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  "textContent": "-¿Qué tipo de don es ese? -preguntó el chico de pelo castaño, intrigado.\n\n-No es ningún don -respondió un joven de cabello rojo.\n\nAmbos se encontraban en una sala enorme junto a los demás competidores, observando el desarrollo de las peleas a través de una pantalla pequeña.\n\n-Entonces, ¿qué es?\n\n-Es magia.\n\n-¿Qué? ¿Cómo es posible? Eso significa que… ¿es un mago?\n\n-No, es un hechicero -corrigió el pelirrojo.\n\n-¿Pero no es lo mismo?\n\n-No. El mago utiliza la magia para el entretenimiento, pero el hechicero la usa exclusivamente para la batalla.\n\n-¿Pero cómo es posible que estén aquí? Ellos no deberían pertenecer a este lugar.\n\n-Los magos quieren adueñarse de los recursos de los humanos.\n\n-Cuando dices recursos, ¿a qué te refieres exactamente?\n\n-Por alguna extraña razón, en la zona de los humanos se encuentran las piedras mágicas. Por obvias razones, nosotros no podemos utilizarlas.\n\n-¿Eh? ¿Por qué no?\n\n-Porque nosotros no poseemos energía mística. Todos los magos, elfos, hechiceros y hadas tienen esa energía en su interior. Nosotros, los humanos, lo que tenemos son los dones… y todavía existen muchas fuerzas que desconozco.\n\nDe repente, la puerta de la sala se abrió. Era Hoshino Takamitsu, que entraba en silencio tras su victoria.\n\n*«Así que no solo existe el poder de los dones…»*, se preguntó Raiden a sí mismo, procesando la información mientras, afuera, la multitud rugía de emoción en las gradas.\n\n-Bueno, entonces empecemos con el siguiente combate -anunció el juez, todavía un poco sorprendido por la demostración anterior-. ¡El segundo combate será entre Suzuki Kenji contra Tyo Shiya!\n\nLos dos participantes caminaron hacia el frente y pisaron la plataforma.\n\nSuzuki Kenji tenía el pelo gris, vestía una camiseta de manga larga y un pantalón de gala sostenido por unos tirantes, mientras masticaba algo con total tranquilidad. El otro chico, Shiya, llevaba una vestimenta que recordaba a la realeza, aunque un poco más simple: botas negras, unos pantalones azules tan holgados que ocultaban por completo la flacura de sus piernas, una camisa blanca y una chaqueta que caía sobre su espalda como si fuera una capa, de un tono azul un poco más oscuro.\n\nAmbos se miraron y compartieron una reverencia protocolaria.\n\n-¡Comiencen! -gritó el juez, bajando la mano con rapidez.\n\nDe inmediato, el chico que estaba masticando infló sus mejillas. Al verlo, Shiya comenzó a retroceder lentamente, consciente de que no conocía el poder de su rival. *«Tengo que tomar distancia»*, pensó.\n\n¡Fruu!\n\nKenji escupió un objeto que salió disparado a una velocidad increíble hacia su contrincante.\n\n-¡Toma, esta es mi bola de goma! -gritó con total confianza.\n\nShiya apenas logró reaccionar a tiempo para esquivar aquella esfera que pasó rozándolo. «¿Qué demonios fue eso?», se preguntó. Sin embargo, antes de que pudiera descifrarlo, algo lo golpeó con una fuerza tremenda directamente en la espalda, provocándole un dolor intenso. La esfera había rebotado en el suelo justo detrás de él.\n\nShiya cayó de rodillas, tocándose la espalda con rudeza mientras temblaba por el impacto.\n\n-Más vale que te rindas -le advirtió Kenji.\n\n-¿Tú crees? -gimió Shiya por el dolor.\n\nLevantó lentamente su mano temblorosa y extendió dos de sus dedos. En ese mismo instante, la esfera de goma comenzó a elevarse del suelo de forma sobrenatural.