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"publishedAt": "2026-06-10T20:49:03.286Z",
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"textContent": "## Escena IV\n\n_CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento._\n\nPOLONIO.— Señor, los Embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en extremo contentos.\n\nCLAUDIO.— Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.\n\nPOLONIO.— ¡Oh! Sí ¿No es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor, que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de Dios, y el de mi Rey; y si este talento mío no ha perdido enteramente aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos, pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del Príncipe.\n\nCLAUDIO.— Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.\n\nPOLONIO.— Será bien que deis primero audiencia a los Embajadores; mi informe servirá de postres a este gran festín.\n\nCLAUDIO.— Tú mismo puedes ir a cumplimentarlos e introducirlos. Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera de la indisposición de tu hijo.\n\nGERTRUDIS.— ¡Ah! Yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su padre y nuestro acelerado casamiento.\n\nCLAUDIO.— Yo sabré examinarle.\n\n## Escena V\n\n_CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompañamiento._\n\nCLAUDIO.— Bienvenidos, amigos. Di, Voltiman, ¿qué respondió nuestro hermano, el Rey de Noruega?\n\nVOLTIMAN.— Corresponde con la más sincera amistad a vuestras atenciones y a vuestro ruego. Así que llegamos, mandó suspender los armamentos que hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero mejor informado después, halló ser cierto que se dirigían en ofensa vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia a que le han reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes a Fortimbrás, que sometiéndose prontamente a las reprehensiones del tío, le ha jurado por último que nunca más tomará las armas contra Vuestra Majestad. Satisfecho de este procedimiento el anciano Rey, le señala sesenta mil escudos anuales, y le permite emplear contra Polonia las tropas que había levantado. A este fin os ruega concedáis paso libre por vuestros estados al ejército prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recíproca seguridad expresadas aquí.\n\nCLAUDIO.— Está bien, leeré en tiempo más oportuno sus proposiciones y reflexionaré lo que debo en este caso responderle. Entretanto os doy gracias por el feliz desempeño de vuestro encargo. Descansad. A la noche seréis conmigo en el festín. Tendré gusto de veros.\n\n## Escena VI\n\n_CLAUDIO, GERTRUDIS y POLONIO_\n\nPOLONIO.— Este asunto se ha concluido muy bien. Mi Soberano y vos, señora, explicar lo que es la dignidad de un Monarca, las obligaciones del vasallo y porque el día es día, noche la noche, y tiempo el tiempo; sería gastar inútilmente el día, la noche y el tiempo. Así, pues, como quiera que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que los rodeos y perífrasis… Seré muy breve. Vuestro noble hijo está loco; y le llamo loco, porque (si en rigor se examina) ¿qué otra cosa es la locura, sino estar uno enteramente loco? Pero, dejando esto aparte…\n\nGERTRUDIS.— Al caso, Polonio, al caso y menos artificios.\n\nPOLONIO.— Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno. Es cierto que él está loco. Es cierto que es lástima y es lástima que sea cierto; pero dejemos a un lado esta pueril antítesis, que no quiero usar de artificios. Convengamos, pues, en que está loco, y ahora falta descubrir la causa de este efecto, o por mejor decir, la causa de este defecto, porque este efecto defectuoso, nace de una causa, y así resta considerar lo restante. Yo tengo una hija… La tengo mientras es mía, que en prueba de su respeto y sumisión… Notad lo que os digo… Me ha entregado esta carta. Ahora, resumid los hechos y sacaréis la consecuencia. Al ídolo celestial de mi alma: a la sin par Ofelia… Esta es una alta frase… ¡Una falta de frase, sin par! Es una falta de frase, pero, oíd lo demás. Estas letras, destinadas a que su blanco y hermoso pecho las guarde: éstas…\n\nGERTRUDIS.— ¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet?\n\nPOLONIO.— Bueno, ¡por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel.\n\n_Duda que son de fuego las estrellas,_ _duda si al sol hoy movimiento falta,_ _duda lo cierto, admite lo dudoso;_ _pero no dudes de mi amor las ansias._\n\nEstos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña, mientras esta máquina exista. Hamlet. Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y además me ha contado las solicitudes del Príncipe; según han ocurrido, con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo.\n\nCLAUDIO.— ¿Y ella cómo ha recibido su amor?\n\nPOLONIO.— ¿En qué opinión me tenéis?\n\nCLAUDIO.— En la de un hombre honrado y veraz.\n\nPOLONIO.— Y me complazco en probaros que lo soy. Pero, ¿qué hubierais pensado de mí, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor…? Porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo había yo advertido… ¿Qué hubiera pensado de mí vuestra Majestad y la Reina que está presente, si hubiera tolerado este galanteo? ¿Si, haciéndome violencia a mí propio, hubiera permanecido silencioso y mudo, mirándolo con indiferencia? ¿Qué hubierais pensado de mí? No, señor; yo he ido en derechura al asunto, y le dije a la niña ni más ni menos. Hija, el señor Hamlet es un Príncipe muy superior a tu esfera… Esto no debe pasar adelante. Y después, le mandé que se encerrase en su estancia sin admitir recados, ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis preceptos, y el Príncipe… _(para abreviar la historia)_ al verse desdeñado, comenzó a padecer melancolías, después inapetencia, después vigilias, después debilidad, después aturdimiento y después _(por una graduación natural)_ la locura que le saca fuera de sí, y que todos nosotros lloramos.\n\nCLAUDIO.— ¿Creéis, señora, que esto haya pasado así?\n\nGERTRUDIS.— Me parece bastante probable.\n\nPOLONIO.— ¿Ha sucedido alguna vez…, tendría gusto de saberlo…? ¿Que yo haya dicho positivamente: esto hay, y que haya resultado lo contrario?\n\nCLAUDIO.— No se me acuerda.\n\nPOLONIO.— Pues, separadme ésta de éste, si otra cosa hubiere en el asunto… ¡Ah! Por poco que las circunstancias me ayuden, yo descubriré la verdad donde quiera que se oculte; aunque el centro de la tierra la sepultara.\n\nCLAUDIO.— ¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones?\n\nPOLONIO.— Bien sabéis que el Príncipe suele pasearse algunas veces por esa galería cuatro horas enteras.\n\nGERTRUDIS.— Es verdad, así suele hacerlo.\n\nPOLONIO.— Pues, cuando él venga, yo haré que mi hija le salga al paso. Vos y yo nos ocultaremos detrás de los tapices, para observar lo que hace al verla. Si él no la ama y no es esta la causa de haber perdido el juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestro corte y enviadme a una alquería a guiar un arado.\n\nCLAUDIO.— Sí, yo lo quiero averiguar.\n\nGERTRUDIS.— Pero, ¿veis? ¡Qué lástima! Leyendo viene el infeliz.\n\nPOLONIO.— Retiraos, yo os lo suplico, retiraos entrambos, que le quiero hablar, si me dais licencia.\n\n> _Continúa en las siguientes escenas…_",
"title": "Hamlet : Acto 2, Escenas 4, 5 y 6",
"updatedAt": "2026-06-10T19:10:10.000Z"
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