External Publication
Visit Post

Nueva epidemia de ébola: ¿por qué ha declarado la OMS una emergencia internacional?

infoLibre - Información libre e independiente [Unofficial] May 23, 2026
Source

El ébola vuelve a golpear África. El pasado 5 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue alertada de un brote de una enfermedad desconocida y de alta mortalidad en la provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC). Tras una investigación exhaustiva, diez días después se confirmó que se trataba de un brote de ébola causado por la especie Orthoebolavirus bundibugyoense. En la actualidad, la situación ya se ha convertido en una epidemia.

Hasta el momento, en el epicentro de Ituri concentran más de 370 casos sospechosos y al menos 100 fallecidos, entre ellos varios trabajadores sanitarios. La expansión del virus incluye al menos un caso confirmado en la capital Kinshasa, la capital congoleña; otro en la ciudad de Goma y dos contagios importados en Kampala, capital de Uganda, donde uno de los pacientes ha fallecido. El episodio ha sido calificado de extraordinario y potencialmente muy peligroso. Se espera que el número de casos y de muertes siga aumentando.

La OMS ha determinado que el brote constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) por una combinación de factores críticos que elevan el riesgo global y regional. Entre ellos figuran la rápida expansión transfronteriza entre la República Democrática del Congo y Uganda; la alta movilidad de la población en una zona afectada por conflictos armados que dificultan la contención; el hecho de que la especie responsable sea el virus Bundibugyo –poco frecuente y para el cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados –; y la falta de claridad para identificar el origen de los contagios, lo que apunta a una transmisión comunitaria activa y probablemente subestimada.

Con la declaración del ESPII, la OMS busca movilizar con urgencia recursos financieros, científicos y logísticos internacionales. El objetivo es acelerar las investigaciones clínicas y mejorar la vigilancia sanitaria mundial.

Por el momento, no se cumplen los criterios para declarar una pandemia. Por esa razón, la OMS ha desaconsejado el cierre generalizado de las fronteras internacionales.

El virus del ébola afecta con mayor frecuencia a personas y primates no humanos, como monos, gorilas y chimpancés. Hasta la fecha se han descrito seis especies del patógeno.

De ellas, tres se han asociado a grandes brotes de ébola en África: Bundibugyo, Sudán y Zaire. Las tasas de mortalidad varían según la especie: alrededor del 40% en el caso del virus del brote actual, el Ébola Bundibugyo (Orthoebolavirus bundibugyoense); del 50% para el virus del Ébola Sudán (especie Orthoebolavirus sudanense), y de hasta el 90% en el virus del Ébola Zaire (especie Orthoebolavirus zairense).

La incidencia en personas del Bombali (especie Orthoebolavirus bombaliense), identificado más recientemente, sigue desconocida. Los ebolavirus Reston y Taï Forest, aunque pueden infectar a humanos, de momento no han producido fallecimientos.

El virus del ébola fue detectado por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos registrados en la República Democrática del Congo y Sudán. Ahora, la RDC afronta su 17º brote.

Entre 1976 y 2014, los brotes de ébola se produjeron principalmente en aldeas remotas próximas a las selvas tropicales de África central y occidental. Concretamente, en la RDC, Sudán, Gabón, Uganda y la República del Congo.

Sin embargo, en 2014 se produjo un cambio profundo en la distribución de la enfermedad. Por primera vez, el ébola provocó grandes brotes en África occidental (Guinea, Liberia y Sierra Leona). En estos países la transmisión se extendió con intensidad en las zonas urbanas, lo que multiplicó la extensión de la enfermedad.

Asociados a este brote, fueron importados casos de ébola a Italia, Nigeria, Malí, Senegal, España, Reino Unido y Estados Unidos.

La aparición de nuevos brotes de ébola en África parece ser cada vez más habitual. Pero, ¿a qué se debe? Algunas de las causas están relacionadas con la deforestación y la destrucción de hábitats , que obligan a los murciélagos portadores a desplazarse y a entrar en mayor contacto con las poblaciones humanos.

Además, el crecimiento demográfico y la mejora de la conectividad vial permiten que un virus antes aislado en aldeas remotas llegue rápidamente a ciudades densamente pobladas.

Asimismo,los conflictos armados dificultan la respuesta sanitaria. La presencia de grupos rebeldes, el desplazamiento masivo de refugiados y la profunda desconfianza de algunas comunidades hacia los gobiernos o los trabajadores sanitarios extranjeros complican mucho el rastreo de contactos, el aislamiento de los enfermos y la aplicación de medidas de control.

A esto se suma la persistencia del virus, capaz de reactivarse o transmitirse sexualmente en supervivientes meses después de la infección. Por último, la mejora de la capacidad científica para detectar y registrar brotes que antes pasaban desapercibidos ha aumentado la frecuencia de los casos declarados.

Al parecer, el virus del ébola Bundibugyo llega a la población humana a través del contacto estrecho con la sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de animales infectados como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, monos, antílopes del bosque o puercoespines hallados enfermos o muertos en la selva tropical.

Después, el virus se transmite de persona a persona mediante el contacto directo , a través de la piel lesionada o las membranas mucosas, con la sangre o los fluidos corporales de una persona que está enferma o ha muerto a causa de la enfermedad del ébola. También puede propagarse a través de objetos que han sido contaminados con fluidos corporales como sangre, heces o vómito.

La especie Bundibugyo fue identificada por primera vez en 2007 en el distrito homónimo, situado en el oeste de Uganda. Desde el brote registrado en 2012 en la República Democrática del Congo, no había vuelto a dar señales de vida.

El período de incubación varía entre dos y 21 días. Las personas infectadas con Bundibugyo no pueden propagar la enfermedad hasta que desarrollan síntomas y siguen siendo infecciosas mientras el virus permanezca en su sangre.

Los síntomas pueden aparecer de forma repentina e incluyen fiebre, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta, seguidos de vómitos, diarrea, erupción cutánea, síntomas de insuficiencia renal y función hepática. En algunos casos, el paciente puede presentar sangrado tanto interno como externo.

Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo y de Uganda cuentan con experiencia en la gestión de brotes de ébola , mantienen activos programas de vigilancia y disponen de profesionales capacitados para detectar el patógeno. Aún así, crear conciencia sobre los factores de riesgo de la infección y las medidas de protección sigue siendo una estrategia eficaz para reducir la transmisión humana de la enfermedad.

Raúl Rivas González es catedrático de Microbiología, miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation_. Lea el_ original aquí_._

Discussion in the ATmosphere

Loading comments...