que nadie había estado allí recientemente.”

Algo va mal

Entonces, como si fuera obra del destino, una sensación de peligro comenzó a invadirla.

En un instante sacó su arma y comenzó a apuntar en todas las direcciones mientras se desplazaba. Solo la linterna acoplada iluminaba el espacio frente a ella.

Apuntó hacia los costados, hacia atrás, no se perdió ninguna posición. Pero no había nada, solo una sutil tensión que impregnaba su rostro.

Entonces…

Tap tap tap

Sonidos de pasos se escucharon en la cercanía. Rápidamente dirigió su arma a la ubicación de la que venían. Estaba lista para disparar en cualquier momento.

Pero de nuevo… Nada.

—…

Tap tap

Otra vez oyó movimiento. Un poco más lejos que antes, pero el sonido era claro. Se acercó lentamente con sus manos firmes en la pistola.

Cada paso era controlado y el silencio se apoderaba lentamente del lugar. Al punto en que sólo podía oírse su tensa respiración y sus latidos.

En ese momento, cuando estaba cerca del lugar del que provenían las pisadas. La invadió una sensación de crisis.

Se dio la vuelta rápidamente y disparó.

¡Pam!

La bala impactó en una columna de concreto, pero ella había visto claramente una figura moverse.

—Identifíquese —Dijo.

—Au, decirle eso a alguien después de haberle disparado.

—¿Tu planeaste esto…

—¿Le gusta? Lo preparé para usted.

—Salga con las manos donde pueda verlas.

—Es muy dura, detective… tal y como me gusta.

Ante su negativa, Malena se acercó lentamente a la columna de donde provenía la voz. Cuando estaba a solo un paso de aquel pilar, dio un giro brusco hacia su costado. Solo para ver que su objetivo ya no estaba allí.

Y entonces, desde el otro lado, una sombra se lanzó sobre ella.

Intentó dirigir su arma hacia la figura, pero ésta bloqueó sus brazos y le dio un fuerte golpe.

—¡Kurgh!

Con su arma bloqueada la lucha se volvió cuerpo a cuerpo.

El hombre intentó tomarla por el cuello. Sin embargo, la detective atacó con un rodillazo en su abdomen. Obteniendo una ligera ventaja en el forcejeo. Rápidamente forzó con sus brazos para apuntar al atacante.

¡Pam! ¡pam! ¡pam!

Tres disparos se escucharon. El asesino se había alejado simultáneamente al ver que estaba en desventaja y se ocultó detrás de una estructura de concreto.

Tsk.

—Sabe detective. Ya van cuatro balas.

A pesar de sus palabras, Malena no respondió a sus provocaciones, se mantuvo enfocada en el lugar del que provenía su voz mientras retrocedía lentamente.

En ese momento…

Blum.

Una figura negra apareció delante de ella y en consecuencia dos disparos simultáneos se efectuaron, perforando la silueta. Al caer al suelo, lo que se distinguió solo fue un saco.

El tipo había arrojado la prenda deliberadamente como distracción y corrió en dirección contraria. Ella se dio cuenta de esto un milisegundo después de haber disparado por reflejo. Cuando quiso apuntar a la sombra en movimiento, esta ya se había ocultado detrás de otras estructuras.

—…

Ante el hecho, la detective comenzó a moverse con una mayor ligereza. Entendió que no podía predecir fácilmente de dónde atacaría.

Tac tac tac tac.

Un eco llegó a sus oídos. Fue una piedra arrojada en la distancia. Un truco ante el que alguien como ella no caería.

Luego de eso, la figura pasó corriendo.

¡Pam! ¡Pam!

Una bala rozó su costado, llevándose pequeñas gotas de sangre. La otra impactó contra el pilar.

8 —Contaba para sí mismo.

Malena no pudo evitar sospechar una cosa, hasta ahora él no le había mostrado indicios de que tuviera un arma, por lo que comenzó a acercarse con cautela.

A solo unos pasos de distancia se encontraba el concreto impactado. Rápidamente se movió para apuntar a su objetivo. Sin embargo ya no estaba ahí.

En ese instante, por el rabillo de su ojo vio una silueta negra que cargaba una pistola.

