El Consejo de Seguridad de la ONU y una votación clave para desbloquear el Estrecho de Ormuz sin uso de la fuerza
El Canciller - Somos una plataforma digital de actualidad y not…
April 7, 2026
El Consejo de Seguridad de la ONU someterá a votación este martes una resolución que solicita el desbloqueo del Estrecho de Ormuz sin uso de la fuerza. Tras múltiples cambios al texto, con lo que buscan evitar su rechazo, los países miembros decidirán al respecto desde el mediodía. La votación está prevista para las 11 hora de Nueva York (12 de Argentina), aunque el resultado es una incógnita después de que se le aplicaran al escrito sucesivas modificaciones para conciliar posiciones divergentes. El borrador más reciente, al que tuvo acceso la agencia internacional de noticias AFP, elimina toda referencia a la autorización del empleo de la fuerza, incluso en carácter defensivo, y se presenta horas antes del nuevo ultimátum del presidente Donald Trump, que fija las 21 (medianoche del horario GMT) como plazo para que Irán alcance un acuerdo o enfrente ataques estadounidenses dirigidos a plantas eléctricas y puentes. La iniciativa original fue impulsada por Baréin con el apoyo de Estados Unidos y otros países exportadores de petróleo del Golfo, que proponían conceder a la ONU un mandato claro para que cualquier Estado dispuesto pudiera emplear la fuerza con el fin de desbloquear la vía marítima. No obstante, esa propuesta se topó con objeciones de miembros permanentes con derecho a veto, entre ellos Francia, Rusia y China, lo que obligó a diluir el contenido y posponer la votación en varias ocasiones. Desde el 28 de febrero, cuando Washington e Israel iniciaron una ofensiva contra el régimen de Teherán, Irán mantiene un bloqueo en el Estrecho de Ormuz, la ruta marítima estratégica cuyo cierre afecta el tránsito comercial global y provoca repercusiones en los mercados energéticos y otros sectores de la economía mundial. El embajador de Baréin ante la ONU, Jamal Alrowaiei, expresó la posición de su país al denunciar "el terrorismo económico que afecta a nuestra región y al mundo" y subrayó que la situación tiene consecuencias que se extienden más allá del ámbito local y regional. Su declaración marcó el tono con el que los promotores del texto intentaron justificar la necesidad de una respuesta colectiva. El nuevo escrito que se pondrá sobre la mesa, en lugar de autorizar explícitamente el uso de la fuerza, "alienta enérgicamente a los Estados... a coordinar esfuerzos, de carácter defensivo, acordes a las circunstancias, para contribuir a garantizar la seguridad de la navegación, incluso mediante la escolta de buques mercantes y comerciales". Asimismo, el texto "exige" que Irán "cese inmediatamente todos los ataques contra buques mercantes y comerciales y cualquier intento de impedir el tránsito o la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz". La resolución también reclama el fin de los ataques contra infraestructuras civiles relacionadas con el agua, el petróleo y el gas. En paralelo, el Consejo ya había aprobado a mediados de marzo una resolución que condena el bloqueo del estrecho, lo que muestra la continuidad de la preocupación internacional sobre el impacto humanitario y económico de las hostilidades. Históricamente, las autorizaciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el uso de la fuerza han sido excepcionales: en 1990 se aprobó una intervención liderada por Estados Unidos tras la invasión de Kuwait, y en 2011 la autorización que permitió la intervención en Libia -con la abstención de Rusia- desencadenó posteriormente críticas por sus consecuencias en la caída del líder libio Muamar Gadafi.
Discussion in the ATmosphere