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"publishedAt": "2026-06-20T17:12:38.562Z",
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"textContent": "### **_Escena V_**\n\n_OFELIA sola_\n\nOFELIA.- ¡Oh! ¡Qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza, que estudian los más advertidos: todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la más desconsolada e infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento desacordado, como la campana sonora que se hiende. Aquella incomparable presencia, aquel semblante de florida juventud alterado con el frenesí. ¡Oh! ¡Cuánta, cuánta es mi desdicha, de haber visto lo que vi, para ver ahora lo que veo!\n\n### **_Escena VI_**\n\n_CLAUDIO, POLONIO, OFELIA_\n\nCLAUDIO.- ¡Amor! ¡Qué! No van por ese camino sus afectos, ni en lo que ha dicho; aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura. Alguna idea tiene en el ánimo que cubre y fomenta su melancolía, y recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca; a fin de prevenirlo, he resuelto que salga prontamente para Inglaterra, a pedir en mi nombre los atrasados tributos. Acaso el mar y los países diferentes podrán con la variedad de objetos alejar esta pasión que le ocupa, sea la que fuere, sobre la cual su imaginación sin cesar golpea. ¿Qué te parece?\n\nPOLONIO.- Que así es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen y principio de su aflicción provengan de un amor mal correspondido. Tú, Ofelia, no hay para qué nos cuentes lo que te ha dicho el Príncipe, que todo lo hemos oído.\n\n### **_Escena VII_**\n\n_CLAUDIO, POLONIO_\n\nPOLONIO.- Haced lo que os parezca, señor; pero si lo juzgáis a propósito, sería bien que la Reina retirada a solas con él, luego que se acabe el espectáculo, le inste a que la manifieste sus penas, hablándole con entera libertad. Yo, si lo permitís, me pondré en paraje de donde pueda oír toda la conversación. Si no logra su madre descubrir este arcano, enviadle a Inglaterra, o desterradle a donde vuestra prudencia os dicte.\n\nCLAUDIO.- Así se hará. La locura de los poderosos debe ser examinada con escrupulosa atención.\n\n### **_Escena VIII_**\n\n_HAMLET y dos cómicos_\n\n_Salón del Palacio._\n\nHAMLET.- Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de nuestros cómicos; más valdría entonces dar mis versos al pregonero para que los dijese. Ni manotees así, acuchillando el aire: moderación en todo; puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el huracán de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. A mí me desazona en extremo ver a un hombre, muy cubierta la cabeza con su cabellera, que a fuerza de gritos estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los oídos del vulgo rudo; que sólo gusta de gesticulaciones insignificantes y de estrépito. Yo mandaría azotar a un energúmeno de tal especie: Herodes de farsa, más furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio.\n\nCÓMICO 1.º.- Así os lo prometo.\n\nHAMLET.- Ni seas tampoco demasiado frío; tu misma prudencia debe guiarte. La acción debe corresponder a la palabra, y ésta a la acción, cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No hay defecto que más se oponga al fin de la representación que desde el principio hasta ahora, ha sido y es: ofrecer a la naturaleza un espejo en que vea la virtud su propia forma, el vicio su propia imagen, cada nación y cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera o se debilita, excitará la risa de los ignorantes; pero no puede menos de disgustar a los hombres de buena razón, cuya censura debe ser para vosotros de más peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo he visto representar a algunos cómicos, que otros aplaudían con entusiasmo, por no decir con escándalo; los cuales no tenían acento ni figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos hincharse y bramar, no los juzgué de la especie humana, sino unos simulacros rudos de hombres, hechos por algún mal aprendiz. Tan inicuamente imitaban la naturaleza.\n\nCÓMICO l.º.- Yo creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese defecto.\n\nHAMLET.- Corregidle del todo, y cuidad también que los que hacen de payos no añadan nada a lo que está escrito en su papel; porque algunos de ellos, para hacer reír a los oyentes más adustos, empiezan a dar risotadas, cuando el interés del drama debería ocupar toda la atención. Esto es indigno, y manifiesta demasiado en los necios que lo practican, el ridículo empeño de lucirlo. Id a preparaos.\n\n### **_Escena IX_**\n\n_HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO_\n\nHAMLET.- Y bien, Polonio, ¿gustará el Rey de oír esta pieza?