\n\n-Este es mi don… puedo manipular los objetos.\n\nRápidamente, la esfera cambió de dirección y regresó hacia su propio dueño, golpeando a Kenji constantemente. A pesar de recibir varios impactos, Kenji no se detuvo y continuó masticando con prisa. Shiya lo notó de inmediato: «No… eso no».\n\nLa esfera manipulada se alejó a gran velocidad hacia atrás, tomando una distancia enorme hasta llegar casi a la zona de las gradas donde se encontraba el público. De repente, Shiya bajó la mano con una fuerza tan imprevista que generó una pequeña ráfaga de viento a su alrededor. La esfera regresó como un proyectil.\n\n¡Plam!\n\nUn golpe seco y brutal impactó directo en el estómago de Kenji. El chico fue lanzado violentamente contra el suelo; por el impacto, una nueva esfera salió despedida de su boca con dirección al cielo, justo antes de quedar completamente inconsciente.\n\n-¡El ganador es Tyo Shiya! -declaró el juez.\n\nEntre la multitud que presenciaba el torneo, se encontraba un hombre de cabello negro y corto, con una barba ligera. Su vestimenta consistía en el uniforme oficial de un guardián: un pantalón café claro, botas café oscuro, rodilleras metálicas, una camiseta café oscura y una capa café clara. En su espalda cargaba una espada y llevaba puestos unos guantes oscuros.\n\n-Cada año esto se pone más aburrido -comentó el hombre con desgano.\n\n-¿Usted cree, capitán? -preguntó otra persona a su lado, que vestía un traje similar pero lucía un corte de cabello estrictamente militar.\n\n-Sí. Siempre que necesito reclutar a personas fuertes vengo al reino de Valdris, pero hace bastante tiempo que no encuentro a nadie que valga la pena. En fin, sigamos viendo cómo finaliza este torneo.\n\nMientras hablaban, un grupo de paramédicos se llevaba al chico desmayado en una camilla.\n\n-¡Ahora es el turno de Kobayashi Ryo contra Saito Tomoya!\n\nLos dos muchachos subieron a la plataforma y realizaron su reverencia.\n\nKobayashi provenía de una familia sumamente adinerada. Su ropa denotaba su estatus social, confeccionada con telas finas: un chaleco de color morado con botones y decoraciones doradas, una camisa blanca debajo, pantalones y guantes de un morado mucho más oscuro, y el cabello negro un poco largo.\n\nPor otro lado, Saito Tomoya era un chico humilde. Llevaba una camisa café que tenía costuras decorativas alrededor del cuello, una pantaloneta café desgastada y unas botas viejas. Tenía el cabello sumamente corto, casi calvo, y las partes bajas de sus pantalones estaban notablemente dañadas por el uso.\n\nKobayashi levantó su mano izquierda mientras se ajustaba el guante con la otra. Saito, por su parte, plantó con firmeza su pie derecho al frente y, de manera sorprendente, su cuerpo comenzó a crecer en tamaño poco a poco.\n\nDe repente, Kobayashi se lanzó a gran velocidad hacia Saito, estirando la mano con la clara intención de tocarlo. Sin embargo, Saito alzó rápidamente la pierna, raspando y levantando la arena del campo de combate para bloquear el avance. El chico adinerado tuvo que frenar en seco.\n\n-Sé cuál es tu habilidad, Kobayashi. No voy a dejar que me toques -advirtió Saito.\n\n-Ah, entonces estoy en una pequeña desventaja.\n\n-¿Una pequeña? ¡Para nada! -Saito asestó un pisotón tremendo contra la plataforma, fracturando una gran piedra y levantando una densa cortina de polvo.