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"textContent": "# **TERCERA PARTE: Nuestra Tiranía**\n\n“Abrace la idea de ser solo yo al final porque su sombra era más pesada a medida que más cerca de ella estaba”\n\n—Princesa de Exquema, Azaria Lorian\n\n# Capitulo Dieciseis: Alma con forma de abismo\n\n—Padre… ¿por qué hacemos lo que hacemos?\n\nLa voz de una niña quebraba el silencio tranquilo del balcón que daba hacia el patio blanco por la nieve.\n\nSus pequeños dedos se aferraban a la mano de un hombre alto, de cabellos blancos y ojos violeta. La mirada de él descendió hasta encontrarse con la suya: cálida, paciente, serena.\n\n—¿Por qué hacemos qué, Shin? —preguntó con una sonrisa apenas esbozada.\n\nLa niña alzó la vista con la inocencia clavada en su voz.\n\n—¿Por qué se supone que luchamos? ¿Por qué luchas tú, padre?\n\nEl hombre guardó silencio unos segundos, como si buscara las palabras exactas entre el murmullo del viento que les daba en el rostro. La nieve caía sobre una ciudad inmóvil, teñida de azul y blanco bajo la noche.\n\n—Porque tenemos el deber de hacerlo, hija. —Su voz era grave, pausada— Porque llevamos la fuerza no solo nuestra, sino la de todos los que confían en nosotros.\n\nShin frunció el ceño.\n\n—¿La guerra nos hace fuertes?\n\nÉl suspiró con calma.\n\n—La guerra nos hace ver la fuerza que ya tenemos.\n\nSe arrodilló frente a ella. Sus ojos violetas tenían un brillo que le permitía verse reflejada en ellos.\n\n—Los dioses nunca entenderían a las personas, Shin. Nosotros sí. Por eso somos más fuertes.\n\nPosó el dedo índice en el pecho de la niña, justo sobre su corazón.\n\n—Esto. Aquí está la diferencia. Lo que late dentro de ti es lo mismo que late en cada hombre y mujer ahí afuera. Porque somos su reflejo.\n\nShin lo miró en silencio hasta que una sonrisa leve curvó sus labios y volvió la vista hacia la ciudad más allá de las murallas. La nieve le golpeaba la cara hasta que un viento fuerte la obligó a cerrar los ojos.\n\nAl abrirlos, la nieve sobre su piel no era más que llovizna leve cayendo sobre su armadura con un sonido metálico en cada gota.\n\nEstaba apoyada de espaldas en un muro de concreto semidestruido, en lo alto de un balcón que daba hacia una ciudad arrasada. El humo negro se veía a kilómetros. Debajo de ella pasaba una calle embarrada con agujeros cubiertos por agua turbia.\n\nSe oía el caminar de soldados en fila. Algunos con la cabeza agachada. Otros hablando entre ellos o compartiendo un cigarrillo mientras cargaban armas y equipamiento. Los miraba de manera distraída, apoyada con los brazos cruzados, hasta que la voz de un hombre a su lado la sacó del trance.\n\n—El frente de Kalis cayó hace unas horas. La octava de infantería está yendo al lugar para comenzar a entrar a la capital.\n\nMiró hacia él. Era Settdrik, con la vista también sobre las tropas que pasaban por la calle fangosa.\n\n—Una vez que tomen Kalis y pongan una base en la capital, será más fácil para el ejército tomar el resto del planeta.\n\nLa voz de Shin era calmada. Sus ojos no dejaban de seguir a aquellos soldados que marchaban sin mirar hacia arriba, concentrados en su propia marcha y sus propias conversaciones.\n\nDetrás de ellos llegaba el sonido metálico de la maquinaria. Grandes tanques de dos cañones cubiertos de barro y sangre, montados por algunos soldados en los costados.\n\n—¿Has pensado en qué harás cuando ganemos la guerra?\n\nSettdrik dio un paso y se apoyó sobre el balcón mirando hacia el horizonte.\n\n—Es optimista decir que ganaremos… —Sonrió levemente— Pero la primera guerra duró casi cien años. No creo vivir tanto tiempo.\n\nShin miró su espalda, todavía apoyada con los brazos cruzados.\n\n—Hemos avanzado en estos cinco años más de lo que se avanzó en casi treinta de la primera guerra.—Caminó hacia él y se apoyó también a su lado con los brazos sobre el concreto del balcón.\n\nSu vista seguía en los soldados y la maquinaria debajo de ellos.\n\n—¿Y tú has pensado en qué harás cuando no haya guerra, Shin?\n\nLa pregunta resonó en su mente mientras comenzaba a oírse un canto leve desde las tropas que marchaban con la llovizna cayendo sobre todos.\n\n—No.\n\nFue lo único que respondió antes de que el silencio entre ellos fuera opacado por el cantar de los soldados, cada vez más sonoro y extrañamente alegre en aquel lugar oscuro cubierto por nubes negras.\n\nShin los miraba pero su vista ya no estaba realmente sobre ellos. Estaba en otro lado. Dejó que sus ojos se fueran cerrando poco a poco, soltando el sonido que la rodeaba.\n\nLos abrió.\n\nNo vio nada. No sentía nada más que el frío extraño sobre su piel. No oía nada más que el sonido húmedo y carnoso que parecía rodearla desde todas partes.\n\nSu cuerpo estaba estirado a lo largo, flotando.\n\nNo luchó contra eso. Se abrazó a sí misma, apretando las rodillas contra el pecho, y cerró los ojos otra vez.\n\nBuscando soñar con algún lugar que conociera.\n\nEsperando, en ese lugar abandonado por la razón, a que algo pasara.",
"title": "Losa Viajes de Shin",
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