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Compañeros de los guardias civiles fallecidos advirtieron hace un año del peligro que corrían

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 12, 2026
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Los compañeros de Jerónimo y Germán del Servicio Marítimo de la Guardia Civil (Sermas) trasladaron hace meses a los mandos sus temores de los riesgos que corrían en las persecuciones con las narcolanchas. La zona donde se produjo el accidente en el que murieron estos dos agentes es un área de gran trasiego de estas embarcaciones ya que hay naves que esperan la droga mientras que otros, dedicados al petaqueo, recargan de gasolina a los miembros de estas organizaciones delictivas. Lo que viene a ser un gran atasco del narcotráfico. Durante el verano pasado, que es el periodo de más actividad, un agente del Sermas trasladó sus quejas en un detallado informe. Las advertencias cayeron en saco roto.«Con su trabajo diario ha observado un riesgo operativo grave al que está expuesto de forma reiterada y que considera que debe ser evaluado específicamente a efectos preventivos, por poder derivar en lesiones físicas, psicológicas o incluso poner en peligro su propia vida», así comienza el texto que fue enviado en un correo electrónico a finales de agosto de 2025 a los mandos del Instituto Armado que forman el órgano de Prevención de Riesgos Laborales. Estaba rubricado por uno de los agentes pero aglutinaba el sentir de sus compañeros del Sermas.El documento, al que ha tenido acceso ABC, detalla que durante múltiples intervenciones frente a embarcaciones empleadas por redes de narcotráfico se usan medios navales que « no reúnen las condiciones mínimas de seguridad necesarias». Así, el agente comienza a enumerar que se utilizan lanhas semirrígidas de aluminio, sin cabina, sin visores nocturnos, sin medios no letales y con dotaciones reducidas solo a dos guardias. Las experiencias que fue recogiendo a lo largo de su lucha contra estos delincuentes.Noticia relacionada general No No Huelva despide a los guardias civiles Germán y Jerónimo en una capilla ardiente marcada por el dolor María CarmonaDe la misma manera, estas naves se ven obligadas a hacer frente a narcolanchas de hasta 16 metros, con cuatro motores de gran potencia (300 cv cada uno), tripuladas por entre 4 y 5 individuos, en ocasiones armados o con actitud hostil. «En caso de abordaje, uno de los guardias civiles quedaría completamente solo antes varios individuos, lo que constituye un riesgo personal inaceptable e incompatible con la normativa de prevención aplicable», sugiere.Asimismo, el guardia explica que la patrullera rápida Aister se encuentra sujeta a autorización verbal expresa para su activación, lo que ha generado demoras de hasta tres horas tras el aviso inicial haciendo ineficaz su posible intervención y exponiendo innecesariamente a las unidades desplegadas. «Todo ello se agrava con el hecho de que los grupos criminales emplean canales públicos (como grupos de Telegram abiertos) para conocer la ubicación de nuestras patrulleras en tiempo real, comprometiendo la seguridad operativa y dejando en clara desventaja a los efectivos actuantes», añade.Para erradicar esta situación, el agente marítimo reclamaba una evaluación específica del riesgo laboral, una dotación mínima de cuatro efectivos por unidad, que se limitara el uso de embarcaciones semirrígidas sin protección y la dotación de medios de visión nocturna, cabinas o pantallas de protección física y medios disuasorios no letales. Este documento fue debatido por los expertos del Instituto Armado relacionados con los Riesgos Laborales y con los representantes de las distintas asociaciones.Barbate: un choque contra otra realidadLos mandos explicaron que son los responsables de los operativos los que deciden «cuáles son los medios que se van a dedicar al servicio». «Puede haber intervenciones que respondan a actuaciones contra grupos organizados, de inspección pesquera (administrativa), de vigilancia y control de embarcaciones desde un punto de vista administrativo y/o aduanero, o que, incluso siendo penales, se refieran a actuaciones contra colectivos de la organización que no se hayan mostrado excesivamente hostiles, como pasa con los petaqueros, cuya peligrosidad, hasta que evolucione la situación, no