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  "publishedAt": "2026-07-11T04:00:39.000Z",
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    "Medioambiente",
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  "textContent": "Las olas de calor constituyen uno de los riesgos climáticos más relevantes para las ciudades mediterráneas en el contexto del**cambio climático**. El aumento de la frecuencia, intensidad y duración de los episodios de temperaturas extremas afecta especialmente a los entornos urbanos, donde el fenómeno de la isla de calor incrementa, aún más, las temperaturas respecto a las áreas rurales circundantes\n\nLas olas de calor tienen consecuencias significativas sobre la salud humana, el consumo energético, la calidad del aire y el bienestar social. **Los grupos más vulnerables incluyen a las personas mayores, a los niños, a las personas con enfermedades crónicas y a la población con menores recursos económicos.** En España, se estima que solo en el verano de 2022 fallecieron más de 11 000 personas por episodios atribuibles al calor y en Europa, entre 2022 y 2024, la cifra alcanzó las 181 000 personas.\n\nLa configuración urbana influye directamente en la distribución espacial de las temperaturas. La abundancia de superficies impermeables, el **predominio de materiales con alta capacidad de absorción** térmica y la escasez de vegetación favorecen la acumulación de calor durante el día y su liberación lenta durante la noche. Como resultado, determinados barrios presentan una mayor exposición al estrés térmico.\n\nAnte este escenario, surge el concepto de refugio climático como una estrategia de adaptación urbana, que ofrece condiciones ambientales **más confortables durante episodios de calor extremo** gracias a la presencia de sombra, vegetación, agua y diseño bioclimático.\n\nEstos espacios reducen la temperatura ambiente, proporcionan refugio temporal a la población y pueden encontrarse en **parques urbanos, jardines, corredores verdes, plazas arboladas, patios escolares adaptados o equipamientos públicos acondicionados para ofrecer confort térmico**. Su función no es solo reducir la temperatura, sino también mejorar la salud, favorecer la cohesión social y aumentar la resiliencia urbana frente al cambio climático.\n\nDesde la planificación urbana, los refugios climáticos pueden clasificarse en tres categorías: refugios verdes (parques, jardines y corredores ecológicos), refugios azules (espacios asociados al agua, fuentes, láminas de agua y zonas húmedas urbanas) y refugios interiores climatizados (bibliotecas, centros culturales, centros de mayores y equipamientos públicos).\n\nPor otro lado, las soluciones basadas en la naturaleza también contribuyen a mitigar el calor. Entre ellas destacan el incremento del arbolado urbano para proporcionar sombra y enfriamiento mediante evapotranspiración**, la creación y ampliación de parques y zonas verdes, el desarrollo de corredores ecológicos que conecten espacios verdes y faciliten la circulación del aire, la implantación de cubiertas y fachadas vegetales** en edificios, la recuperación de cursos de agua urbanos y elementos de agua adaptados al contexto climático local y la renaturación de espacios degradados y superficies impermeabilizadas.\n\nEstas medidas generan beneficios múltiples, entre ellos la reducción del efecto isla de calor, la mejora de la biodiversidad urbana, la captura de carbono, la regulación hídrica y el aumento del bienestar psicológico de la población.\n\nMadrid ha comenzado a incorporar estrategias de adaptación climática basadas en la naturaleza mediante iniciativas de renaturalización y ampliación de la infraestructura verde urbana. Espacios como Madrid Río, Casa de Campo y Parque de El Retiro desempeñan un papel fundamental como áreas de regulación térmica y refugio climático. Asimismo, diversos proyectos municipales promueven la plantación de árboles, **la mejora de patios escolares y la creación de itinerarios peatonales más confortables frente al calor.**\n\nNo obstante, persisten desafíos relacionados con la distribución desigual de las zonas verdes entre distritos, la disponibilidad de agua para el mantenimiento de la vegetación y**la necesidad de integrar criterios climáticos en todas las escalas del planeamiento urbano**. Todavía no se dispone de una red única y plenamente consolidada de refugios climáticos por distritos. Sin embargo, desde 2025, el Ayuntamiento ha impulsado distintos espacios identificados como refugios climáticos, apoyándose en bibliotecas, centros culturales, centros de mayores, equipamientos municipales y grandes parques urbanos.\n\nMadrid muestra una desigual distribución de los refugios climáticos. **Los distritos periféricos con mayor presencia de zonas verdes** (Moncloa-Aravaca, Fuencarral-El Pardo o Barajas) presentan mejores condiciones de confort térmico que los distritos densamente urbanizados como Centro, Tetuán, Usera o Puente de Vallecas.\n\nLos refugios climáticos y las soluciones basadas en la naturaleza emergen como herramientas eficaces para reducir la vulnerabilidad térmica y mejorar la calidad de vida de la población. La expansión de la infraestructura verde,**la renaturación de espacios urbanos y la creación de refugios climáticos deben considerarse elementos fundamentales** de las estrategias de adaptación urbana sostenible, contribuyendo a construir una ciudad más resiliente, saludable y habitable ante los desafíos climáticos futuros.\n\n--------------------------\n\n_**Julián Briz Escribano**_ _es Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)_\n\n_**Isabel de Felipe Boente**_ _es Profesora jubilada de Economía y Desarrollo, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)_",
  "title": "Contra el calor urbano, más naturaleza"
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