El «apagón submarino»: ¿Qué pasaría con la fibra en España si cortan los cables del Mediterráneo?
Si mañana estallará la Tercera Guerra Mundial , cortar la comunicación sería uno de los primeros objetivos del enemigo. Apesar de que muchos piensen que el mayor daño sería dañar las antenas de telefonía, la forma más práctica de romper Internet sería a través de los cables submarinos. Gran parte del tráfico en España depende de esta infraestructura oculta en el fondo del mar y cortarlos es más fácil de lo que parece. El mar Mediterráneo es uno de los objetivos más jugosos para incomunicar a Europa.
Tus mensajes de WhatsApp, tus partidas al Valorant o las películas que ves en Netflix o HBO Max dependen de unos cables enormes submarino que sirven de puente a Internet. Son infraestructuras críticas situadas en el fondo del océano que permiten el transporte de datos y energía entre continentes. La mayoría transmiten infromación mediante pulsos de luz, siendo el verdadero esqueleto de la coenctividad moderna. Estos cables cuentan con diversas capas de polietilento, acero y cobre para resistir a la presión, corrosión y otros posibles daños del fondo marino y proteger la fibra interna, tan fina como un cabello humano.
En los últimos años, España se ha convertido en una potencia de conectividad. Nuestro país es el «enchufe» del sur de Europa, con cables en Bilbao, Barcelona, Baleares, Canarias y Valencia que conectan cables de fibra óptica kilométricos para dotar de Internet a millones de personas. ¿Qué pasaría si hubiese un conflicto global y un adversario decidiese cortar estos cables submarinos?
El efecto inmediato tras cortar los cables submarinos
Si un submarino o un buque cortara todos los cables en el mar Mediterráneo (o en el Cantábrico), no tardaríamos en notar las consecuencias en la conexión a Internet. El efecto sería inmediato:
- Caída del streaming y la nube. El corte de los cables haría que servicios como AWS, Google Cloud o Azure, que alojan prácticamente todo lo que usas, se volviesen inaccesibles.
- Vuelta al dinero en efectivo. Habría un colapso de la banca que nos impediría utilizar el móvil o las tarjetas bancarias para pagar y tendríamos que utilizar monedas y billetes hasta que se solucionase.
- El fin del gaming de baja latencia. La caída de los servidores europeos ocasionaría un problema para jugar a videojuegos. El tráfico se desviaría por rutas que estarían más saturadas. Eso ocasionaría una subida del ping, lo que impediría jugar rápido.
Si rompiesen un cable submarino, la latencia aumentaría lo que imposibilitaría jugar a videojuegos online. / Fuente de la imagen: Yan Krukau de Pexels.
Sin embargo, para que hubiese este problema, tendrían que cortarse cada uno de los cables, ya que hay varios. Si solo uno se viese afectado, la infraestructura está lista para detectarlo yredirigir el tráfico a otro que funcionaría como «salvavidas» técnico. Es decir, si por ejemplo cortan un cable en el Mediterráneo, tus datos viajarían por tierra hasta otro que estuviese en el Mediterráneo.
No obstante, hay que aclarar que el corte provocaría más congestión en las rutas alternativas para la transmisión de datos. Esto quiere decir que el problema no estaría tanto en que dejásemos de tener Internet, sino el ritmo al que se enviaría la información. La latencia se dispararía de entre los 10-50 ms acutales a cientos de milisegundos.
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