¿Conoces a Polo D´Poc? Capitulo 1
¡Hola, amigos ! les dejo la segunda parte de mi proyecto actual. Antes de leer este capitulo, les recomiendo comenzar por el Prólogo: https://fictograma.com/d/2871-conoces-a-polo-dpoc-prologo
Cualquier crítica o sugerencia es más que bienvenida.
¡Muchas gracias!
**Capítulo 1**
—¿Cuál dirías que es tu mayor defecto?
Bueno, me han dicho que soy mentiroso, envidioso, egocéntrico, rencoroso, conflictivo, manipulador, cagón, vago, incapaz de reconocer errores y una mala persona en general… pero eso solo es un conjunto de opiniones de familiares, amigos y exparejas.
—Perfeccionismo. Creo que soy demasiado perfeccionista.
El entrevistador enarcó una ceja, le dio la última pitada a su cigarrillo y lo aplastó en la mesa de plástico que hacía de escritorio improvisado. El humo subió hasta desvanecerse entre las tuberías del techo que goteaban un líquido burbujeante sobre el piso de cemento.
Dale, gordo, es una respuesta de mierda, pero a la altura de tu pregunta.
Anotó algo en una hoja con el logo de “Sonrisa Flash”: un diente con ojos y una sonrisa que mostraba unos dientes perfectos. Cada uno de los dientes del diente tenía, a su vez, pequeños dientes con caras sonrientes llenas de dientes con caras sonrientes. Un diseño demasiado rebuscado en la opinión de Polo.
—Bien, D´Poc. Solo unas preguntas más y casi terminamos: ¿cuáles son tus expectativas para este trabajo?
¿Expectativas sobre ser sereno en un lavadero dental al paso? Cobrar a tiempo e irme sin mirar atrás en cuanto la pegue como escritor.
Alrededor de ellos, el panorama era deprimente. Decenas de empleados con barbijos se amontonaban alrededor de calderas donde burbujeaban distintas preparaciones de pastas de dientes: una masa espesa de color rosa neón y otra de un verde menta que desprendía un vapor irritante. Sobre una larga mesa, otros operarios armaban los packs de limpieza dental con movimientos mecánicos, metiendo cepillos e hilos dentales en bolsas de plástico. Polo se miró disimuladamente la manga donde tenía anotado el machete.
—Espero un crecimiento proactivo en esta empresa en lo que respecta a los servicios de seguridad que puedo brindarle. Especialmente en la vigilancia del inventario. Espero cooperación y orientación con colegas y la gerencia en la implementación de protocolos.
El entrevistador anotó algo más. Probablemente “no apto”.
—Excelente, señor D´Poc. Pero antes de terminar, debo hacerle una pregunta de rigor —el hombre se inclinó hacia adelante, dejando que su aliento a tabaco compitiera con el olor a menta caliente—. ¿Tendría usted algún reparo en realizar requisas corporales a los empleados al final de la jornada?
—¿Requisas? ¿Cómo? —preguntó Polo, confundido.
—En la ropa, en las cavidades… ¿se entiende o le hago un dibujito? —El hombre sacó otro cigarrillo y lo prendió con un encendedor de metal ornamentado—. Últimamente hemos tenido problemas de filtraciones. Algunos de estos muertos de hambre intentan retirarse con suministros ocultos. Hablo de Fosfato Tricálcico puro o Cristaloide Fluorido. Lo venden a lavaderos clandestinos. Necesitamos a alguien que esté dispuesto a hacer lo necesario para asegurar que nada cruce esa puerta sin autorización.
¿Tengo algun reparo?
Polo miró de nuevo a los hombres y mujeres de barbijo, quienes ni siquiera se inmutaron pese a que los estaban insultando directamente. Busco en su interior una parte de él que sintiera reparos en ultrajar a esos seres humanos, pero no los encontró. Ni uno solo. Ningún reparo.
Ningún reparo.
—Ningún reparo.
—Me alegra oírlo. Pero debe saber que el protocolo se aplica a todos los niveles —al decir esto, un asomo de sonrisa se le dibujó en los labios, mostrando unos dientes amarillentos que dejaban en claro que él no consumía los servicios que su empresa ofrecía—. Usted también tendrá que ser requisado por otro sereno al finalizar cada jornada. No queremos “malentendidos”.
Polo se puso nervioso.
—No hay problema. Yo jamás haría algo así. Soy un profesional.
Aunque tener un pasado criminal quedaría bien en mi biografia. Lo voy a pensar.
El entrevistador lo miró fijamente y soltó una risa seca que terminó en tos.
—Lo dudo. Si yo pudiera, lo haría. Se gana mucha plata en el mercado negro de la higiene dental. Todos lo harían. Bien, nosotros lo vamos a contactar si pasa a la siguiente fase de selección. Decile al siguiente en la fila que pase.