¡Plaf! ¡Plaf! ¡Plaf!

Se escuchó el estruendo de balas rompiendo la barrera del sonido y al instante desgarraron parte del hormigón donde estaba ella; se había cubierto enseguida.

—Así que no solo eres buena disparando.

—…

La situación no estaba a su favor. Sintió una crisis que la invadía: Le quedaban pocas balas y el lugar no era el mejor para estar sola.

—Debió de ser una sorpresa, el tipo que estaba desarmado de repente tiene una pistola cargada. ¿Verdad detective?

—…

—Solo le quedan cuatro balas…

En esa situación, ella comprendió una cosa.

La linterna me expone

Así que tomó una decisión que podría marcar el destino de su vida: La apagó y confió en la tenue luz de la noche.

Esto fue un hecho que no pasó desapercibido para el asesino.

¿hmm? ¿Apagó su linterna?

—Tiene unos excelentes instintos, detective.

Al escucharlo, se dio la vuelta por el otro lado del pilar y disparó a la silueta.

El tipo se ocultó en consecuencia y respondió con otros 2 tiros.

Pero ningún proyectil alcanzó su objetivo.

—Sería una lástima que muriera detective, así que hágame el favor de al menos esquivar las balas. Así será más divertido —Dijo mientras sonreía burlonamente.

Y así, el combate comenzaba a volverse una lucha de paciencia. Solo interrumpida por la habladuría del asesino.

—Así no es divertido, detective.

Entonces, el sonido de un objeto golpeando el suelo se escuchó

Tucun…

Al unísono él apuntó en la dirección.

¡Plaf!

Y cuando se dio cuenta de la distracción, Malena se ocultó detrás de otro pilar y volvió a disparar.

El pequeño intercambio mutuo, resonaba como eco en las estructuras..

—Así es como me gusta más.

—Estás enfermo.

—Me halaga. ¿No se dio cuenta, detective? Le queda una bala…

—Eres bueno en matemáticas…

—No esperaba sorprenderla con mis habilidades.

Ella intentó asomarse, sin embargo, no tuvo tiempo de apuntar.

¡Plaf! ¡Plaf!

—Kurgh

Dos disparos sonaron; uno impactó parcialmente en su muslo, lo que le causó un dolor profundo y ardiente, cayendo sentada. Aún así, hizo fuerza para contenerlo y volvió a cubrirse detrás del pilar.

—Maldición —Murmuró para sí misma.

—Siempre creí que es divertido cuando se resisten tan inútilmente. Cometió un error detective, la oscuridad es mi terreno.

—¿Siempre fuiste tan hablador?

—Desde pequeño…

Malena intentó reincorporarse, pero el dolor no se lo permitía. Se limitó a arrastrar su pierna hacia el otro lado de la columna.

—Está herida, detective. ¿Por qué no sale y hablamos? Le prometo que no le haré mucho daño.

—…

Vamos… piensa

Estaba planeando cómo salir de ahí justo cuando.

Tap tap tap.

En un movimiento arriesgado el hombre comenzó a correr en su dirección. No quiso perder más tiempo.

Ella se paró, soportando el dolor y se preparó para salir. Al hacerlo, la sombra ya estaba arrimada.

El asesino apuntó su arma a la cabeza, pero en ese instante la detective encendió su linterna, cegando momentáneamente su ojo adaptado a la oscuridad.

¡Plaf!

Un proyectil fue expulsado del cañón, impactando en un muro lejano.

Tsk

Cuando ella estaba a punto de devolver el tiro, él se movió en consecuencia.

Entonces el disparo se efectuó, apenas alcanzando el brazo del atacante.

—¡Kugh!

Y con ello.

Clank.

El eco de la recámara vacía llegó a sus oídos.

Pero Malena no se detuvo ahí. Aprovechó el pequeño espacio momentáneo para acercarse. Trabó la recámara de su oponente, impidiendo que el cartucho saliera luego del disparo, mientras intentaba golpear con su pistola como martillo.

—Uck

Sin embargo, el hombre bloqueó su golpe e impactó su brazo haciendo que el arma cayera al suelo y enseguida buscó tomarla por el cuello. En consecuencia, ella trabó su mentón con su tórax, protegiendo la tráquea, y empujó con su cuerpo hacia una columna.

