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"publishedAt": "2026-06-07T00:39:54.861Z",
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"textContent": "La ACC estaba más movida que un hormiguero pisado. No era para menos: hacía solo dos días habían reclasificado la pirámide invertida del cielo como Anomalía Grado SS+, lo que básicamente significaba “el fin del mundo es inminente, pero por favor, mantenga la calma”. El ambiente era una mezcla de pánico contenido y burocracia frenética.\n\nMientras Alma y Rafu estaban en una sala de conferencias firmando un interminable Anexo 5.7B —un documento que, según entendí, autorizaba a Rafu a “desplegar el espectro completo de sus capacidades no-humanas ante la crisis actual”—, yo disfrutaba de mi pequeña victoria personal: una nueva credencial que me daba acceso al Hall Central del edificio.\n\nNo era mucho, pero comparado con la triste oficina de enlace donde solía dejar mis reportes, esto era el paraíso. Un espacio amplio, con pisos de mármol y una cúpula de vidrio que, hoy, mostraba un cielo distorsionado y amenazante. El problema era que, como en la mayoría de la ACC, los aparatos electrónicos no funcionaban bien. Así que, sin celular y con nada que hacer, me dediqué a apreciar la “extensa” galería de arte del Hall.\n\nSolo había tres cuadros. Tres. Bajo cada uno, una placa con un nombre y un epitafio.\n\n**1° Director - Giovanni Fortebracci**\nSu retrato lo mostraba con una expresión severa y unos ojos que parecían seguirme. Tenía un bigote fino, en punta, y lo que podría ser una sonrisa tipo Gioconda, como si supiera un secreto que podría destruirme. El epitafio decía: _“Era alguien al que nada se le escapaba, nada lo sorprendía, nada lo asustaba.”_ Un tipo alegre, sin duda.\n\n**2° Director - Wilhelm Eisenfrost**\nEste daba miedo de solo mirarlo. Rostro serio, amenazante, con el cabello blanco impecable y un bigote prusiano perfecto. Parecía a punto de ordenar mi arresto por respirar muy fuerte. Su epitafio: _“Era alguien a quien nadie se le escapaba, nadie lo sorprendía, nadie lo asustaba. Todo lo controlaba.”_ Un encanto de persona.\n\n**3° Directora – Augusta Eisenfrost**\nEl contraste era brutal. Su cabello naranja encendido parecía salirse del marco, y su sonrisa era tan amplia y luminosa que casi podía sentir su calor. Pero sus ojos… esos ojos verdes tenían un brillo profundo, insondable. Como si detrás de toda esa alegría hubiera un abismo de estrategia y poder. Ella no tenía epitafio. Solo su nombre.\n\n—¡Hey! Aurora, ¿disfrutando de la galería de arte? —una voz conocida me sacó de mis pensamientos.\n\nEra Adrián Tequila, con su chaqueta amarilla neón que ofendía la vista incluso bajo la luz distorsionada de la cúpula.\n\n—Sí, si puedes llamar galería a tres cuadros —respondí, señalando los retratos.\n\n—Da las gracias que sean solo tres. El cargo es de por vida. O hasta la muerte, para ser exactos.\n\n—¿En serio? —pregunté, sorprendida.\n\n—Sip. El viejo Wilhelm lo tuvo hasta los 77. Esa pintura debe ser de sus 60 y pico. Augusta tomó el puesto hace tres años, más o menos.\n\n—¿Nepotismo? —pregunté, solo medio en broma.\n\n—¡Oh, ni de cerca! —rió—. Para ser Director hay que ser un tipo especial de persona. Y tener la aprobación unánime de la Junta. Y créeme, no sé qué es más imposible.\n\n—¿Junta? —pregunté, intrigada.\n\n—Mmm… —bajó la voz—. Digamos que es como el grupo de accionistas de la agencia. Varias facciones peleando por poder e intereses.\n\n—Política… —suspiré.\n\n—Pura y dura. Y déjame decirte que los partidos más conservadores no son los humanos…\n\n—¿Qué quieres decir? —pregunté, bajando instintivamente la voz—. ¿Hay entidades anómalas que deciden en la agencia?\n\n—¡No tienes la menor idea, Aurora! —susurró con dramatismo—. Hay esponjas de baño sentientes, horrores cósmicos y seres de otros planos de existencia moviendo los hilos detrás de este edificio. —Señaló el retrato de Augusta—. Y esa de ahí es la que tiene las tijeras. Si le dieran permiso para salir del edificio, para el domingo por la tarde el asunto de la pirámide estaría resuelto.\n\n—¿No puede salir del edificio? —De todas las cosas alucinantes que estaba soltando, eso fue lo que más me llamó la atención.\n\n—Técnicamente puede, pero la cantidad de permisos y burocracia para autorizarlo lo hace casi imposible. Estamos hablando de sellos por triplicado que no existen en esta realidad.\n\nNo sabía cuánto de lo que decía Adrián era cierto. Con su personalidad, podía estar exagerando o incluso inventando la mitad. Pero una cosa era segura: en este lugar, nada era lo que parecía.\n\nEn eso, la puerta de la sala de conferencias se abrió y salieron Alma y Rafu. Alma tenía su expresión habitual de fastidio, pero Rafu… Rafu tenía una sonrisa de niño en Navidad que me heló la sangre. Una sonrisa amplia, llena de dientes y de un puro y simple regocijo anticipado.\n\n—Bueno, esto fue productivo —dijo Alma—. Strano, vámonos. Rafu tiene… luz verde.\n\nRafu me guiñó un ojo.\n—Esto va a estar bueno.\n\nNo sabía si alegrarme o esconderme. Pero una cosa era clara: con la pirámide SS+ en el cielo y Rafu con “luz verde”, la ciudad estaba a punto de volverse mucho más interesante. Y en nuestro trabajo, “interesante” casi siempre era sinónimo de “a punto de explotar”.",
"title": "Eventos Anómalos - Visita Guiada",
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