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"publishedAt": "2026-06-15T16:59:06.806Z",
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"textContent": "Aquella noche no llovió, pese a los lamentos el mundo se estaba secando. Fue una sed inaudita que se grabó en la tierra y en la piel de todos los vivientes. Una gota horrorizada se sostenía de la nube que enturbiaba las miradas. Cuando no pudo más y se soltó, bajó como un cometa alimentando una esperanza absurda. Ni siquiera pudo acercarse, el calor la desvaneció junto al aliento de miles de testigos. La muerte era leve y generosa: Caían enterrados por el mismo polvo que levantaban, algunos se encendían con el roce del aire y llegaban al suelo convertidos en cenizas. En medio de la desgracia, un hombre que tenía una laguna subterránea de agua dulce, escupió para resaltar su estirpe divina. Los sedientos se arrastraron a su alrededor desde los confines de la tierra. Anunció que podía hacer llover y reverdecer el desierto, que nunca más la sed, que se ducharían a diario y vivirían de la pesca, que construiría bebederos y piscinas públicas gratuitas, que por favor voten por él.",
"title": "Una ilusión, una esperanza",
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