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"textContent": "> Había comentado en el capítulo anterior que estaba experimentando con capítulos más largos.\n>\n> Para no alargar tanto el comentario, el capítulo 3 se me extendió bastante y decidí separar las ideas en dos partes distintas (aunque todavía no sé si fue para bien o para mal), así que este quedó con una longitud similar a la de los anteriores.\n>\n> También tomé un enfoque distinto en las escenas de acción y combate, igual, lo sigo trabajando para encontrar lo que mejor se adapte a la historia.\n> Espero que, si algún día la completo, pueda volver a ella y dejar esa parte más consistente. Por ahora, sí puede variar un poco de capítulo en capítulo.\n>\n> **Sí, lo sé. Ya casi llega la parte de alimentar al traje 👀**\n>\n> ¡Gracias por leer! 🙌\n\n**-Capítulo 3: Frecuencia de abandono-**\n\n_Hay algo extraño en lo que trae consigo el paso del tiempo: la pérdida de memoria, o el simple acto de recordar aquello que ya se olvidó, incluso, recordar cómo se te olvidó en primer lugar. Con tantos aumentos, el cuerpo y la mente comienzan a desgastarse y, cuando el tiempo se alarga demasiado, el cerebro humano termina siendo reemplazado por algo electrónico. Yo nunca me someteré a perderme así. Creo que uno muere al pasar por ese procedimiento. No es posible que siga existiendo el mismo tú después de vaciar tus recuerdos, tu vida entera, en una placa de metal. Ya no eres tú. Cambias. Ya no puedo confiar en nadie que haya hecho eso: parecen más fríos, por más cálidas que sean sus palabras o sus sonrisas. ¿Cuánto tuvo que decaer el mundo para que dejáramos de ser aquello que antes peleábamos por preservar?_\n\n**~Fragmento de una nota encontrada en la cima del mundo._Anónimo._**\n\n—¿Cuántos fueron? —preguntó el Admin de Valle Abrasión.\n\n—Cuatro en total —respondió Veltyr, mostrándole el informe de la batalla generado por su bitácora.\n\n—Hay algo que no me termina de cuadrar con esos del Vacío Eterno —dijo el Admin. Escupió al lado de unos guantes que le regalaron los primeros Sacerdotes que pasaron por aquí—. Hijos de perra. Se tomaron la hospitalidad muy en serio: se quedaron y hasta levantaron su propio templo. Y lo peor es que han sido útiles. Trajeron información valiosa y ayudaron a mantener viva la comunidad. Espero que su llegada no provoque más conflictos. Podré odiarlos yo, pero aquí casi todos los adoran.\n\n—Nuestro gremio… —empezó Veltyr.\n\n—No habrá problemas de nuestra parte —sonrió Luxvier, como si el trato ya le aburriera—. ¿Hay un bar cerca?\n\nEl Admin ignoró la pregunta. Tenía pensado formar un contrato con ellos.\n\n—Requiero su apoyo para reabrir una ruta antigua hacia otra comunidad. Intercambiábamos recursos valiosos. El principal: agua. Esta zona no es nada sin el Bosque.\n\n«¿Bosque? ¿A esta distancia? No hemos avanzado nada.» pensó Veltyr.\n\n—Claro —respondió Veltyr al ver a su compañero distraído frente a la ventana. La oficina del Admin solía estar en lo más alto de la comunidad—. Pero, como debe saber, nuestros servicios no son gratuitos.\n\n—Por supuesto. Serán recompensados al completar el trabajo. Como garantía, les daré una ficha sin carga; al terminar, liberaré la orden y los créditos se verán reflejados.\n\nLa bitácora de Veltyr sonó: —Contrato aceptado—. Los detalles se transfirieron en silencio. Para el gremio, eso bastaba.\n\nEl dúo apenas se miró. Luego volteó para salir, como si el trato ya estuviera cerrado desde antes de que el Admin terminara de hablar.\n\n—¡Esperen! —el Admin golpeó la mesa con la palma—. Ni siquiera tengo sus nombres, ni preguntaron nada. ¿Cómo esperan que confíe en ustedes? ¿O que realmente puedan hacer el trabajo?\n\n—No debe hacerlo. Un Trotamundo siempre cumple su contrato.