Alexis Lévrier, historiador de los medios: “El partido entre la democracia y el imperio Bolloré se jugará en 2027”
El 15 de junio, la Arcom (la autoridad reguladora francesa de la comunicación audiovisual y digital) llamó por fin al orden a CNews por la omnipresencia en su programación de sus obsesiones racistas sobre la inmigración y el islam, y le envió un requerimiento. La Arcom reprocha a la cadena que conceda un espacio desmesurado a una “corriente de pensamiento y opinión”, sin nombrar explícitamente a la extrema derecha. Si no cumple con las normas de pluralismo, CNews se arriesga a sufrir sanciones más severas. Las 28 amonestaciones anteriores, con un total de 631.001 euros en multas, no han surtido ningún efecto. Para Alexis Lévrier, historiador de los medios de comunicación, la Arcom no cuenta, sin embargo, ni con los medios ni con la independencia necesarios para regular un imperio mediático tan poderoso como el de Vincent Bolloré. Profesor titular de la Universidad de Reims (Marne), Lévrier es también uno de los coautores del libro El proceso Bolloré. Los medios del odio ante los tribunales , una obra colectiva del Fondo para una Prensa Libre publicada por la editorial Le Détour.
Mediapart: El jueves 25 de junio, Maxime Saada, presidente del consejo de administración de Canal+, alertóen Le Figarode la “amenaza”, según él, de “un cierre” de CNews. ¿Es esto señal de cierto nerviosismo del imperio Bolloré ante la Arcom?
Alexis Lévrier: Maxime Saada defiende a su grupo, está cumpliendo con su función. Lo grave no es su artículo de opinión, sino la reacción de Gérard Larcher: el presidente del Senado, invitado en CNews junto a Laurence Ferrari, explica que está totalmente de acuerdo con dicho artículo y arremete contra la Arcom. Aunque afirma que la Arcom es independiente, considera que debería actuar contra Radio Nova y no contra CNews. Llega incluso a criticar la decisión del Consejo de Estado que, en 2024, instó a la Arcom a tener más en cuenta el pluralismo y a aplicar mejor la ley de 1986 [relativa a la libertad de comunicación].
En otras palabras, Gérard Larcher arremete en el mismo programa contra dos contrapoderes. Se trata de un discurso de extrema derecha, pronunciado por una figura clave del Estado, que, por otra parte, se supone que encarna a la derecha tradicional. En el ámbito mediático ya se ha producido la unión de las derechas; más exactamente, la adhesión de la derecha a la extrema derecha. Esta secuencia es prueba de ello.
En su requerimiento, la Arcom denuncia la ”sobrerrepresentación de una corriente de pensamiento y de opinión” sin nombrar claramente a la extrema derecha. ¿Por qué?
La Arcom es una autoridad históricamente bastante débil. Existe el peso del poder político y el de la extrema derecha mediática. Hoy en día, esta última desempeña en el debate público un papel sin precedentes desde la época de la colaboración. Tomemos como ejemplo Frontières : no tienen carné de prensa, es un grupúsculo fascista. Hay que llamar a las cosas por su nombre.
Porque a finales de enero de 2025 se colaron en las oficinas de la Arcom, coincidiendo con la llegada de Martin Ajdari, el nuevo presidente, para infundir miedo. Yo creo que la gente [de la Arcom] tiene miedo. La comisión de investigación sobre el sector audiovisual público se ha convertido en un alegato contra la Arcom. Durante la primera comparecencia de Martin Ajdari, llegaron incluso a atacar a su hijo, fue alucinante. Así que los dirigentes de la Arcom tienen miedo, y con razón. Pero se equivocan al ceder ante ese miedo.
¿Por qué tiene razón la Arcom al tener miedo?
Porque las presiones de la extrema derecha son enormes y porque la Arcom no cuenta con ningún apoyo por parte del poder político. Esto se ve claramente en el propio presidente, que nunca ha apoyado a las redacciones amenazadas por el imperio Bolloré, o en el presidente del Senado. Todo el Ejecutivo ha dado la espalda a la Arcom, que se encuentra sola, al igual que otros pocos contrapoderes que aún perduran: la justicia, el Consejo Constitucional y el Consejo de Estado.
En este sentido, el macronismo es lo que podríamos llamar “el extremo centro”. No son gente de extrema derecha, sino personas que, con su debilidad, allanan el camino para que la extrema derecha llegue al poder.
En febrero de 2025, usted fue objeto de una campaña de ciberacoso y amenazas de muerte. En aquel momento,****CNews había puesto su nombre en la picota en directo, porque usted la había criticado en una entrevistaconcedida a L’Opinion.
