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"publishedAt": "2026-05-27T02:12:56.422Z",
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"textContent": "Hay quienes le temen a la piel porque en ella habita el peso de los ayeres; un rastro de heridas y promesas ingenuas que aún tiemblan en el aire. Se refugian detrás de una fría indiferencia, creyendo que la madurez es un escudo de silencio. Almas ciegas. Buscan su reflejo en las grietas de la lluvia, en charcos tan poco profundos que apenas rozan sus pasos.\n\nPudiendo entregarse a la inmensidad del afecto, prefieren quedarse inmóviles en ese territorio tibio y conocido llamado soledad. Esa es la peor condena: comprenderse a la perfección en la distancia, sin tocarse nunca.\n\nExiste un trazo de tinta oscura que une a dos almas amargas que se extrañan de lejos. Es el reverso marchito del viejo mito. Aquel hilo invisible atado al meñique. No es de ese rojo vibrante, un tejido destinado a los dichosos; eso sería un agravio para quienes no encuentran refugio en su alma. A ellos los une una cuerda gastada, hecha para resistir la distancia que se extiende en los mapas. Un lazo que no se quiebra por más que intenten olvidar. Y por más que apriete el nudo, encadena el pensamiento y obliga al orgullo a beber de la nostalgia que deja una sombra sin rostro.",
"title": "Cuerda gastada",
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