—Ack

Al impactar, el hombre aflojó su pistola. La batalla esta vez, se volvió a mano desnuda.

—¡Maldita perra!

Efectuó un golpe con su mano sana, apuntando a su cabeza. Lo que hizo que ella bloqueara con su brazo. Aún así, la herida en su pierna, y la fuerza de su oponente fueron suficientes para desbalancear su cuerpo, cayendo ambos al suelo.

El tipo sostuvo rápidamente sus manos juntando sus muñecas por encima de su cabeza.

—Kugh.

—Esta es la parte que más disfruto.

Ella estaba retenida, forcejeando con ferocidad, pero no era suficiente para vencer su fuerza.

—Resístase detective, así es como me gusta.

—Knhh.

Miró hacia los lados, viendo si había algo que pudiera usar. El acosador estaba encima y entonces la agarró con una mano por el cuello. Estaba preparado para violarla.

Entonces Malena, en un intento desesperado, le pegó en su entrepierna con su rodilla.

—Kurgh

En el momento en que aflojó sus brazos por un instante aprovechó para golpear su rostro y presionó la herida en su brazo.

—Aaahhh.

El asesino gritó con fuerza, liberando su cuello.

Ella tomó un pedazo de escombro que vio a un costado y lo impactó sobre su cabeza. Luego, se impulsó hacia atrás, en dirección al arma tirada. La tomó, apuntó y… En una escena que fue de un microsegundo.

¡Plaf!

El proyectil rompiendo la barrera del sonido atravesó la distancia. Lo último que vio el tipo fue el cañón de su arma dirigido a su cabeza. Finalmente, su visión se volvió borrosa; la bala atravesó su cráneo, dándole fin a la batalla.

—gasp…

Malena jadeaba con fuerza, fue solo un micro instante lo que determinó su vida. Aún así, estando exhausta, se recostó sobre el concreto. La lucha había terminado, pero le quedaba algo que resolver: Su herida.

Afortunadamente el proyectil no impactó una arteria. Aunque, tenuemente, seguía perdiendo sangre.

Comenzó a improvisar, tomó ropa, la rompió en pequeños trozos y comenzó a taponar la herida. Finalmente, la vendó con un pedazo de tela restante.

No era lo mejor usar instrumental no esterilizado. Pero ante el desangre, una infección sigue siendo mejor que perder la vida.

—Uff.

Sólo entonces pudo relajarse, apoyando su nuca contra el concreto. Los minutos comenzaron a pasar, pese a que no tenía intenciones de levantarse.

Desde la ventana del hotel, la silueta, alta y robusta, observaba la oscura calle frente al mismo.

—…

¿Qué debería haber hecho?

La pregunta se repetía en su cabeza. No conocía a Malena lo suficiente como para intervenir en sus asuntos. Aún así, se preguntaba por qué alguien como ella vendría a un lugar tan peligroso. Lo que, en parte, despertó su curiosidad.

—Lo estoy pensando demasiado —Se dijo mientras se alejaba de la ventana.

Los minutos pasaron y con ellos una llamada comenzó a sonar en el oscuro lugar.

“Trlin”

“Trlin”

“Trlin”

Malena se acercó al celular que sonaba. Era del asesino, quien se encontraba muerto con un agujero en la cabeza del que brotaba sangre entremezclada con un líquido blanco desparramandose por el suelo.

Tomó el celular y atendió la llamada. No habló, solo quería escuchar.

—“¿Ya completaste el encargo?”

—…

—“¿Hola…?”

—… ¿Qué encargo, Oficial Vinman?

— “…”

—Espero que esté preparado para afrontar las consecuencias…

—“…¿Quién habla?”

—…

—“Lo siento, número equivocado”

“Tzz”

Lo que antes era una sospecha, pasó a ser una afirmación. Malena Ahora sabía a quién investigar.

En la oficina, Charles Vinman se encontraba mirando la nada con un celular en la mano. Guardó el aparato en su bolsillo y entonces golpeó el escritorio con fuerza.

