¿Nadie va a dimitir?
Sí, todavía existe una opción matemática -aunque remota- para que el Real Mallorca se salve pero, pase lo que pase, aún con un milagro matemático, alguien tiene que asumir responsabilidades. Terminaron la pasada temporada con las alarmas activadas por hacer mal las cosas y han demostrado ser incapaces de reconducir el rumbo de la entidad. Les ha explotado todo en la cara con una plantilla de 60 millones de euros de techo salarial. El pobre Demichelis ha acabado teniendo que jugársela con tres chavales que seguro que tendrán un gran futuro, pero que hace cuatro días estaban jugando en Tercera. Cuatro categorías más abajo. Por no hablar de futbolistas que hace mucho que dejaron de pertenecer a la élite. El técnico tendrá su parte de culpa, lógicamente, pero milagros los justos. Ha hecho lo que ha podido después de un sinsentido de planificación.
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