Lo que me hicieron a mí, lo hacen constantemente. Es su modus operandi. Lo que me preocupa, más allá de mi caso, es el efecto que esto tiene en la universidad. Tengo compañeros mucho más competentes que yo en estos temas, y cuando les daba a los periodistas sus datos de contacto, siempre volvían a recurrir a mí, porque esos compañeros ya no querían hablar. Ahora sé por qué: he hablado con ellos y han vivido exactamente lo mismo que yo. Y por eso estos compañeros, cuyos nombres no voy a revelar para protegerlos, han dejado de hablar de CNews.
Usted ha presentado una denuncia y ha conseguido que se levante el anonimato de sus acosadores en Internet. ¿Cuál es su perfil?
Son muy diferentes, pero tienen un punto en común: todos son hombres blancos. No son militantes de la RN, sino padres de familia que, tras una pantalla, se permiten este tipo de cosas. Esto me recuerda el final de La peste , de Camus: “El bacilo de la peste nunca muere ni desaparece”. Y ahí está, ha vuelto, y es este ecosistema mediático el que ha permitido su regreso.
¿Ha habido alguna vez, a lo largo de la historia, vínculos tan fuertes entre la extrema derecha y un imperio mediático?
La verdadera comparación no es histórica, sino geográfica: el modelo de Vincent Bolloré es Rupert Murdoch, de quien se dice que se pasó la vida ganando elecciones a las que ni siquiera se había presentado. Porque se trata de alguien que se mantenía al margen de sus medios de comunicación, pero que manipulaba el mundo político, que era capaz de lanzar campañas de prensa contra tal o cual personalidad utilizando, por ejemplo, sus medios sensacionalistas.
Murdoch ha desarrollado auténticos imperios —en el Reino Unido, en Estados Unidos y en Australia— que tienen una capacidad para moldear la opinión pública muy comparable a la del imperio Bolloré, construido también con la idea de la concentración, horizontal pero sobre todo vertical. Un imperio tan desarrollado, con actividades tan complementarias entre sí y un proyecto ideológico tan manifiesto, es algo que nunca se ha visto en Francia.
¿Tiene la Arcom los medios para llevar a cabo sus misiones, sobre todo frente a ****CNews?
No, no lo creo. Sobre todo porque si esta autoridad se llama Arcom, y ya no CSA [Consejo Superior de lo Audiovisual], es porque el CSA se fusionó [en 2022] con la Hadopi [para dar lugar a la Arcom]. Con una plantilla que apenas ha aumentado, también debe gestionar la actividad en Internet. Su tarea es de una envergadura considerable. Y, en cualquier caso, el modo de nombramiento de sus dirigentes les impide actuar de verdad. Si se quiere una autoridad reguladora independiente, habría que cambiar el modo de designación.
¿Es un órgano político?
Con algunos dirigentes, entre ellos Roch-Olivier Maistre [presidente del CSA y posteriormente de la Arcom entre 2019 y 2025], se ha hecho un esfuerzo por la independencia, aunque sin duda insuficiente. Hoy en día se ve claramente que se están ejerciendo de nuevo enormes presiones sobre la autoridad reguladora. La novedad es que estas presiones provienen de la extrema derecha o de un poder político que, al igual que Gérard Larcher, quiere ganarse el favor de Vincent Bolloré.
Por eso, las próximas elecciones de 2027 serán una especie de prueba de resistencia para la democracia. Si sobrevivimos a estos innumerables ataques contra nuestro modelo democrático, habrá que retocarlo todo, reformar la ley sobre la concentración de los medios de comunicación de 1986 y refundar la Arcom sobre nuevas bases, dotándola de los medios financieros y, sobre todo, políticos necesarios para su independencia.
Pero, mientras tanto, ¿qué solución queda para contrarrestar la influencia de CNews? ¿Hay que “bloquear” ese canal?
¡Más que nunca! A finales de mayo, Le Monde reveló que, con Xenia Fedorova [la exdirectora del canal ruso RT France], el propio Bolloré está bajo la influencia rusa. [Ella] influye no solo en el tratamiento de la actualidad internacional, sino también en la composición de los platós. Ella es la que decide quién es invitado y quién no. Hay que recordar que Europa ha prohibido RT France y Sputnik , otro medio hostil a Francia.
Esto ya no es competencia de la Arcom: el imperio Bolloré es hoy una amenaza para la seguridad interior y para la propia vitalidad de lo que queda de democracia en Francia.
El partido entre la democracia y el imperio Bolloré se decidirá en los próximos meses, sin duda coincidiendo con las elecciones presidenciales de 2027. Y, llegado un momento, incluso lo que queda del bloque central se verá obligado a tomar una decisión. ¿Cómo salvar la democracia? Hay que empezar por votar y esperar que nuestros futuros dirigentes sean conscientes de lo que nos jugamos.
Traducción de Miguel López
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