Los agentes de IA ponen en riesgo 234.000 millones de dólares del gasto empresarial en SaaS, según Gartner
“Ya no se compra software principalmente para personas; cada vez se compra más para agentes”, explica George Brocklehurst, vicepresidente ejecutivo de Gartner. “Durante un par de décadas, el software se ha evaluado por su interfaz y por la experiencia de usuario: facilidad de uso, flujos de trabajo, formación. Cuando los agentes de IA se convierten en el usuario principal, todo eso pierde valor”.
Gartner estima que el gasto expuesto representará alrededor del 20% del gasto empresarial en SaaS al final de la década. La consultora atribuye este cambio al fenómeno que denomina ‘arbitraje agentivo’ (agentic arbitrage), es decir, el uso de agentes de IA para completar tareas empresariales a través de múltiples sistemas corporativos, reduciendo la necesidad de que los empleados interactúen directamente con cada aplicación.
Según Brocklehurst, la IA agentiva está cambiando la economía del software. Estos sistemas suelen omitir los flujos tradicionales de uso del software y entregar directamente los resultados, rompiendo así la relación histórica entre el crecimiento del número de usuarios y el crecimiento de los ingresos de muchos proveedores de software empresarial.
Los CIO deberán replantearse la adquisición de software
La aparición de la IA agentiva obligará a los CIO a evaluar el software empresarial de otra manera. En lugar de centrarse principalmente en la experiencia de usuario y el diseño de las interfaces, las organizaciones deberán analizar si los agentes de IA pueden realizar, mediante API, todas las funciones que hoy ejecutan los usuarios humanos a través de pantallas y aplicaciones.
“Lo realmente importante es determinar si un agente puede hacer todo —e incluso más— a través de la API de un sistema que lo que una persona puede realizar mediante una interfaz gráfica, y si las condiciones del proveedor lo permiten”, afirma Brocklehurst.
Este cambio también afecta a la forma de evaluar los contratos de software. “Examine el contrato con la misma atención con la que examina la tecnología”, recomienda. “Las condiciones de los proveedores pueden prohibir o restringir —desde el punto de vista técnico o financiero— el uso autónomo por parte de terceros. Los CIO podrían descubrir que su estrategia de IA está bloqueada no por una limitación tecnológica, sino por cláusulas que ya firmaron”.
Por ello, aconseja que las organizaciones negocien desde ahora los permisos para el uso de agentes en sus acuerdos de software, ya que muchos contratos seguirán vigentes cuando los agentes de IA se generalicen.
La propiedad del conocimiento será el próximo campo de batalla
Más allá de las API y las licencias, las empresas deberán prestar especial atención a dónde se almacena el conocimiento generado por los sistemas de IA. Cada corrección, excepción o flujo de trabajo gestionado por un agente crea conocimiento organizativo. Gartner denomina Knowledge Retention Rate (KRR) o tasa de retención del conocimiento a la capacidad de una organización para conservar ese aprendizaje.
“Si ese conocimiento acaba alimentando los modelos compartidos del proveedor, la experiencia operativa de su empresa estará mejorando un producto que también utilizan sus competidores”, señala Brocklehurst. “La cláusula más importante de la próxima generación de contratos de software será: “¿Quién es el propietario de lo que el sistema aprende de usted?””.
Según Gartner, las empresas corren el riesgo de caer en una nueva forma de dependencia tecnológica (vendor lock-in) si ese aprendizaje operativo permanece en manos de los proveedores y no de los clientes.
El modelo económico tradicional del SaaS afronta una disrupción
Gartner sostiene que los agentes de IA capaces de ejecutar procesos en múltiples aplicaciones empresariales reducirán la interacción directa de los usuarios con las interfaces tradicionales, debilitando el vínculo histórico entre el uso del software y las licencias basadas en número de usuarios.
Ante este escenario, los proveedores consolidados deberán evolucionar desde una propuesta de valor centrada en la interfaz hacia otra basada en los resultados, incorporando capacidades agentivas directamente en los procesos de negocio y preservando el conocimiento específico de cada cliente.
Al mismo tiempo, las startups nativas de IA y los proveedores de servicios podrían beneficiarse al convertirse en la capa de orquestación encargada de coordinar el trabajo entre múltiples aplicaciones empresariales. “Aunque este cambio supone una amenaza existencial para los proveedores que siguen defendiendo modelos basados en paneles de control tradicionales y licencias por usuario, también crea una importante oportunidad de ingresos para quienes desarrollen servicios y plataformas capaces de soportar flujos de trabajo transversales impulsados por agentes”, indica Brocklehurst.
La gobernanza debe evolucionar junto con los sistemas autónomos
Gartner también insta a los CIO a establecer marcos de gobernanza antes de que los agentes autónomos de IA se conviertan en algo habitual. “No conceda autonomía de forma implícita ni desigual”, advierte Brocklehurst. Las organizaciones deben tratar la autonomía de los agentes como una decisión explícita de gobierno corporativo, definiendo dónde pueden actuar de forma independiente, quién autoriza esas decisiones y con qué frecuencia deben revisarse esos permisos.
“Las empresas que desarrollen esa capacidad desde ahora podrán avanzar más rápido y con mayor seguridad cuando la tecnología esté preparada para asumir más responsabilidades”, concluye.
Aunque Gartner describe esta transición como una redefinición del concepto de ‘Saaspocalypse’, Brocklehurst subraya que el SaaS no desaparecerá. “Esto es menos un apocalipsis y más una metamorfosis. El SaaS no será destruido; simplemente emergerá bajo una forma diferente”.
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