\n\nDesde la sala, Raiden observaba el encuentro con atención, reconociendo que el estilo de pelea de Saito era muy similar al suyo, basado en la fuerza física.\n\nPara defenderse del polvo y los escombros, Kobayashi se cubrió el rostro cruzando ambos brazos.\n\n-¡Te descuidaste! -gritó Saito entre la densa nube.\n\n¡Pam!\n\nUna patada fulminante conectó de lleno en el cuerpo de Kobayashi, mandándolo a volar directamente fuera de la plataforma.\n\n¡Pam!\n\nEl cuerpo de Kobayashi impactó contra el suelo exterior. En la plataforma, Saito respiraba con pesadez, visiblemente cansado por el esfuerzo. El juez se acercó, le tomó la mano y la levantó en el aire.\n\n-¡El ganador de esta pelea es Saito Tomoya! -gritó el réferi-. Puede retirarse a la sala de espera. Luego, mirando al público, añadió con tono apenado-: Lo siento, pero tendremos que esperar un momento mientras reparamos los daños en la plataforma.\n\nEn las gradas, el capitán de los guardianes soltó un suspiro.\n\n-¿Ves? Te lo dije. Esto es muy aburrido. Me están dando ganas de irme.\n\n-Pero capitán, si el torneo apenas está comenzando.\n\n-¿Crees que vale la pena esperar? El único chico que me ha parecido fuerte hasta ahora es ese mago, y por ley un mago no puede convertirse en guardián.\n\n-Sí, lo sé, señor. Pero escuché un rumor de que el chico más fuerte de toda esta isla participará en este torneo.\n\n-¿El más fuerte? ¿Y cuál es su nombre?\n\n-Kasai Hinokami.\n\n-¿Hinokami? Mmm… Bueno, creo que entonces vale la pena la espera. Su don debe ser increíble. Tengamos un poco de paciencia.\n\nMientras tanto, en la sala de espera, Raiden y Kasai conversaban.\n\n-Dime, Raiden, ¿cómo está tu abuelo?\n\n-Sigue igual de cascarrabias que siempre.\n\n-Jajaja, me lo imagino.\n\nDe pronto, una figura encapuchada se plantó firmemente frente a los dos jóvenes.\n\n-Oye, tú -dijo el recién llegado, con una voz profunda.\n\n-¿Sí? -preguntó el pelirrojo con extrañeza.\n\n-¿Cuál es tu nombre?\n\n-¿Mi nombre? ¿Para qué quieres saberlo?\n\n-Solo quiero confirmar algo.\n\n-Me llamo Kasai Hinokami.\n\nAl escuchar esto, el encapuchado metió la mano entre sus ropas y sacó un pergamino cerrado.\n\n-Con que mis sospechas eran ciertas… Tú eres el hijo del señor Hinokami.\n\n-¿Qué es eso? -preguntó Kasai, arqueando una ceja.\n\n-Esto lo envía el Rey Mago.\n\n-¿El Rey Mago?\n\n-El gobernante absoluto de la zona de los magos.\n\n-¿Y qué se supone que deba hacer yo con esto?\n\n-Entrégaselo a tu padre. Y por lo que más quieras, no se te ocurra leerlo.\n\nKasai extendió la mano y tomó el pergamino sin mostrar la más mínima emoción:\n\n-No me interesan los asuntos de mi padre.\n\nEn ese mismo instante, el pergamino comenzó a arder en una combustión espontánea. Desapareció por completo en segundos, dejando únicamente unas cuantas flamas flotando en el aire.\n\n-¡Oye! ¿Pero qué demonios hiciste? -preguntó el encapuchado, alterado y dando un paso atrás.\n\n-Tranquilo. El mensaje le llegará de todas formas.\n\nComo si respondieran a sus palabras, las llamas flotantes comenzaron a juntarse entre sí, moldeando la figura de un ave de fuego sumamente hermosa. El espécimen batió sus alas y salió volando rápidamente hacia la salida del lugar.\n\n-Con su permiso, me retiro -dijo el encapuchado, dándose la vuelta para alejarse a toda prisa de allí.\n\n-Jajaja, siempre asustas a las personas, Kasai -se burló el chico de pelo castaño.