Halloween 2017. Relato I de ¡Qué paranormal es todo!
¡Qué buen relato! Como fan de Stephen King y del terror, me lo devoré completito. Una excelente vibra propia de las historias donde el miedo real no es solo el fantasma, sino ver cómo los niños pierden la inocencia. Me recordó mucho a las novelas de Bala de Plata y Cuenta Conmigo. No porque la trama sea igual, sino por la sensación de acompañar a un grupo de niños que creen que van a una aventura y terminan topándose con algo terrible y gigante.
Muy buenas las protagonistas con sus disfraces improvisados, sus chistes, la emoción de romper las reglas con la seguridad de que nada malo les puede pasar. Te encariñas con ellas que, cuando empieza el terror, de verdad te duele lo que les pasa.
La atmósfera es un diez de diez. El cambio de una tarde normal de Halloween a la tensión dentro de la casa está genial. Te va dando escalofríos poco a poco, sin necesidad de asustarte por sustos fáciles. Además, amé que el fantasma no fuera el típico monstruo malo, sino una figura trágica. Es un estilo muy “kingiano”: infancia, amistad, nostalgia y fantasmas, donde lo que más asusta son las cicatrices que les quedan a los sobrevivientes.
Si me pongo un poquito exigente con los detalles, me hubiera gustado saber un pelín más sobre qué le pasó a Miranda; el final abierto me gusta, pero una pista extra habría sido increíble. También sentí que Jane se perdió un poco en la parte más intensa después de quedarse afuera de la casa.
Pero la verdad, son detalles mínimos porque disfruté la historia al máximo. Personajes entrañables, gran atmosfera e increíble manera de retratar, como una tarde de Halloween les robó la infancia. De verdad… ¡qué buen relato!
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