Ejercicio literario. Historias a cuatro (o más) manos. Participa.
Reyes_Canfranc La puerta del baño se abrió, liberando nubes de vapor y a una Chari relajada y sonriente. Llevaba un pijama de Batman que había encontrado en la habitación. Chari-nator la esperaba de pie frente al escritorio. Su ojo rojo titilaba con impaciencia.
—¿Está lista la princesa?
—Oye, yo aún tengo necesidades básicas —dijo Chari secándose el pelo—. ¿No quieres actualizar tu BIOS o algo?
—Siéntate. A ver qué hay en la dichosa maleta.
Chari buscó la Samsonite y la depositó sobre el escritorio. Antes de abrirla, miró la taza de café recién hecho.
—¿Puedes tomar café? Pensé que…
—No puedo. Pero me gusta el aroma. ¿Vas a abrir la maleta o que?
El cierre se abrió con un vibrante siseo. Chari sonrió. Chari-nator respiró hondo. La maleta estaba abierta. Chari-nator levantó su única ceja al contemplar aquel amasijo de papeles sueltos y libretas. Chari revisaba los papeles como quien acaba de encontrar una bolsa repleta de dinero.
—¡Ahora sí! ¡Voy a poder terminar mi obra!
—Eso, ¿es tu obra?
—Bueno… hay varias cosas. Cuentos, guiones, dos libros… no, tres. Solo dame unos días y enton…
Chari-nator tomó a Chari de la muñeca, deteniéndola en seco.
—Están incompletas… ¿En qué año estamos?—preguntó.
Chari fue a contestar, pero las tuberías del fregadero comenzaron a borbotear. Chari-nator levantó la mano. Sus dedos se retorcieron y su palma se abrió, revelando un cañón de plasma.
El grifo estalló. Chari se refugió tras su otro yo al ver cómo salpicaba barro negro por todo el salón.
—Que pasa?—gritó
—¡No eres la Chari que busco! ¡He llegado muy temprano! Coge los papeles. ¡Ya vienen!
—Quien?
El cañón de Chari-nator comenzó a resplandecer y zumbar. La pared se quebró liberando un caudal de barro y escombros. Algo chapoteaba del otro lado.
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