“Paf”

—¡Maldición!

Sus ojos inyectados en ira mostraban la desesperación que sentía en ese momento.

Tsk. Alterarse no ayudará

Calmó sus nervios y luego tomó su celular de nuevo e hizo una llamada.

—“Qué quieres.”

—Tenemos problemas.

—“¿Tenemos? ¿O tienes?”

—Esto también te involucra a tí.

—“¿En qué aspecto?”

—Hay alguien que te está investigando. Es peligrosa.

—“… No recuerdo haber revelado nuestro nombre.”

—Yo tampoco sé cómo sabe de ustedes.

—“…”

—¿Lo entiendes ahora?

—“…”

—Necesito a alguien pertinente.

—“Qué hay de Grayson.”

—… Probablemente muerto.

—“Él no era fácil…”

—La subestimó.

—“…”

—¿Entonces?

—“Enviaré a alguien… Pero encargate de vigilar a tus hombres”

—¿Dices que hay un soplón?

—“No recuerdo haber revelado nuestro nombre.”

“Tzz”

—…

Maldita sea. Las cosas se están complicando

Charles no era un tonto. Sabía que la organización con la que estaba involucrado no era fácil de rastrear. El hecho de que Malena supiera de ellos significaba que la información se había filtrado de algún lado, solo que no estaba claro donde.

Él entendía mejor que nadie que no podían dejarla sola.

En el oscuro y tétrico estacionamiento abandonado, un silencio predominaba donde hace tan solo unas horas, el estruendo de disparos se esparció como eco por las paredes.

Ahí, donde el polvo se había acumulado, un hombre y una mujer vestidos con sacos de cuero avanzaban a paso firme sobre la fría noche.

—¿Está aquí?

—Probablemente ya se haya ido.

—Que molesto, venir solo para obtener nada.

—Recuerda nuestra tarea. El objetivo puede ser peligroso.

—… Eso dicen.

—Pareces dudar…

—Ja, ¿crees que no se porqué habrá perdido Grayson?

—Incluso así, deberíamos tener cuidado.

—Por supuesto. Tú no serías como él, ¿verdad?

La mujer miró al tipo con ojos cálidos y una sonrisa tierna. Cualquiera habría flaqueado ante esto, pero él nisiquiera se inmutó.

—Sabes que tus trucos no funcionan conmigo.

—Tsk. Molesto.

Y como si nunca hubiera existido, la calidez de su rostro desapareció en un instante.

—Parece que lo encontramos.

—Oh, vaya, ¿Ni siquiera se molestó en limpiarlo?

El hombre entonces hizo una llamada.

—“¿Lo encontraron?”

—Está muerto.

—“¿Puedes asegurarlo?”

—Una bala atravesó su cerebro, pero si quieres puedo tocarlo para ver si reacciona.

—“… ¿Y el objetivo?”

—No puede estar muy lejos.

—“A qué te refieres.”

—Hay rastros de batalla que indican que probablemente esté herida.

—¿Puedes saber eso solo viendo el lugar? que cool.

—No interrumpas, Ainara.

—Hmp, idiota.

—“Si está herida entonces es más fácil. Ya saben lo que hacer.”

“Tzz”

—Tsk, que dolor de cabeza —Dijo Ainara con cara de disgusto.

—Alguien tiene que deshacerse del cuerpo.

—No me ensuciaré con esta basura.

—… Entonces encárgate del objetivo.

—¿Y tú qué harás?

—Alguien tiene que deshacerse del cuerpo.

—Tsk, como quieras, de todos modos estoy mejor sola.

Tras esto, la mujer se retiró dejando solo al hombre. Su misión era localizar al objetivo.

En la farmacia, el hombre detrás del mostrador yacía con grandes ojeras.

—Wuahh. No veo la hora de irme a casa.

Revisó su celular y una decepción invadió su cansado rostro; apenas eran las 22:49.

—Maldición, aún no termina mi turno.

De repente, la puerta fue abierta de par en par y una mujer de uniforme azul entró. Pero esto no era lo más desconcertante: Su apariencia lucía terrible, como si hubiera sido partícipe de una feroz batalla. Y una herida solo vendada por ropa que ella misma se rompió se podía ver en su muslo.