\n\n-Oye, eso fue bastante grosero de tu parte, Raiden -respondió Kasai, fingiendo indignación con una mueca de sarcasmo.\n\n-¡Oh, mira! -interrumpió Raiden, señalando la pequeña pantalla de la pared-. Ya repararon la plataforma.\n\nFuera, la voz del presentador volvió a resonar con fuerza:\n\n-Lamentamos la demora. ¡Empecemos con el cuarto combate! Que salgan al frente Watanabe Yuto y Tanaka Masato.\n\nLos dos aludidos se levantaron de sus asientos en la sala de espera y caminaron hacia el exterior, subiendo los escalones de la plataforma. Al llegar al centro, cruzaron miradas rígidas.\n\nWatanabe Yuto tenía el cabello negro y unos ojos rodeados por unas ojeras profundas y oscuras. Vestía unas ropas que recordaban bastante a las del abuelo de Raiden, de estilo monacal, pero con un diseño mucho más detallado. Por su parte, Tanaka Masato poseía un largo cabello de color azul que caía de forma elegante, dándole un aspecto sumamente estilizado y femenino, acentuado por sus ojos azul claro. Toda su vestimenta era de un blanco impoluto.\n\n-¡Comiencen! -ordenó el juez, bajando la mano.\n\nTanaka extendió ambos brazos hacia el frente de inmediato, clavando la mirada en su oponente. Sin embargo, Yuto permaneció completamente inmóvil, sumido en una calma absoluta.\n\nDe repente, para Tanaka, todo el coliseo se sumió en una oscuridad total.\n\n«¿Eh? ¿Qué está pasando?», pensó el peliazul, alarmado. «¡No puedo ver absolutamente nada! Así que esta es su habilidad…»\n\nTup. Tup. Tup.\n\nLo único que alcanzaba a escuchar era el latido acelerado de su propio corazón. Soltó un suspiro profundo para forzar a su cuerpo a tranquilizarse. «Sé perfectamente cómo piensan estos tipos», se dijo, manteniendo sus brazos firmemente estirados hacia el frente.\n\nTap. Tap. Tap.\n\nEl eco de unos pasos delataba que alguien se acercaba a gran velocidad hacia su posición. «Con que ahí estás…»\n\nUna masa considerable de agua emergió de los brazos de Tanaka, compactándose al instante en un escudo de gran densidad.\n\n¡Shash!\n\nLa oscuridad se disipó lo suficiente para mostrar a Watanabe Yuto a mitad de una patada descendente, la cual fue frenada en seco por la barrera acuática.\n\n-Veo que no me equivoqué -sentenció el chico de ojos azules con una leve sonrisa.\n\n-¡Maldición! -replicó el de las ojeras profundas.\n\nYuto retrocedió y corrió hacia el costado de su oponente, lanzando un golpe directo con el brazo.\n\n¡Shoas!\n\nNuevamente, el muro de agua se materializó a tiempo para detener el impacto.\n\n-¡Maldición! -repitió Yuto internamente-. «Se me está agotando el tiempo».\n\nPoco a poco, la negrura que envolvía el campo de batalla desapareció por completo, devolviéndole la vista a Tanaka.\n\n-Con que tu técnica tiene un límite de tiempo…\n\n-¿Cómo supiste dónde me encontraba si no podías ver? -preguntó Yuto, frustrado.\n\n-Por el sonido. Si no puedo usar mis ojos, uso mis oídos -respondió Tanaka, mostrando una notable sonrisa de superioridad-. Aunque sabes algo… mi don es bastante limitado; solo me permite generar escudos de agua.\n\n-¿Eh?\n\n-Pero lo he estado entrenando arduamente.\n\nDe repente, el escudo de agua comenzó a expandirse de forma masiva mientras Tanaka avanzaba con paso firme. La enorme pared líquida comenzó a empujar a Yuto de manera implacable hacia el borde de la estructura. Este intentó frenar la masa con todas sus fuerzas, pero la presión era demasiada. En pocos segundos, sus pies tocaron el suelo exterior.