7 trepadoras ideales para sumar altura, color y un toque de elegancia a tu jardín
Además de embellecer, estas especies ayudan a regular la temperatura y crear espacios más frescos, tanto afuera como dentro de la casa.
Muros que respiran: las plantas trepadoras transforman superficies duras en paisajes vivos.
Hay algo encantador en las trepadoras: en cuestión de meses,una pared desnuda puede volverse un telón verde, una pérgola se convierte en refugio colorido y un rincón olvidado empieza a atraer abejas, mariposas y miradas.
Crecen buscando la luz y, en ese recorrido, agregan frescura y una sensación de jardín más vivo. Además, funcionan como un aislante natural y ayudan a moderar la temperatura tanto en el exterior como dentro de la casa.
Las siguientes especies se destacan por su floración y su follaje abundante , y son ideales para darle nueva vida al jardín, sumar altura y crear rincones más frescos y protegidos.
1- Madreselva (Lonicera spp., elegir variedades no invasivas)
La madreselva combina perfume, flores delicadas y una gran capacidad de adaptación. En Argentina crece bien en zonas templadas y húmedas. Sus flores, que suelen ser blancas o amarillentas, atraen abejas y otros polinizadores.
Flores perfumadas y delicadas que atraen polinizadores y llenan de vida cercos y pérgolas.
Crece bastante rápido, por lo que conviene guiarla desde el inicio. Necesita sol o media sombra y riego regular. La poda se realiza después de la floración para evitar que se descontrole.
Algunas variedades pueden volverse invasivas, así que es importante elegir cultivares adecuados o mantenerla vigilada.
2- Bignonia (Campsis radicans o similares)
Si la idea es atraer colibríes, esta es una gran candidata. La bignonia tiene flores en forma de trompeta , de colores intensos como naranja o rojo.
Sus flores en forma de trompeta, intensas y llamativas, son un imán para colibríes.
Crece rápido y con mucha fuerza, por lo que necesita estructuras firmes. Se adapta bien a distintos suelos y tolera el calor. Prefiere sol pleno. La poda, en invierno, ayuda a contener su vigor.
Sin control, puede expandirse más de la cuenta, así que conviene ubicarla en espacios donde tenga lugar para desarrollarse.
3- Hortensia trepadora (Hydrangea petiolaris)
No es la más común en nuestro país, pero en zonas frescas y húmedas puede funcionar muy bien. A diferencia de otras trepadoras, tolera muy bien la sombra y crece lentamente, lo que la hace ideal para quienes buscan algo más controlado.
Ideal para muros sombreados: crece lento, pero cubre con elegancia y flores suaves.
Se adhiere sola a paredes o troncos, sin dañarlos. Sus flores blancas aparecen en verano.
Requiere suelos ricos en materia orgánica y riego regular. La poda es mínima, solo para mantenimiento. Es una inversión a largo plazo: tarda en establecerse, pero después recompensa con elegancia.
4- Clemátide (Clematis spp.)
Si lo que se busca es floración llamativa, la clemátide es difícil de superar. Hay variedades adaptables a climas templados, con flores grandes en tonos violetas, blancos o rosados.
Floración protagonista y colores variados para vestir estructuras con un toque ornamental.
Prefiere tener la base a la sombra y las flores al sol. Su crecimiento es moderado. Necesita soporte y suelos bien drenados. La poda depende de la variedad, pero en general se hace para estimular nuevas floraciones y evitar que se enmarañe.
5- Parra virgen (Parthenocissus quinquefolia)
No tiene flores espectaculares, pero su follaje compensa todo. En otoño, sus hojas se vuelven rojas intensas y transforman cualquier pared.
En otoño, sus hojas rojas convierten cualquier pared en un espectáculo natural. Crédito imagen: Joseeljardinero
Crece rápido y se adhiere sola gracias a pequeños zarcillos. Es resistente, tolera distintos suelos y condiciones. Es ideal para cubrir grandes superficies.
La poda se hace para controlar su expansión, generalmente en invierno. Es de bajo mantenimiento y muy efectiva para generar sombra y aislamiento térmico.
6- Jazmín estrella (Trachelospermum jasminoides)
Es una de las favoritas, y con razón. El jazmín estrella (jazmín de leche, de aire) se adapta muy bien a climas templados como el de Buenos Aires y gran parte del centro del país. Tiene hojas verdes brillantes todo el año y flores blancas muy perfumadas en primavera y verano.
Perfume y follaje persistente: una trepadora clásica para sumar verde todo el año.
No es de las más rápidas en crecer, pero tampoco desespera. Necesita sol o media sombra y un soporte (reja, alambre o pérgola) porque no se adhiere por sí sola.
La poda se hace después de la floración para mantener la forma y controlar el tamaño. Con el tiempo, puede volverse denso y perfecto para generar privacidad.
7- Santa Rita (Bougainvillea)
Pocas plantas dan tanto color con tan poco. La santa rita es ideal para climas cálidos y secos, como el norte argentino o zonas con veranos intensos. Sus “flores” en realidad son brácteas de colores vibrantes: fucsia, naranja, blanco, violeta.
Explosión de color en climas cálidos, con brácteas vibrantes que iluminan muros y pérgolas.
Crece rápido si tiene sol pleno y buen drenaje. Tolera la sequía mejor que el exceso de agua. Puede guiarse como trepadora o dejarse como arbusto.
La poda es clave para estimular la floración y controlar su forma; se hace a fines del invierno. Ojo con las espinas: no es la más amigable al tacto.
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Tip práctico: si la pared tiene grietas, revoque flojo o humedad, conviene repararla antes de sumar una trepadora. Las plantas no generan el problema, pero pueden aprovechar esas fallas y agrandarlas con el tiempo.
Las trepadoras son una solución simple para transformar el jardín sin grandes obras. Bien elegidas y con una poda regular, permiten cubrir muros, sumar sombra y ganar privacidad sin generar problemas. Crecen, se adaptan y, con poco mantenimiento, cambian por completo la forma en que se vive el espacio exterior.
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