La emergencia de Fede
Hola Amigos de Fictograma! Recien lei un cuento infantil muy bueno que publicaron en esta comunidad. Y recorde que le escribi varios cuentos a mi hijo hace unos años. Les comparto el primero y tal vez despues suba mas. ¡Saludos!.
A Fede le pasaba algo terrible… Horrible… Más que eso… ¡Tehorrible!
Miraba el techo de su casa con los brazos cruzados y un largo “Uuuufffff…” escapando de su boca.
-¡Mamá, estoy aburrido! -dijo arrastrando las palabras como si se sintiera enfermo.
Su madre, que estaba en la cocina tomándose un matecito, soltó el termo repentinamente y abrió los ojos como platos.
-¡¿ABURRIDO?! ¡No puede ser! ¡Esto es una emergencia!
Sin perder un segundo, corrió al teléfono escondido en el armario y marcó un número secreto.
-¿Hola? ¿Bomberos Payaso? Tenemos una emergencia terrible… horrible… ¡mi hijo está aburrido!
-¡¿ABURRIDO?! -le respondió el jefe de los Bomberos Payaso-. ¡Eso es más que terrible u horrible, señora… es TEHORRIBLE! ¡Vamos para allá!
El jefe payaso colgó y de inmediato sonó la alarma:
“¡Alarma! ¡Tenemos un niño aburrido! ¡Repito: UN NIÑO ABURRIDO!”
Los tres Bomberos Payaso que estaban de guardia saltaron de sus camas elásticas y rodaron hasta el camión:
- Capitán Pompis, experto en explosiones de colores, ruidos de pedos y chistes malos.
- Globina, genia de los animales de globos, los títeres y el maquillaje divertido.
- Rodillín, maestro del equilibrio, malabarista, acróbata y campeón de monociclo extremo.
Salieron a toda velocidad en el increíble y absolutamente épico Camión de Diversión 3000.
Este no era un camión común. Era una bestia sobre ruedas, con neumáticos flameantes que echaban chispas de colores, una carrocería cromada con rayas neón y un rugido de motor que sonaba como una guitarra eléctrica.
Además, estaba equipado con una sala gamer, una alfombra de baile extrema, un cine móvil, camas elásticas nivel pro, una cancha de fútbol 5 y un dispensador automático de juguetes y snacks a pedido.
-¡Tripulación lista! -gritó el Capitán Pompis, ajustándose sus gafas de sol con luces LED.
Globina pulsó el botón “RUMBO A LA RISA” y activó el modo hipervelocidad.
Pero justo cuando salieron a toda sirena, ¡PUM!, un enorme manifestacion de Kaijus y otros monstruos gigantes cortaban la calle en protesta.
-¡Vamos, vamos, hay un niño que se está aburriendo! -gritó el capitán, tocándoles la bocina a los gigantes.
Mientras tanto, en su casa, Fede seguía en el sofá… pero de reojo vio una caja de cartón. Se acercó, se metió dentro y dijo:
-Soy el Capitán Fede, explorador del espacio. ¡Arranquen los motores espaciales!
En la ciudad, los Bomberos Payaso por fin esquivaban a los Kaijus y estaban por retomar la misión cuando…
¡CRAAASH!
¡Papá Noel y una nave alienigena habían chocado en el cielo!
El trineo estaba enredado en cables, con los pobres renos flotando confundidos y con chichones. El alien bajaba con una mochila cohete, furioso.
-¡Usaste mi carril estelar!
-¡Tu nave no tenía luces reglamentarias! -gruñó Papá Noel.
Mientras todo eso pasaba, Fede había encontrado su caja de colores y dibujaba su propia ciudad imaginaria, llena de ríos de helado, superhéroes y camiones monstruo.
-¡Esto no está nada mal! -decía, mientras tarareaba una canción inventada.
Pero los payasos aún no llegaban, porque justo en esa esquina… ¡una batalla increíble estaba ocurriendo!
En medio de la calle, el superhéroe Hiper-man con su capa y botas de goma estaba enfrentando a su archienemigo: el Profesor Caotico.
—¡Con mi rayo de vida, voy a despertar cada objeto de esta ciudad! —gritaba el villano, apuntando con su cañón chispeante.
—¡No mientras yo esté aquí! —respondió el héroe, lanzando rayos de energía desde sus puños.
El rayo del Profesor rebotó en un farol, en un banco de plaza, en una mochila… ¡y en un viejo zapato que estaba tirado en la vereda!
El zapato parpadeó, miró alrededor confundido y dijo con voz profunda:
—¿Cuál es el propósito de mi existencia?
El Payaso Rodillín se lanzó en su monociclo entre los rayos, Globina desvió objetos voladores con burbujas reflectoras y Pompis gritó:
—¡Pausa, pausa! ¡Hay un niño aburrido esperando!
El héroe y el villano se detuvieron un momento, se miraron, y juntos abrieron paso para que el Camión de Diversión pudiera continuar su camino.
Y por fin… tras tanto alboroto,el Camión de Diversión 3000 llegó a la casa de Fede.
Los Bomberos Payaso bajaron a toda velocidad y dijeron a coro:
-¡Fede! ¡Vinimos a rescatarte del aburrimie…!
Pero lo que vieron los dejó mudos.
Fede estaba sobre una silla, disfrazado con una toalla como capa, una olla en la cabeza y un micrófono hecho con una cuchara.
Fede los miró, se rió y dijo:
-¡Wow! ¿Vinieron por mí? ¡Qué genial! Pero… ya no estoy aburrido. ¿Quieren ver mi show?
Los Bomberos Payaso se miraron, se sentaron en el suelo y aplaudieron como locos.
-¡Misión cumplida! -susurró el Capitán Pompis-. ¡El niño venció al aburrimiento!
Y así, entre risas y juegos caseros, todos vivieron una tarde increíble… Hasta que otra alarma sonó:
“¡Niña en el parque sin ideas para jugar!”
-¡Al camión! -gritaron todos, y salieron a toda velocidad, mientras Fede les decía adiós desde su nave de cartón.
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