\n\nPOLONIO.- Sí, señor, al instante y la Reina también.\n\nHAMLET.- Ve a decir a los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros a darles prisa?\n\nRICARDO.- Con mucho gusto.\n\n### **_Escena X_**\n\n_HAMLET, HORACIO_\n\nHAMLET.- ¿Quién es?… ¡Ah! Horacio.\n\nHORACIO.- Veisme aquí, señor, a vuestras órdenes.\n\nHAMLET.- Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.\n\nHORACIO.- ¡Oh! Señor.\n\nHAMLET.- No creas que pretendo adularte. ¿Ni qué utilidades puedo yo esperar de ti? Que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras rentas para alimentarte y vestirte. ¿Habrá quien adule al pobre? No… Los que tienen almibarada la lengua váyanse a lamer con ella la grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz de conocer a los hombres y pudo elegirlos; tú fuiste el escogido y marcado para ella, porque siempre, o desgraciado o feliz, has recibido con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos aquellos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no son entre los dedos de la fortuna una flauta, dispuesta a sonar según ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le colocaré en el centro de mi corazón; sí, en el corazón de mi corazón, como lo hago contigo. Pero, yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se representa un drama delante del Rey, una de sus escenas contiene circunstancias muy parecidas a las de la muerte de mi padre, de que ya te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente, observes a mi tío con la más viva atención del alma, si al ver uno de aquellos lances su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente, yo también fijaré mi vista en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo que su exterior nos anuncie.\n\nHORACIO.- Está bien, señor, y si durante el espectáculo logra hurtar a nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.\n\nHAMLET.- Ya vienen a la función, vuélvome a hacer el loco, y tú busca asiento.\n\n### **_Escena XI_**\n\n_CLAUDIO, GERTRUDIS y HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO, y acompañamiento de Damas, Caballeros, Pajes y Guardias. Suena la marcha dánica._\n\nCLAUDIO.- ¿Cómo estás, mi querido Hamlet?\n\nHAMLET.- Muy bueno, señor, me mantengo del aire como el camaleón, engordo con esperanzas. No podréis vos cebar así a vuestros capones.\n\nCLAUDIO.- No comprendo esa respuesta, Hamlet; ni tales razones son para mí.\n\nHAMLET.- Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en la Universidad? ¿Eh?\n\nPOLONIO.- Sí, señor, así es, y fui reputado por muy buen actor.\n\nHAMLET.- ¿Y qué hiciste?\n\nPOLONIO.- El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio.\n\nHAMLET.- Muy bruto fue el que cometió en el Capitolio tan capital delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos?\n\nRICARDO.- Sí, señor, y esperan solo vuestras órdenes.\n\nGERTRUDIS.- Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte a mi lado.\n\nHAMLET.- No, señora, aquí hay un imán de más atracción para mí.\n\nPOLONIO.- ¡Ah! ¡Ah! ¿Habéis notado eso?\n\nHAMLET.- ¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla?\n\nOFELIA.- No señor.\n\nHAMLET.- Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla.\n\nOFELIA.- Sí señor.\n\nHAMLET.- ¿Pensáis que yo quisiera cometer alguna indecencia?\n\nOFELIA.- No, no pienso nada de eso.\n\nHAMLET.- Qué dulce cosa es…\n\nOFELIA.- ¿Qué decís, señor?\n\nHAMLET.- Nada.\n\nOFELIA.- Se conoce que estáis de fiesta.\n\nHAMLET.- ¿Quién, yo?\n\nOFELIA.- Sí señor.\n\nHAMLET.- Lo hago sólo por divertiros. Y, bien mirado, ¿qué debe hacer un hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qué contenta está y mi padre murió ayer.\n\nOFELIA.- ¡Eh! No señor, que ya hace dos meses.\n\nHAMLET.-\n\n¿Tanto ha? ¡Oh! Pues quiero vestirme todo de armiños y llévese el diablo el luto. ¡Dios mío! Dos meses ha que murió y ¿todavía se acuerdan de él? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un grande hombre le sobreviva, quizás, medio año; bien que es menester que haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa, no habrá nadie que de él se acuerde: como del caballo de palo, de quien dice aquel epitafio.\n\n_Ya murió el caballito de paloy ya le olvidaron así que murió._\n\nOFELIA.- ¿Qué significa esto, señor?\n\nHAMLET.- Eso es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades.\n\nOFELIA.- Según parece, la escena muda contiene el argumento del drama.\n\n> _Continúa en las siguientes escenas…_",
"title": "Hamlet : Acto 3, Escenas de la 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11",
"updatedAt": "2026-06-20T16:28:18.000Z"
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