¡El espectáculo debe continuar! Relato III de «¡Qué paranormal es todo!»
Valentino-Pradena
La verdad es que el final no me gusta mucho, no por lo que cuenta sino cómo lo cuenta, que es en verdad más importante que la historia en sí muchas veces. Así que me estoy planteando hacer estos dos cambios:
Después del grito de Don Patricio añadiría una respuesta y variaría un poco el párrafo siguiente:
—¿Cómo están ustedeeeeees! -era Don Patricio, que se había sentado en la mesa de operaciones, con una gran sonrisa y miraba al vacío con los ojos bien abiertos.
—¿ Bieeen? —contestó con poco entusiasmo y voz temblorosa el enfermero. Como si responder a aquello fuera un automatismo implantado en los cerebros de varias generaciones, y diera igual la circunstancia.
Me sujeté con la mano el pecho por el susto y, alternativamente, miré al enfermero con ganas de echarle una bronca por su poca profesionalidad, miré al anestesista que alzó ambas manos en el símbolo universal de a mi qué me cuentas, y señaló la pantalla de control BIS; que marcaba que el paciente aún estaba dormido. Pero la impresión me dejó sin habla, el residente y yo nos adelantamos, como una sola persona, volvimos a tumbar al paciente y terminamos de cerrarlo.
Y en el final intentaría hacerlo más redondo mencionando el despertador de nuevo, además de cambiando las oraciones, que chirriaban un poco:
Porque Don Patricio sobrevivió, sí, pero alega que siente que “le falta algo” y que se trata de una mala praxis. Claro… le faltan cosas, eso es evidente, y aunque éramos cuatro sanitarios en aquel quirófano, no estoy tan seguro de que el resto vaya a testificar a mi favor. Siempre hay desavenencias, pequeñas rencillas entre compañeros de trabajo. Pero bueno, había que sacar todos esos cuerpos extraños para evitar una infección… y yo soy un profesional…
Que sigue oyendo en su trastornada cabeza el tic tac del despertador del payaso.
¿Vosotros cómo lo veis?
Por cierto me he fijado que al subir el relato anterior Britany no lo ha llegado a leer ningún usuario logado, no sé si es porque lo etiqueté como Violencia gráfica +18 que se haya quedado relegado por ahí. La cosa es que tiene cierto toque macabro: una ex-animadora que tiene que hacer lo que ha de hacer por su madre… y no le puedo quitar la etiqueta porque tendría que cambiar momentos clave.
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