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"textContent": "Hace apenas unos días, numerosos titulares informaban, con esa mezcla de escándalo y reproche tan característica, de que el número de ricos en España se había disparado casi un 30% hasta marcar un récord histórico: 18.829 contribuyentes declararon en 2024 más de 600.000 euros de renta. La conclusión que muchos extrajeron de semejante noticia resulta bastante previsible: si cada año hay más acaudalados, será porque apenas tributan , de modo que deberíamos aprovechar para sablearlos mucho más. Conviene, sin embargo, contrastar esa intuición con lo que revelan las estadísticas de la Agencia Tributaria.Esos 18.800 ricos que ingresaron más de 600.000 euros en 2024 representaron apenas el 0,1% de los contribuyentes. Y si ampliamos el foco a cuantos percibieron más de 60.000 euros (un umbral que difícilmente puede calificarse de fortuna), seguimos sin superar el 9% de los declarantes del IRPF. En el extremo opuesto, quienes ingresaron menos de 30.000 euros representaron el 57% de todos los contribuyentes: más de la mitad del país. La imagen, pues, es la de una pirámide con una base amplísima y una cúspide diminuta.El nudo del asunto aparece al comparar esa distribución de rentas con la distribución de la cuota. Aquellos 18.800 ricos que apenas suponen el 0,1% de los declarantes aportaron casi el 8% de toda la recaudación por IRPF. Y el conjunto que ingresó más de 60.000 euros (ese escaso 9% del total) soportó el 44% de todo lo recaudado: casi la mitad del impuesto la sufraga menos de uno de cada diez contribuyentes. Entretanto, el 57% que ingresó menos de 30.000 euros (esto es, la mayoría social en cuyo nombre suele reclamarse más progresividad) se hizo cargo tan solo del 18,5% de la recaudación.Noticia relacionada general No No Repsol, Moeve, Mercadona... Los grandes perjudicados por el apagón tardarán una década en cobrar Raúl MasaRecapitulemos: el 9% carga con casi el 44% de la recaudación y el 57% apenas con el 18,5%. Difícilmente puede sostenerse, a la vista de tales proporciones, que las rentas altas escapen del fisco; antes al contrario, es sobre sus hombros donde descansa el grueso de la financiación del Estado.Y, pese a todo, lo único que se le ocurre a buena parte de la izquierda ante estas cifras es repetir la cantinela de siempre: los ricos pagan demasiado poco y, en consecuencia, hay que exprimirlos mucho más. Pero un sistema en el que una minoría sostiene casi la mitad de la recaudación no es precisamente laxo con las rentas elevadas, sino extraordinariamente dependiente de ellas (con todos los riesgos de fuga, deslocalización y desincentivo que semejante concentración entraña).Cabría más bien plantearse la pregunta inversa. Si el objetivo de la izquierda es (supuestamente) aliviar a las clases medias y trabajadoras, ¿por qué empeñarse en subir los impuestos a unos pocos en lugar de empezar a bajárselos a todos? Quizá porque el objetivo sea, más bien, el de agrandar el tamaño del Estado y perseguir la riqueza. Pero la verdadera prosperidad conjunta no puede consistir en castigar (aún) más el éxito de unos pocos, sino en devolver a cada español una porción mayor de la riqueza que genera. Por desgracia, nuestra izquierda camina en dirección opuesta.",
"title": "El 9% aporta el 44%"
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