Al verla, el hombre no pudo evitar sorprenderse ante el hecho.

—¡Santo dios! ¡¿Qué le pasó?!.

—Necesito gasas, desinfectante, vendas y algo para limpiar heridas.

Su voz sonaba agotada y forzada.

—Déjeme llamar a una ambulancia.

—No.

—Por Dios, ¿Se ha visto?

—Por favor.

—E-entiendo.

—Y algo para evitar infecciones.

—Le daré antibióticos, pero debería verla un médico.

—Gracias.

Rápidamente el farmacéutico buscó y apoyó lo solicitado en la mesa. No escatimó en cantidad, dada la urgencia, entendía que no era necesario.

Entonces, la mujer sacó rápidamente unos billetes.

—Olvídelo, no voy a cobrarle a un herido…

—Gracias.

Finalmente, ella se alejó con la misma torpeza en la que vino, sin prestar atención a sus alrededores. Antes de cruzar la puerta, apoyó una mano en la pared, había perdido una ínfima cantidad de sangre, pero fue suficiente para hacerla experimentar mareos.

—Maldición —Dijo mientras su visión se volvía borrosa.

Respiró hondo y siguió su camino.

detrás, el farmacéutico no pudo evitar preocuparse, por lo que decidió llamar a emergencias ante el hecho.

Fue solo un descuido lo que la dejó en aquella condición, aún así, no estaba dispuesta a rendirse por ello.

Sabía que no podía ir a la comisaría más cercana, tampoco al hotel donde se hospedaba, ni siquiera el hospital era seguro para ella. Miró entonces un retén no muy lejos de su ubicación, los militares vigilaban con firmeza.

No —Pensó.

Siguió caminando mientras se tambaleaba por las oscuras calles, ahora más que nunca necesitaba mantenerse en movimiento.

Luego de caminar agotada por varios minutos, evitando los lugares transitados de la noche. Los hoteles cercanos al centro y a los retenes eran demasiado visibles, necesitaba un lugar discreto.

Finalmente encontró uno que para cualquiera pasaría desapercibido. Al entrar, la recepcionista abrió sus ojos ante la vista.

—¡Dios!

—¿Tiene una habitación?

—Tengo el número para emergencias.

—Quiero una habitación.

—Olvídelo, llamaré ahora.

—Por favor, soy policía…

La voz debilitada de Malena dejaba ver su precaria situación. Era cierto que los habitantes de Cerros eran reacios con las autoridades, sin embargo, nadie haría la vista gorda a un estado lamentable como ese. Aún así, tras entenderlo, la recepcionista dudó siquiera en ayudarla, ya que seguramente traería problemas.

—Ah, yo…

Al final, por una razón u otra, ver su estado la hizo suspirar y finalmente dijo:

—Habitación 7 en el primer piso, hay un ascensor al lado de las escaleras.

—Gracias… —Malena respondió mientras intentaba sacar su billetera para pagar.

—S-sólo págame cuando esté en mejores condiciones.

—…

Tras esto, se alejó con la llave de la habitación rumbo al ascensor, subir las escaleras le provocaría más dolor y ahora necesitaba resolver un problema inmediato.

La recepcionista detrás no podía evitar ver su lamentable apariencia.

¿Hice lo correcto verdad? —Pensó preocupada.

Al llegar a la habitación, intentó abrir la puerta. Las llaves se le cayeron, sin embargo, las levantó de nuevo y las volvió a colocar en la hendidura.

Entró, revelando una cama y un interior que contrariamente con su fachada, parecía muy bien cuidado. Pero no se fijó en esto; fue al baño, se sentó en la bañera, desempacó las gasas y vendas y comenzó a desenvolver la herida.

La sangre ya estaba coagulada y la tela se había pegado. Vertió agua tibia y jabón, aflojando la sangre y la tela. Fue un proceso doloroso, pero para ella era necesario. Se aseguró de morder parte de su uniforme, lo que la ayudó a resistirlo.

Luego de haber retirado todo, la sangre volvía a fluir. Aunque esta vez con menor frecuencia; la bala seguía taponando. Entonces vertió desinfectante frotando la superficie con una gasa.