Polo se puso de pie, se acomodó la corbata y se dirigió a la salida. Al subir las escaleras que daban al frente del local, el ambiente cambió radicalmente. Todo lucía impecable, luminoso y moderno. Empleados con uniformes celestes les cepillaban los dientes a los numerosos clientes, mientras otros atendían a adolescentes que, siguiendo la moda actual, se realizaban tratamientos para teñirse los dientes de colores flúor.
Al pasar por el mostrador, Polo le dedicó una sonrisa triunfante a la chica que organizaba los turnos. Ella no le dedicó una mirada ni antes ni ahora, pero no se desanimó. Ya tendría oportunidad de conocerla cuando arrancara a trabajar ahí.
El trabajo ya era suyo, lo sabía perfectamente. No había posibilidad de que no se lo dieran estando tan sobrecalificado. No es que ser una oveja asalariada fuera su ambición, simplemente quería el puesto por que las noches tranquilas y solitarias le darian tiempo para escribir. Así había comenzado su idolo Ray Karsky, escribiendo mientras realizaba trabajos forzados en un campo de concentración, y él, siendo su sucesor espiritual, debería comenzar en condiciones similares. Ya podía empezar a esbozar lo que escribirían sus biógrafos:
“Polo D´Poc. Trabajó como sereno en un lavadero dental al paso, una experiencia alienante que odiaba. Esta etapa cruda inspiró su primera novela… ‘Nombre pendiente’, donde relata la sordidez del trabajo a través de su alter ego… no sé… Harry Potter”.
Empujó la puerta de vidrio templado y salió a la calle. Se detuvo en seco. Cuando había llegado, apenas una hora atrás, no había más de cinco personas esperando. Pero ahora, la fila se había extendido por toda la cuadra y más allá, doblaba en la esquina y se perdía en la diagonal, envolviendo todo el trazado geométrico de la ciudad como una serpiente mitológica.
No importa. No van a encontrar a nadie más capacitado que yo.
Comenzó a caminar en dirección contraria a la de los cientos de postulantes, todos luciendo más o menos igual que él: pantalón de vestir, zapatos, camisa y corbata mal anudada. Aferrándose a currículums demasiado extensos como para no contener mentiras.
¿Y si no quedo, qué? Tal vez la máxima aspiración de los que están acá sea tener este trabajo, pero yo doy para mucho más.
Apuró el paso. Al avanzar tan rápido, los postulantes parecían fotogramas repetidos de una película antigua: el mismo personaje una y otra vez, indistinguibles los unos de los otros y de sí mismo.
Su respiración se agito, la ropa empezaba a apretar. Él no se vestía así normalmente, no era como todo ellos. Solo se había puesto ese estúpido disfraz de oficinista para la entrevista y ahora tenia ganas de arrancárselo.Le estaba quemando la piel, no lo dejaba respirar.
En ese momento, el celular en su bolsillo sono. Polo se detuvo a un costado de la vereda, y miro la pantalla. Un número desconocido.
—¿Hola? —respondió con desinterés.
—¿Hablamos con el señor Polo D´Poc? —preguntó una voz femenina, excesivamente entusiasta—. Te llamamos de la Plataforma de Reclutamiento Global. Estuvimos revisando tu perfil y nos impresionó tu vasta experiencia en Investigación de Marketing.
Polo se sintió esperanzado nuevamente.
Claro , pensó de inmediato , el detective publicista.
Recordó la semana que había pasado investigando para crear a el protagonista de “El hombre minimalista” su próxima novela: un talentoso pero misterioso Director de investigaciones creativas que resolvía crímenes analizando hábitos de consumo masivo mientras lidiaba con el alcoholismo y un matrimonio deshecho por sus infidelidades.
—Sí, por supuesto —dijo Polo, cambiando a un tono más profesional—. La investigación de mercado es una de mis facetas más desarrolladas.
Se sento en el cordon de la vereda para poder hablar mas tranquilo, no sin antes mirar a los postulantes de la interminable fila con cierto desprecio.
Que se maten entre ellos por ese puestito de morondanga, yo ya consegui algo mejor.
—Excelente. Por eso queremos ofrecerte un puesto como Runner Bag de Activos Digitales. Es una posición de alta responsabilidad pero que te permitirá manejar tus propios tiempos y poseer libertad financiera. Para comenzar hoy mismo, solo necesitamos que realices un depósito de garantía de cincuenta mil pesos en concepto de seguro para la activación de tu legajo digital y…
Polo no la dejó terminar. Su entusiasmo se convirtió rápidamente en ira.
—¡Excelente! Justo esta semana la mayoría de mis neuronas se tomaron vacaciones, entonces tengo disponibilidad para caer en una estafa.
Corto la llamada mientras se ponía rojo, sintiendo que todos lo miraban. Algo que en realidad no estaba pasando, pero el nunca llego a enterarse ya que se levanto rápidamente y volvió a retomar su camino mirando el piso.
Después de todo, se le hacía tarde para su próxima entrevista.
Discussion in the ATmosphere