\n\n-¡El ganador es Tanaka Masato!\n\n-Vaya, qué aburrido -comentó el capitán guardián desde su sitio-. Esto se está poniendo cada vez peor.\n\n-¿Usted cree, capitán?\n\nLos dos competidores se retiraron de la arena.\n\n-¡La siguiente pelea es entre Yamamoto Takeshi y Takahashi Daiki!\n\nAmbos jóvenes subieron al cuadrilátero de piedra.\n\nYamamoto Takeshi calzaba unas botas rojas decoradas con patrones de llamas anaranjadas, una pantaloneta roja y una camiseta blanca. Takahashi Daiki, en cambio, lucía un aspecto monocromático: cabello y ojos grises, combinados con una camisa gris muy oscura y un pantalón de un tono gris todavía más opaco.\n\n-¡Comiencen! -gritó el juez.\n\nTakeshi empezó a correr en círculos alrededor de Daiki, aunque al principio sus movimientos parecían inusualmente lentos.\n\n-Oye, ¿qué se supone que estás haciendo? -preguntó Daiki, girando sobre su propio eje para no perderlo de vista.\n\nTap. Tap. Tap.\n\nSin embargo, a medida que los segundos avanzaban en el cronómetro, la velocidad de Takeshi aumentaba de forma exponencial.\n\n«Esto es malo», pensó Daiki al notar que el ritmo se volvía peligroso. Extendió ambos brazos hacia los costados y exclamó con fuerza-: ¡Nōmu! (Niebla densa).\n\nUna niebla sumamente espesa brotó de su cuerpo, cubriendo la superficie de la plataforma en un instante.\n\n-Con esto ya no podrás calcular dónde pisas.\n\n-¿Eso crees? -la voz de Takeshi resonó desde todas las direcciones.\n\nDe la nada, un viento violento comenzó a arremolinar la niebla, formando un torbellino en el centro de la pista.\n\n-¿Qué…?\n\n-¡Cada diez segundos me vuelvo mucho más rápido!\n\nEl potente remolino de viento golpeó a Daiki de forma abrupta, levantándolo del suelo y lanzándolo con brusquedad fuera del área de combate.\n\nEl juez observó la caída desde el borde y habló a través de su micrófono:\n\n-¡El ganador de este enfrentamiento es Yamamoto Takeshi!\n\nTakeshi clavó los talones en el suelo para detenerse en seco, permitiendo que el tornado se disipara por completo.\n\n-¡Qué increíble batalla! -añadió el presentador con entusiasmo-. Casi presenciamos una tormenta real en el coliseo, jajaja. ¡Pasemos de inmediato al siguiente combate!\n\nEn la sala de espera, Raiden se puso de pie de un salto, acomodándose las vendas de los brazos.\n\n-Por fin… es mi turno -dijo con orgullo.\n\n-Qué suertudo eres, Raiden -comentó el pelirrojo, mostrando una ligera envidia.\n\n-Jeje, quiero que mires con mucha atención, Kasai.\n\n-¿Eh?\n\n-Vas a ver el verdadero resultado de mi entrenamiento -aseguró el castaño, dibujando una sonrisa llena de determinación.\n\n-Estaré observándote, Raiden.\n\nRaiden caminó con paso firme hacia la salida de la sala. Justo en el pasillo, se cruzó con su próximo rival. Era un chico de cabello corto y negro, con un físico imponente y robusto, vestido por completo con una camisa y pantalones oscuros. Era Kato Haruki. Al ver al chico sin don, Haruki soltó una burla:\n\n-Vaya, pero miren a quién tenemos aquí…\n\nRaiden no mostró ninguna reacción. No detuvo su marcha y siguió de largo hacia la luz del coliseo.\n\nAmbos contendientes subieron lentamente los escalones de piedra de la estructura.\n\n-¡Nakamura Raiden contra Kato Haruki! -anunció el réferi.\n\nRaiden inclinó el torso en una reverencia respetuosa hacia su oponente, pero Haruki permaneció estático, despreciando el gesto. Para él, Raiden no era más que un error de la naturaleza.