Finalmente volvió a vendar la herida con vendas estériles.

Y cuando terminó, tomó unos antibióticos. Lentamente comenzó a reincorporarse; había comprado algo de tiempo.

Necesito regresar a Kallin —Pensó.

Miró por la ventana del hotel, por ahora estaba segura. Pero no sabía cuanto duraría así. Más aún, la estaban buscando.

Tomó su celular he hizo una llamada.

—Jacob.

—“Jefa, su voz…”

—Necesito que envíes una unidad de emergencias.

—“¿Qué ocurre jefa? ¿Por qué de repente?”

—La policía está involucrada.

— “Entonces”

—Estoy herida…

Al oírla, Jacob se sorprendió. Aún así, no tardó mucho en oscurecer su rostro.

—“Resista, enviaré una unidad pronto.”

Entonces la llamada se colgó. La unidad especial no llegaría rápido, pero era mejor que nada.

—Solo tengo que resistir —Se dijo para sí misma mientras miraba la puerta con una determinación inquebrantable.

La junta se llevaba a cabo entrada la noche. Los hombres estaban reunidos alrededor de la mesa. Y como si fuera una inquietante costumbre, el Mayor General Richard Bulmart estaba a la cabeza.

Los participantes conversaban preguntándose el por qué fueron convocados. Sin embargo, nadie tenía una idea clara del asunto.

—¿Qué pasa? ¿Qué asunto es tan importante para convocarnos? —Preguntó un presente molesto.

—¡Silencio!, aún falta uno.

—Entonces comencemos. ¿Qué tan importante puede ser un hombre para retrasarnos de esta forma?

En ese momento, las puertas de la sala se abrieron, y el presente tragó saliva tras ver al hombre que entró.

Un tipo de saco, corbata y apariencia bastante arreglada cruzó con dos guardaespaldas siguiéndolo.

—Saludos al Presidente de la nación —Dijo Richard con una voz potente e inquebrantable.

—Lamento haber llegado un poco tarde. Entonces, comencemos.

Al instante, el oficial a cargo dio un paso adelante, ajustó su corbata y comenzó a redactar el informe.

—Ahem. La junta del día de hoy fue decidida para tratar temas importantes que conciernen a todo el país.

—De qué se trata.

Entonces, el presidente habló.

—El imperio Vexar…

Ante sus palabras todos los presentes comenzaron a mirarse las caras y una sutil tensión impregnaba sus rostros.

—Hace dos días, un oficial de alto mando del imperio solicitó una reunión con el presidente de la nación. Dicha reunión se llevará a cabo el día Jueves 10 de Mayo a las 1700 horas.

—¡Es mañana! —Dijo uno de los hombres sentados.

—Los emisarios del imperio ya están hospedados en el Hotel Mara Vista. El mejor hotel de la capital.

—¡Esos bastardos del imperio! ¡De seguro quieren iniciar una guerra otra vez! —Gritó un ministro.

—El tratado de paz caduca el día 5 de diciembre de este mismo año. Es posible que estén preparándose para un segundo ataque.

La discusión comenzó a esparcirse alrededor de toda la sala. Incluso si la guerra entre territorios finalizó hace 50 años, no había forma en que los rencores hayan sido olvidados. Ahora tocaba aprontarse ante un segundo conflicto.

—Aún no estamos seguros del porqué de la junta con el imperio. Pero no es una mala idea prepararse, general —El presidente se dirigió a Richard, que hasta ahora había estado callado.

—Como bien sabe presidente, no nos hemos quedado quietos estos últimos 50 años.

—¿Los resultados?

—Nuestro jefe de sección, El Ingeniero Cyril Volkov, explicará los detalles.

Tras las palabras, un tipo de traje elegante y lentes se acercó a la pantalla.

—Saludos al señor presidente.

—Olvida la cordialidad, prosigue.

—Si, como ya se explicó, Oresta no se ha quedado quieto luego de la guerra. Nuestro equipo ha estado trabajando en proyectos tecnológicos importantes y ha obtenido grandes avances.

—Hábleme de esos avances.

