España empieza a volar: claridad y golpe de autoridad ante Austria
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July 2, 2026
En el proceso de exigencia total del todo o nada, máximo nivel de frecuencia cardiaca, eliminatorias en un Mundial, la selección española empieza a volar. Extrae la esencia de su fútbol intenso, fluido, armónico, y certifica su clasificación para los dieciséis mejores, octavos de final, en un partido estupendo ante Austria. Explota de alegría Rosalía en el palco. Impulsada por Álex Baena y Oyarzabal, España se reencuentra al fin y accede al umbral de los sueños.La marea de aficionados con las camisetas de España en Los Ángeles es muy variopinta. Por el estadio vanguardista de Inglewood que conecta el pabellón de los Clippers con el antiguo Forum de los Lakers circulan todo tipo de pelajes: mexicanos residentes en Estados Unidos, descendientes de mexicanos nacidos en California, norteamericanos atraídos por el espectáculo del fútbol que acuden al recinto como si visitaran Disneyworld, españoles vecinos de esta ciudad inabarcable de autopistas y tráfico permanente y compatriotas de vacaciones en el Mundial.Después del concurso insensato de gritos promovido por la cultura americana, los hinchas observan una España confiada y más suelta. Luis de la Fuente hace memoria y propone continuidad. La alineación que formó ante Arabia, con Pedro Porro y sobre todo Dani Olmo en el vértice del centro del campo, ensalzan algo parecido a la España de siempre.España 3 Unai Simon; P. Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, 86), D. Olmo (M. Merino, 70); Lamine Yamal (Gavi, 83), Oyarzabal y A. Baena (Ferran, 70). Austria 0 A. Schlager; Danso, Posch, Alaba; X. Schlager, Seiwald, Sabitzer, Schmid (Kalajdiz, 59), Laimer, Warner; y Gregorischt (Arnautovic, 59). Goles 1-0, 36: Oyarzabal. 2-0, 66: Porro. 3-0, 85: Oyarzabal. Árbitro G. Nyberg (Suecia). Amonestó a Posch.El balón no vuela a la misma velocidad que en la Eurocopa, el tope de gama con el que siempre se debe comprar a este equipo, pero se le acerca: recorre metros, circula con más fluidez. Falta finura pero hay intensidad, una intención clara de gobernar el partido y someter al rival desde la posesión y la profundidad por las bandas.El mejor es Álex Baena en la primera parte. Lejos del futbolista que se atoró este año en el plan atlético de Simeone, en la selección encara, busca por dentro, aporta lucidez y mejora la jugada. Es el más punzante en una selección que se reconoce en el espejo.Austria tensa el partido presionando a Pedri y Rodri, los arquitectos que sostienen los pilares. Ambos aclaran, limpian, barren y fluyen sin que se discuta su categoría. Pero es a partir de Lamine, Dani Olmo, Baena y Oyarzabal donde se genera el peligro y se contiene el aliento.El espanto de la pausa de hidratación sienta de lujo a la selección, cuyo crecimiento se anuncia en cada ataque de Lamine, cada muestra de ingenio de Baena o cada giro de cadera de Olmo. El árbitro sueco anula un gol a Cucurella por una invasión de Cubarsí al portero en el área pequeña.Pero la selección ha olido sangre y aprieta el paso. Se gusta en cada avance, transforma cada contraataque de Austria en una oportunidad para dañar. Schlager empieza a opositar a mejor jugador del partido por la sucesión de paradas. Una ocasión de Oyarzabal extrae lo mejor cada oponente. El guipuzcoano se hace hueco con inteligencia y su tiro lo repele abajo, difícil esa mano, el guardameta.Austria solo ha buscado a Unai en transiciones que no llegan y en un disparo a Beverly Hills de David Alaba. España insiste con su armonía conocida, el balón fluye, navega de banda a banda, y en una de esas Cucurella construye la ocasión en el pase atrás de los equipos finos. Oyarzabal está en el punto exacto, el toque preciso, el balón a la cazuela.El 1-0 reivindica la clarividencia de la selección, el fútbol creativo en un contexto de dificultad ante un rival complejo. Baena se ha soltado el pelo. Ante la sorpresa general en una falta escorada, chuta con pasión al larguero. El 2-0 no llega porque el portero centroeuropeo también se ha crecido y detiene el rechace a bocajarro de Lamine Yamal.España obliga a dimitir a Austria en el segundo acto. Sin ser la versión premium, pulsera de todo incluido, se reconoce en el espejo, juega con fluidez y categoría ante el intento de emancipación de los austriacos, que no consiguen fabricar una ocasión de gol potable ante Unai Simon en 75 minutos.Cubarsí realiza otro partido inmenso, pletórico el central español en asentada pareja con Laporte. Ni siquiera cuando sale el gigante de dos metros Arnautovic, el defensa se descompone, es más rápido y más ágil, más intenso también.La selección ha enfilado el camino que corresponde a su hegemonía europea y empieza a volar. Lo hace impulsado por Álex Baena, que se atreve a todo. El mediapunta ofrece un regalo a Pedro Porro con el partido en su máximo nivel de intensidad. El pase dulce al corazón del área y el cabezazo del lateral derecho a gol.España explota porque el resultado se corresponde con la iniciativa, la fe y el corazón de un grupo que empezó mal, pero se ha recompuesto. Austria aprieta en el último tramo, pero le falta fútbol para acosar de verdad a la selección. España acelera con los cambios y los contraataques, el tercero se adivina en cada lance, y Oyarzabal certifica la pujanza con otro toque estupendo a pase de Cucurella.
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