\n\n-¡Comiencen! -gritó el juez, bajando el brazo drásticamente.\n\n-Ya no está Kasai aquí para protegerte -provocó Haruki con una sonrisa burlona.\n\n-No necesito que nadie me proteja -respondió Raiden.\n\nDe inmediato, adoptó una postura de combate sólida, extendiendo los brazos con la guardia alta, idéntica a la de un peleador profesional.\n\n-Así que ahora sabes hablar… ¿De verdad crees que puedes ganarme?\n\nEl cuerpo de Haruki comenzó a encogerse y a compactarse de manera grotesca, transformándose en una esfera gigante y perfecta.\n\n-¡No voy a tener ninguna compasión contigo!\n\nLa enorme bola arremetió directamente contra Raiden a una velocidad alarmante.\n\n¡Pam!\n\nRaiden plantó los pies y conectó un fuerte puñetazo directo contra la superficie de la esfera. Sin embargo, su puño pareció rebotar.\n\n-¡Jajaja! ¡Gracias a mi don no puedo sentir absolutamente nada de dolor! -se mofó Haruki desde el interior de la masa.\n\nDebido al impacto del golpe, la gran bola rebotó con fuerza hacia arriba.\n\n-¡Ahora controlo mi don muchísimo mejor! ¡Puedo elegir hacia dónde rebotar! ¡Jajaja!\n\nLa esfera impactó contra las baldosas y comenzó a rebotar verticalmente, ganando una velocidad descomunal con cada caída. Cuando alcanzó el impulso necesario, se proyectó de forma directa y frontal hacia donde estaba el castaño.\n\nRaiden estiró ambos brazos al frente para recibir el impacto.\n\n¡Pam!\n\nLa enorme masa chocó contra él, arrastrándolo varios metros hacia atrás. Las suelas de sus zapatos derrapaban de forma violenta contra la piedra de la plataforma.\n\n-¡Egh! -gruñó Raiden con dificultad, apretando los dientes mientras intentaba frenar la inercia de aquella pesada pelota.\n\nContinuó siendo empujado hacia el borde de la estructura, sintiendo cómo la masa perdía velocidad paulatinamente. Justo un instante antes de caer al vacío, Raiden logró detener el avance por completo.\n\nRespirando con dificultad, flexionó las rodillas.\n\n-¿Oye, qué crees que haces? -reclamó la voz de Haruki.\n\nRaiden rodeó la enorme esfera con sus brazos, apretándola con todas sus fuerzas.\n\n-¡Suéltame, maldito error!\n\nHaciendo uso de su descomunal fuerza bruta, Raiden levantó la pesada masa sobre sus hombros y comenzó a girar sobre su propio eje a gran velocidad.\n\n-¿¡Eh!? ¡¿Qué estás haciendo?!\n\nRaiden continuó girando hasta generar la fuerza centrífuga necesaria y, con un movimiento violento, impulsó la pelota con un lanzamiento vertical directo hacia el cielo.\n\nSin perder un solo segundo, el chico flexionó las piernas y saltó con potencia hacia lo alto. Su velocidad le permitió alcanzar la misma altura de la esfera en el aire. Con los brazos extendidos por encima de su cabeza y las manos entrelazadas en forma de un mazo, sentenció el encuentro.\n\n¡Pam!\n\nRaiden descargó un golpe fulminante sobre la parte superior de la esfera.\n\n¡Plam!\n\nEl impacto mandó a Haruki de regreso al suelo con una velocidad devastadora. Al chocar contra la arena exterior de la plataforma, el golpe levantó una inmensa nube de polvo y escombros. Haruki había salido completamente del área permitida y yacía inconsciente.\n\n-¡El ganador es Nakamura Raiden! -gritó el juez.\n\nMientras el coliseo estallaba en gritos, Raiden dependiendo lentamente, cayendo de pie de forma perfecta sobre la plataforma",
  "title": "CAPITULO 6: LA PRIMERA RONDA",
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