\n\n—Pues los anteriores no estaban al tanto de esa orden.\n\n—Lamento escuchar eso, pero nosotros no somos cualquier par de Trotamundos. —Veltyr ajustó un dial en su muñeca, preparando sincronización.\n\nLos ojos de Luxvier comenzaron a brillar y polvo fino escapó de los sellos de su traje. Se inclinó sobre el escritorio, la pluma ya entre sus dedos antes de que el Admin terminara de hablar.\n\n—Bloqueo de objetivo —ordenó Veltyr a su bitácora.\n\nEl Admin abrió la boca para replicar, pero las luces parpadearon y varias pantallas pasaron a una interfaz de contención. No fue un apagón: fue un bloqueo local. El aire se volvió más denso. La red seguía viva, pero la conexión externa había sido cortada; el edificio aún respondía por dentro.\n\n—¿Qué diablos… qué son ustedes? ¡Seguridad!\n\n—Somos lo que el gremio crea cuando necesita trabajo sucio —dijo Luxvier—. Y lo que luego pretende fingir que no existe.\n\n—Eso ya lo sé —respondió el Admin, mientras deslizaba la mano izquierda bajo el borde del escritorio, buscando algo—. Por eso la pregunta no es quiénes son. Es cuánto daño creen poder hacer antes de que el edificio les conteste.\n\n—Trazo lineal corto, al torso —susurró Veltyr. Su aliento se volvió visible un instante, y en ese vapor breve ardió un símbolo turquesa antes de extinguirse.\n\nPolvo fino se aglomeró en la punta de la pluma hasta cubrir su brillo metálico. Luxvier giró el torso, alineó el hombro con el blanco, y estocó. La pluma cantó al cortar el aire. La tinta explotó en una línea negra que aplanó el espacio entre ellos, rápida como un latigazo de sombra.\n\nEl Admin alcanzó a girarse. El trazo le raspó la placa del brazo y dejó una cicatriz oscura que humeó un segundo antes de solidificarse.\n\n—Nudo espiral cerrado, al suelo —leyó Veltyr, y en la última palabra la voz se le quebró. En el aire frente a él parpadeó un símbolo turquesa, incompleto, antes de extinguirse en chispas.\n\nLuxvier giró la pluma sobre su cabeza en un arco amplio y descendió en un tajo hacia el suelo. El polvo que lo envolvía se convirtió en un remolino denso. La tinta saltó en líneas curvas que cazaron al Admin.\n\nPero las luces parpadearon en un patrón rápido. Una presión siseante llenó los oídos. La gravedad local se ajustó: el suelo pareció inclinarse. Luxvier flexionó las rodillas para no caer; el remolino se cortó a mitad. Las líneas de tinta temblaron, torcidas por la fuerza. Una se rompió y se esparció en gotas negras que cayeron con un sonido húmedo. La otra rozó la armadura del Admin, pero no cerró el nudo.\n\nVeltyr se aferró al marco de una estantería, los nudillos blancos. Sin soltarse, vio el resplandor rojo de las pantallas. Tres puntos. Uno aparecía etiquetado como INDICADOR-0.\n\nUna voz sintética, sin apetito ni emoción, se escuchó en la habitación:\n\n—Sistema de contención activa. Objetivo: neutralizar amenaza.\n\nLuxvier apretó los dientes. El traje le aplastaba los hombros. Intentó levantar la pluma, pero el brazo le costó el doble. La tinta goteaba despacio, densa, como sangre coagulada.\n\nEl Admin miró la línea oscura que le cruzaba el pecho de la armadura. No se tocó. Solo alzó la barbilla un milímetro. Tenía la frente perlada de sudor, pero la voz no tembló. Entonces levantó la mano.\n\n—Basta. —dijo con voz firme—. Desactivar campo.\n\nLa red de energía se desvaneció con un zumbido eléctrico. La gravedad se normalizó de golpe. Las sillas se detuvieron, las mesas dejaron de chirriar. Las líneas de tinta restantes se deshicieron en una fina niebla negra que se evaporó en el aire. Las luces volvieron a un ritmo estable. El sistema sintético calló.\n\nLuxvier dio un paso atrás. Veltyr soltó la estantería y jadeó una vez, corto.\n\nEl Admin los miró.