{
  "$type": "site.standard.document",
  "bskyPostRef": {
    "cid": "bafyreiaouoe3754sywbrig3ol5g4wkqchev6rovzfjhdzmjnq6burop3aq",
    "uri": "at://did:plc:vzh4bg7wcdwdz7dh5cf2niuz/app.bsky.feed.post/3mnmuyuzz3q32"
  },
  "coverImage": {
    "$type": "blob",
    "ref": {
      "$link": "bafkreienxqt5gwd5amuoc7xj5ki7rh6gogktr65qodz35ezgpjbmytvg74"
    },
    "mimeType": "image/jpeg",
    "size": 112186
  },
  "path": "/d/3122-la-vida-en-un-ratito-relato-no9-el-apagon/1",
  "publishedAt": "2026-06-06T14:39:12.693Z",
  "site": "https://fictograma.com",
  "textContent": "Sevilla, 28/04/2025 12:33 P.M.\n\nHan saltado los plomos.\n\nLos camareros lo saben porque se ha dejado de oír el zumbido del mostrador refrigerado. Los clientes porque se han apagado las luces del techo.\n\nUno de los trabajadores maldice y baja al húmedo sótano, usando la linterna del móvil, para subir el diferencial del cuadro, pero descubre no está bajado. Al volver a la planta principal se oyen conversaciones superpuestas, la gente se queja de que no tiene red móvil.\n\n—Esto es por la guerra… —dice un señor de edad avanzada.\n\n—… a ver, que se habrá estropeado algún rollo de la Sevillana en este barrio, tampoco… —opina un joven.\n\nLos empleados observan la calle peatonal a la que dan sus escaparates. Hay muchos que siguen caminando sin percatarse de ninguna anomalía, pero algunas personas ya se han parado, móvil en mano, pulsando las pantallas con el entrecejo fruncido.\n\n—Pues las tartas se van a estropear.\n\n—¿Dígame? —responde el camarero de barra a una señora que le enseña un billete de diez euros.\n\n—¿Me cobras? Mira a ver cuánto te debo. Las tartas no pueden estar a 25 grados mucho rato.\n\nTrabajadores y clientes se miran unos a otros. Empiezan a cobrarles en efectivo, haciendo las cuentas a mano y pidiendo disculpas pues la conexión del datáfono con el banco «se ha caído».\n\nEl hilo musical mudo, la televisión apagada y las conexiones caídas no consiguen que el silencio se asiente. Algunos se han quedado en corrillo, comentando la situación bajo el toldo de la cafetería. Otros se han marchado a sus casas o a las de sus familiares; pensando que la luz volverá enseguida pero que deben comprobar «que todo siga bien».\n\nPasan 40, 60, 120 minutos. Las tartas han sido metidas a presión en los congeladores de los helados. Los camareros han bajado a medias la persiana para no recibir comandas; a falta de cafetera y modos de pago electrónicos.\n\nSudando y muy colorado llega su jefe, a medio paso rápido, intentando conservar la dignidad. Da unas palmadas.\n\n—Niños, abrid la persiana. Atendemos, se sirve lo que se pueda ¡y pago en efectivo!\n\nCuriosamente con el transcurso de las horas sin móvil van apareciendo vecinos que se juntan alrededor de radios antiguas «se ha ido la luz en toda España… entramos en plan de emergencias Fase 1, eviten los desplazamientos innecesarios…»\n\nAlgunos de los hombres más inquietos comienzan a ir de un grupo a otro de la calle repitiendo la noticia a sus convecinos.\n\nPoco a poco, y revisando en los monederos el efectivo que llevan encima, los habituales se sientan juntando varias mesas en la cafetería. El encargado a ha traído jarras de café —hecho en la cocina de gas de su casa— y los empleados sirven raciones de tarta antes de que se estropeen.\n\nCuando va cayendo la tarde aparecen personas más animadas a las que la falta de conexión digital y la calor de sus hogares —sin ventilador, ni aire acondicionado que puedan poner en funcionamiento—, les ha dado el empujón de salir a la fresca; se suceden el cante y el baile espontáneos. (*)\n\nPasa la policía de patrulla para comprobar el orden en el barrio y, al verlos de esa guisa, siguen su ronda sonriendo.\n\nLlegando el ocaso se ve pasar a varios vecinos con bolsas del Mercadona, que es lo que constata que realmente se está viviendo un estado de emergencia… el hecho de que todo lo perecedero haya quedado sin existencias aunque los cajeros de la cadena hayan bajado las cortinas grises del frigorífico de los yogures.\n\nLas pantallas de los móviles iluminan las caras de los ciudadanos y comienzan a volver a ser útiles: como simples linternas.\n\n> * Cuando el español canta: o está jo… robado o poco le falta.\n>\n> Nota de la autora: El apagón es un suceso real y lo uso como marco: pero no olvidéis que la historia aquí contada en su mayor parte solo ha transcurrido en mi imaginación. Los parecidos con la realidad son coincidencia.",
  "title": "La vida en un ratito. Relato nº9. El apagón.",
  "updatedAt": "2026-06-06T14:10:52.000Z"
}