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  "publishedAt": "2026-07-03T18:21:04.000Z",
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  "textContent": "La existencia del hombre de Flores ( Homo floresiensis ), que vivió hasta hace 50.000 años en la remota isla de Indonesia a la que debe su nombre, fue dada a conocer en 2004 a partir de restos encontrados en la cueva de Liang Bua. Reconocido, no sin polémica , como una especie humana extinta, su tamaño reducido -apenas medía un metro de altura y tenía la capacidad craneal de un chimpancé-, le valió el apodo de 'hobbit'. Poco después, el hallazgo de nuevos fósiles llevó a los científicos a pensar que se trataba de un hominído avanzado, capaz de cazar un paquidermo enano llamado Stegodon y de usar el fuego para cocinarlo . Unas habilidades más que notables que ahora han sido puestas en duda por investigadores del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian (Washington, EE.UU.). El nuevo estudio, publicado en 'Science Advances', se fija en las marcas de depredación dejadas en los huesos de los antiguos paquidermos para concluir que no fue el hombre de Flores quien los cazaba, sino los dragones de Komodo. Estos lagartos, los más grandes del mundo, y con quienes los 'hobbits' compartían el ecosistema insular, tenían acceso primero al banquete, mientras los homínidos se limitaban a carroñear lo restos. Los autores tampoco encontraron indicios de uso intencional del fuego. En conjunto, los resultados sugieren que H. floresiensis no tenía un comportamiento tan sofisticado como se creía. En 2005, la revista 'Nature' publicó el hallazgo de restos esqueléticos de estos homínidos junto con los de una especie pigmea de proboscídeo ( Stegodon florensis insularis ), del tamaño de un búfalo, asociados a densas concentraciones de herramientas de piedra. Los utensililos fueron interpretados como tecnología empleada para la caza de «grandes presas». Esta interpretación se vio reforzada posteriormente por el hallazgo de marcas de corte en tres huesos de Stegodon y por reconstrucciones endocraneales de H. floresiensis que sugerían una expansión inusual de la región frontopolar, relacionada con procesos cognitivos superiores.Noticia relacionada No No Menos de un metro de altura: así llegó el 'hobbit' de la isla de Flores a ser tan pequeño José Manuel NievesAsimismo, algunos de los restos de animales más pequeños encontrados en el yacimiento tenían el aspecto de haber sido carbonizados, quemados por los hobbits. Dado que la caza de grandes animales y el control del fuego suelen asociarse con homínidos de gran capacidad craneal, como los neandertales y los humanos modernos, la atribución de estas conductas a H. floresiensis resultó especialmente sorprendente.Los dragones de Komodo atacaban a los Stegodon y devoraban las partes más nutritivas; después, estos homínidos aprovechaban el restoPara resolver el enigma, los autores, dirigidos por Elizabeth Veatch, emplearon análisis tafonómicos (la disciplina que estudia qué le ocurre a un organismo después de la muerte) y zooarquerológicos. Para empezar, hicieron algo muy curioso: le dieron de comer una cabra a un dragón de Komodo del Zoo de Atlanta, con el fin de conocer sus huellas dentarias, que se caracterizan por un patrón distintivo y complejo. Después, las compararon con marcas de corte producidas experimentalmente con herramientas de piedra. Marcas de dientesEsta comparación permitió determinar si las marcas observadas en más de 3.000 fragmentos óseos de Stegodon habían sido realizadas por homínidos utilizando herramientas líticas o por los dientes de dragones de Komodo. La conclusión fue definitiva: fueron estos reptiles quienes mataron a los Stegodon , y no H. floresiensis. Los dragones accedían primero a las carcasas y eran quiénes consumían las partes más carnosas de esos animales. Los pequeños 'hobbits' llegaban después y se conformaban con los restos de escaso valor nutritivo. Los hallazgos sugieren que el hombre de Flores no descendía de 'Homo erectus', sino de un homínido más antiguoAdemás, para saber si los habitantes de Flores dominaban el fuego, Veatch recurrió a una fuente bastante inesperada: las ratas. Al igual que sucede hoy en día, los huesos de roedores se acumulaban en el suelo de la cueva como consecuencia de las egagrópilas (las bolas compactas que regurgitan algunas aves) de las lechuzas. Si se enciende un hogar dentro de la cueva, el calor carboniza los huesos que se encuentran debajo.Sin embargo, el equipo no encontró ni un solo hueso de roedor quemado, lo que les llevó a concluir que H. floresiensis no utilizó el fuego en Liang Bua. La única evidencia de hogares en el lugar corresponde a un período posterior a la probable extinción de los hobbits y fue provocado por humanos modernos. Estos resultados no solo aclaran las capacidades de los diminutos hobbits, sino que también pueden arrojar luz sobre su origen. Las supuestas evidencias de caza y uso del fuego apoyaban la hipótesis de que estaban estrechamente emparentados con Homo erectus , especie humana que pudo dispersarse hasta Flores desde otras regiones de Indonesia. Por el contrario, la ausencia de estas habilidades podría indicar un origen evolutivo mucho más antiguo dentro del género Homo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si No, los árboles gigantes no tienen problemas para 'regar' sus partes más altas noticia Si Así logró este planeta sobrevivir a la destrucción de su estrella Como explica la investigadora, «estos comportamientos tienen importantes implicaciones evolutivas y ecológicas para los homínidos de Flores. El hecho de que sobrevivieran aislados en una isla hasta hace unos 50.000 años -compitiendo con depredadores de mayor tamaño, como los dragones de Komodo- sin necesidad de cazar ni utilizar el fuego dice mucho sobre el papel que desempeñaban dentro de un ecosistema insular».",
  "title": "Ni cazaban elefantes ni cocinaban, los 'hobbits' de Flores eran simples carroñeros"
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