\n\n—Carajo. Son buenos haciendo espectáculo. Si nos ayudan con esto, confiaría más en ustedes. Les puedo adelantar algo. Pero… ¿podrían intentar verse normales?\n\n—Ya lo intentamos —respondió Luxvier, con una sonrisa cansada—. No funcionó.\n\nLuxvier dejó la pluma sobre el escritorio. La tinta se había secado en el aire.\n\nEl crédito sobre la mesa se encendió con un brillo lento hasta marcar un 10 en el núcleo. El Admin bajó la mirada, luego volvió a verlos.\n\nLos ojos de Luxvier dejaron de brillar. El Admin no se movió. Luxvier tomó la ficha, la hizo girar una vez entre los dedos, y la depositó en su muñeca.\n\nEl Admin tocó una tecla en su escritorio, confirmando la conexión, sin mirarlos.\n\n—Ya estamos conectados a su red —dijo Luxvier—. El motel cercano es una bendición.\n\n—Sí qué lo es —dijo el Admin con una sonrisa forzada.\n\n—Contáctenos si surge algo. Vámonos, Veltyr.\n\nVeltyr no respondió. Giró sobre sus talones y se dirigió a la puerta, la bitácora ya cerrada en su muñeca.\n\n…\n\nLos Trotamundos destacaban entre los demás, su traje ajustado a los sellos de las articulaciones dándoles un poco más de altura. Las junturas exhalaban polvo fino, casi imperceptible, en el mismo ritmo de su respiración. Los sensores de las muñecas pulsaban con una luz tenue, como algo que escuchaba. Les tomaba tiempo pasar desapercibidos en una comunidad nueva.\n\n—Maldita sea —gruñó Luxvier—. Las calles son demasiado pequeñas para el vehículo. Y hay demasiadas grietas. Es peligroso para los niños. Me sorprendería que no hubiera caído ya más de uno.\n\n—Puedo correr un análisis.\n\n—No. ¿Estás demente? Siempre te adelantas.\n\nLuxvier se adelantó, irritado. Veltyr lo siguió en silencio. Esa fricción era vieja; siempre encontraban modo de seguir.\n\nValle Abrasión era amplio y áspero. El viento, los sedimentos y corrientes antiguas habían desgastado sus bordes durante siglos, dejándolos lisos en unas zonas y afilados en otras. Las viviendas se alzaban a los costados, tan altas que desde el fondo apenas parecían habitables. El edificio del Admin ocupaba el centro como un marcador de poder. El suelo estaba rajado en líneas profundas, y la inclinación hacía el resto: cualquier residuo, cualquier líquido, todo terminaba descendiendo hacia lo profundo. Probablemente allá abajo empezaba la ruta que debían reabrir.\n\nLa megaestructura era rara: a veces respetaba lo que la mayoría considera normal; otras, desafía la propia realidad. Para ellos, rutina.\n\n—SEÑAL ENTRANTE —sonó la bitácora. En la pantalla de la muñeca parpadeó: ADMIN-VALLE-ABRASIÓN.\n\n—Se me pasó —dijo la voz, metálica y lejana—. En Bosque Oxidado es posible que no quieran saber nada de nosotros. La falta de compromiso de sus compañeros anteriores borró cualquier posibilidad de reabrir comunicaciones.\n\nEl canal crujió.\n\n—Pero necesitamos ese camino abierto. Ese recurso no puede seguir fuera de nuestro alcance. Y no esperen llegar con buena cara: sus compañeros dejaron deudas en varios establecimientos. Puede que allá intenten cobrarles antes de oír una sola palabra.\n\nLa señal se cortó con un chasquido.\n\nInexpresivos, guardaron la bitácora y se dirigieron al centro de la comunidad. Veltyr no miró la pantalla. Luxvier no comentó las deudas.\n\nNo era broma lo del bar: necesitaban un trago y algo de comida. Se encargarían del contrato después de alimentar al traje, antes de que el traje los consumiera a ellos.\n\nVeltyr caminaba sin mirar a los lados. Ya estaba acostumbrado a los encargos que dejaban otros Trotamundos. A veces quedaban como héroes; en otros casos, como ladrones. Al menos no quedaban como asesinos. Este contrato era otro más. Beneficio para una comunidad a costa de otra.",
"title": "Travesía Sempiterna: Desvaneciéndose hacia la Nada - Capítulo 3",
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