—Permítame mostrarle nuestro último proyecto armamentístico: El “LANCER-V9”. Un arma láser alimentada por un acumulador energético de última generación.

En la pantalla se mostró la imagen de un arma atípica que despertó la curiosidad de todos. Su formato de punta triangular y la estructura que parecía cubrir circuitos en el interior denotaban un arma que, contrariamente a las expectativas, no parecía ser peligrosa.

—¿Tecnología láser? Los láseres no son lo mejor en cuanto a poder —Dijo el presidente.

—Permítame que lo corrija, señor.

El ingeniero cambió la imagen, mostrando un video. En él, un haz de luz de un blanco intenso atravesó el blindaje de un tanque de pruebas, fundiéndolo a metal fundido.

—Puede atravesar blindaje pesado, aunque su enfriamiento es algo largo.

—¿Qué hay de su costo?

—Muy alto.

—No me sirve.

—Un arma poderosa naturalmente será muy cara, señor.

—… Si puedes reducir su costo, sería excepcional en una guerra. ¿Qué más tienes?

—… El LANCER-V9 no es lo único que tenemos, hemos diseñado cañones de artillería potentes a base de superaleaciones. Además…

La imagen en pantalla cambió, revelando otra que mostraba un vehículo recubierto de lo que parecía ser un escudo de energía.

—Estamos desarrollando un escudo electromagnético que puede cubrir impactos por proyectiles energéticos. Pero aún está en fase de prototipo, debido a sus limitaciones, es imposible implementarlo sin materiales aislantes.

El presidente se mantenía serio ante el hecho, estaba evaluando cada arma mostrada en base al costo/beneficio.

Y así, la junta se prolongó, mostrando diversos proyectos tecnológicos que iban desde vehículos blindados hasta plataformas de defensa autónoma. Hasta que el ingeniero terminó de mostrar todo. Solo entonces, el presidente pareció quedar satisfecho.

—Entonces general, hablemos ahora de eso.

—Oficial William.

—Sí. Se ha efectuado una investigación de huellas anómalas a 15 km al sur de Cerros.

—¿Autoría?

—Malena Persong, según los registros, es oficial de policía, investigadora privada, jefe del área de criminalística y… Ha estado investigando la ya destruida Base de Kall Burst, señor.

—… ¿Kall Burst? ¿Dónde opera?

—Kallin.

Todos entrecerraron sus ojos ante el hecho, no era de extrañar ya que había una larga distancia entre Cerros y Kallin, y además, Kall Burst estaba muy cerca de esta última.

—¿Qué hace la policía de Kallin operando en Cerros?

—Según los registros, se ha movilizado para investigar una célula criminal activa en la ciudad, señor.

—¿Qué célula?

—Se hacen llamar “Halcón Nocturno”

—… ¿Y las huellas?

—Se definen como lo más cercano a un reptil, sin embargo, dicho animal presentaría características bípedas.

Todos levantaron las miradas al unísono, esa definición la entendían mejor que nadie.

—Es él.

—Probablemente, señor.

—Si hay huellas, lo más probable es que esté en Cerros. Necesitamos aumentar la seguridad en la ciudad.

—No, eso lo alertará, y además, la situación en Cerros no es muy buena para enviar patrullas de repente.

Quién habló, tenía un punto claro, Cerros era una ciudad comandada por el crimen, una de las razones por la que no pudieron hacer mucho fue por las disputas territoriales, lo que la llevó a su precaria situación. Intervenir bruscamente sería como alterar un nido de hormigas, por esto las autoridades eran cautelosas con su vigilancia.

Mientras escuchaba, el general susurraba para sí mismo ante la situación.

—Primero el Activo 91, luego Sigma, ahora Vexar y finalmente una Oficial de policía…

Luego de pensar un rato, volvió a hablar.

Vigila Cerros. Revisa nombres, caras, todo… Y sobre la Detective… Investígala.

—¿Qué hay de las huellas?

—Las huellas nunca existieron.

Esas fueron las últimas palabras, luego de eso, la junta se dio por terminada.

De entre los presentes, un hombre se encontraba callado como de costumbre, mirando la nada de forma pensativa.

Así que Cerros…

Una sutil sonrisa apareció en sus labios.

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