demanda de intervenciones especiales como por ejemplo sería una narcolancha de alta velocidad», detallaron según un escrito de AUGC.Los agentes reclamaban una evaluación específica del riesgo laboral y una dotación mínima de cuatro efectivos por unidad «La realidad es que, para la interceptación de una narcolancha, en ese sentido de abordaje, no se envía a una patrulla con dos componentes. El suceso de Barbate supuso encontrarnos frente a una realidad que hasta ese momento no se había presentado, por muchas disquisiciones que podamos tener y debates que se pueden efectuar y precisamente a raíz de eso, se ha incrementado la seguridad de los medios», explicaron desde los mandos.No obstante, sostuvieron que no era competencia de este órgano la limitación en el uso de embarcaciones semirrígidas a funciones de vigilancia no hostil, porque «no puede haber una orden o una pretensión de limitación de determinadas». «En este caso, embarcaciones ante una situación que quien debe valorarlo es precisamente la tripulación, tanto la del servicio marítimo como la tripulación operativa, que en un momento determinado son los que van a tener que intervenir. Existe una preocupación importante porque el personal no vaya desprotegido», concluyeron.Noticia relacionada general No No Juanma Moreno pide endurecer las penas a las redes del narco en el ecuador de la campaña J. J. MadueñoDe forma paralela, AUGC presentó ante la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales solicitudes específicas para abordar el peligro de enfrentarse a este tipo de naves. «La Administración respondió que el criterio sobre si una embarcación sin protección debe enfrentarse a una narcolancha armada corresponde al agente que ya tiene encima el problema. Sin protocolo. Sin dotación adecuada. Sin respaldo previo de ningún tipo. Ese es el nivel de la respuesta institucional a las advertencias de AUGC», expuso la asociación en un comunicado.300 guardias civiles menos contra los narcosEsta plataforma ha detallado que el narcotráfico no eligió Huelva por azar. La creciente presión policial en el Campo de Gibraltar empujó a las organizaciones criminales hacia el oeste, consolidando la costa onubense como uno de los principales puntos de entrada de droga a Europa. «La Comandancia de Huelva opera con cerca de 300 agentes menos de los que debería tener, un déficit cercano al 20% de su plantilla teórica. Tiene la mitad de agentes especializados en lucha antidroga que la de Cádiz. Y ayer mismo, un piloto de narcolancha advertía públicamente en medios locales que Huelva es un punto estratégico para el narcotráfico y que habría muertes de guardias civiles. Lo dijo ayer. Hoy ha ocurrido», explicaron tras el fallecimiento de sus dos compañeros.El funeral de Germán y Jerónimo no ha pasado desapercibido como lo fue en su día la capilla ardiente de David Pérez, el agente asesinado en Barbate. En aquella ocasión, su viuda impidió que el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, colocara una medalla en su féretro. En este caso, ni Pedro Sánchez ni el ministro acudieron al funeral por estos dos guardias civiles. Estas ausencias airearon las críticas a ambos, que delegaron la representación oficial en Aina Calvo, secretaria de Estado de Seguridad, y en Mercedes González, directora general de la Guardia Civil.La agenda de estos últimos días de Grande-Marlaska estuvo centrada en la gestión del desembarco del crucero con casos sospechosos del hantavirus. El pasado domingo Sánchez sí que estuvo cerca de Gibraltar y se refirió al tema de los narcos. Una lacra que es bien conocida en la zona donde más tentáculos tiene debido a los beneficios que proporcionan las actividades de estos delincuentes a la población. Asimismo, la Guardia Civil ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancia de lo ocurrido y saber para quién trabajaba la narcolancha que perseguían los agentes. En este operativo estaba presente la «Río Antas» , que es una de las embarcaciones más capaces de la flota del Semar: 18 metros de eslora, más de 60 nudos de velocidad máxima. Tenía cinco meses de vida. «Que incluso con ese medio se produzca una tragedia de esta magnitud dice más sobre las condiciones del escenario operativo que sobre el equipamiento de la embarcación», detalló AUGC.

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