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  "publishedAt": "2026-06-15T14:59:02.417Z",
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  "textContent": "Al otro lado de los saberes del hombre.\nComprimido, agotado, algo sumiso ante la realidad que me rodea.\nVago despierto sin saber nada del quizá.\n\nDictaminan las reglas de la anatomía, dicen ante la severidad de los actos:\n—Bajo tu locura, corrompidos tus miembros, corazón danzante y agotado. ¡Sentenció aquí y ahora! Aquí y en sueños oníricos. Que lo que parece ser tuyo por derecho divino, tal vez, y solo tal vez, para ti no sea parte de tu cuerpo. Corazón molestoso: late sin cesar, interrumpiendo los sentidos y su razón agnóstica. Brazo consumido, o solo de él, los viejos huesos negados a marchitarse.\n\nMas respondo con figura apaciguada:\n—¡Esto es mío! Mío es el blanco brazo izquierdo. Mío es el corazón latiente. Aunque algunas veces, dejadme dudarlo, puesto que en sus pesadillas nocturnas me hallo. El problema, sí, he aquí el problema: cuando no cae su noche y la luz de su luna manifiesta sentidos primitivos hacia el norte.\n\nNo hallas lugar a mis respuestas honestas y, consumido por tu ignorancia, reclamas de nuevo; y sin poder entender, respondes:\n—¡Valga el norte y sus sienes! Te obligo a responder con honestidad en tu lengua bífida. Descarta lo aprendido, no oigas más voz que la mía. Y ahora pregunto, pregunto con severidad absoluta: ¿Qué se halla al perdón de tu mundo?\n\nComo si se me hubiere atrapado, no hallo salida ante su noche, y mi sol, ya hace ocho minutos y veinte segundos, ha abandonado la estancia. Pero no sabe que aún tengo el ticito en la mesa contigua, y sus aromas de valeriana, toronjil, manzanilla y hierba luisa me ayudarán hasta la mañana siguiente. Y, con nuevos ánimos de lucha, respondo sin bajar la cabeza:\n\n—Vos, que das las cosas por sentado. A vos, que no comprendes las aventuras que he tenido. Para vos, que tantas veces he tenido que recurrir a la mentira por tu propio bien. Pero ya no temo al castigo de sus cielos, pues he hallado paz en la palabra de un hombre. Y si me has de llevar, dejaré un regalo para el ser humano: en mis acciones, en mis letras, en mis óleos. Hallaré inmortalidad, pues el recuerdo de un loco, un esquizofrénico, un amputado de corazón y brazo, será recordado más que un falso dios de silicio, magnesio, hierro y aluminio.\n\nQuedando sin palabras, o tal vez siempre muda, sus promesas y sus blancos licores se esconden incluso de ti. Alguna vez, recordando que eras tan brillante que noche y día gobernabas, las corrientes oceánicas dejan de rendirte culto. Las bestias nocturnas desfallecen ante los zafiros incoloros.\n\nCon ira y cólera respondes ante la última esperanza que te queda. Pero hablo primero:\n\n—Músicos y poetas con insomnio, que hallan sus días cansados y desérticos, y con las palabras, ante el magnífico sordo, dan sus recitales antes de ofrecer sus vidas ante el que también es ciego. De ti, que solo doce hombres han podido superar, y han visto la verdad de las mieles que escritores venden creyendo sus propios engaños. Ahora digo, proclamo y sentencio: el hombre ha de ver más allá de tu sombra; ha de ver la verdad de un universo legítimo, con tantas luces como oportunidades, que trascienda incluso al sol. Y lo hará, en un futuro, aunque yo ya ni los huesos deje de recuerdo; pero al mirar la Vía Láctea estaré jugando con las estrellas.\n\nColección de _Cuentos Fantásticos_ … 70 °\n\nObra autobiográfica",
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