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Siddhartha: Capítulo Final - Herman Hesse

fictograma [Unofficial] June 7, 2026
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Fictograma Terminé de leer el libro y no me termina de convencer; voy a tratar de ordenar mis pensamientos: Siento que si uno no llega con una comprensión previa del budismo, la novela te deja muchos conceptos flotando en el aire, sin terminar de amarrarse. Ideas como “liberarse del tiempo para dejar de sufrir”, o la noción de que todo es una unidad porque todo está conectado y nada tiene naturaleza propia, se quedan en una superficie poética que nunca termina de explicar el puente para llegar a ellas. Incluso su paso por los placeres humanos —dinero, sexo, poder— para hacernos entender que la iluminación no se encuentra huyendo del mundo sino hundiéndose en él, se siente suelto, casi como una justificación estética más que una enseñanza real. Para mí, todo ese camino de Siddhartha hacia su naturaleza última se resume mucho mejor en un concepto real que viene del Sutra Avatamsaka: el Reino del Dharma. Básicamente, es la realidad tal y como es, donde todo se interpenetra y todo se contiene mutuamente. Eso explica de forma más clara por qué Siddhartha se libera del sufrimiento al final: porque logra interpretar el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo, ya que en el río todo coexiste sin contradicción. El libro te avienta las conclusiones espirituales, pero no te explica bien el vehículo para llegar a ellas. Además, esa idea central de que la iluminación se alcanza metiéndose de lleno en el mundo —y no escapando de él— me parece más cercana a la filosofía del Sendero de la Mano Izquierda que al budismo tradicional (el de la Mano Derecha, basado en la renuncia y la disciplina). Creo que por eso la novela no termina de “cuajar” como budista. Al final, si la lees desde esa perspectiva, notas que Siddhartha no se disuelve en la unidad absoluta que tanto buscaba. Más bien, experimenta todo el universo a través de sí mismo. Se vuelve una especie de ídolo para la Mano Izquierda: el individuo que no sigue ninguna doctrina, que no le rinde cuentas a nadie y que se erige como su propio maestro. Una figura poderosa, sí, pero muy alejada del budismo real, que insiste en el vacío del yo, en la compasión por todos los seres y en un camino compartido. En resumen: Siddhartha no es un mal libro; es un mal libro sobre budismo porque es una novela hermosa. Me encanta cómo el autor me llevó de la mano por su depresión, éxtasis, enamoramiento, hastío mundano, el Om, la pérdida, el amor paternal, la comprensión de los hombres-niño y, por último, su iluminación, su propia salvación. Me deja una sensación extraña. Gracias por la recomendación @Valentino-Pradena

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