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El Vaticano confirma oficialmente el cisma lefebvriano

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] July 2, 2026
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La Santa Sede ha confirmado que los cuatro nuevos obispos lefebvrianos y los dos que les impartieron la ordenación episcopal están excomulgados. Además, «advierte» al resto de miembros y simpatizantes de este grupo que «no se sumen al cisma» pues recibirían «ipso facto» la misma sanción. Este decreto confirma que los obispos han cometido un «acto de naturaleza cismática» y menciona el « cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X », nombre oficial de los lefebvrianos. La excomunión y el cisma son diferentes y no siempre se dan a la vez. La excomunión supone la prohibición de administrar y de recibir sacramentos. Al tratarse de un cisma, en este caso además se separan de la Iglesia católica.En una nota explicativa al decreto, el Vaticano precisa que todos los sacerdotes que pertenecen a esta institución ya «se encuentran en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos, por lo que están sujetos a la excomunión». Además, se les retira la dispensa que el Papa Francisco les concedió en 2017 para confesar y celebrar bodas, de forma que «el sacramento de la penitencia por ellos administrado y el matrimonio por ellos celebrado son inválidos».Noticia relacionada general No No El Papa escribe a los lefebvrianos y les pide que detengan el cisma Javier Martínez-BrocalEn cuanto a los laicos, «deben considerarse cismáticos y excomulgados los que se adhieren formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X».«Deben considerarse cismáticos y excomulgados los laicos que se adhieren formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X»Se espera que la Santa Sede tome la iniciativa en los próximos días para poner en pie una institución que atienda espiritualmente a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que simpatizan con las ideas tradicionalistas de este grupo, pero no comulgan con el cisma. El decreto, con fecha del 2 de julio, lleva la firma de los tres cargos principales del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, que es su prefecto, el arzobispo John J. Kennedy, secretario de la sección disciplinar, y el sacerdote Armando Matteo, responsable de la sección doctrinal. La decisión llega justo 24 horas después de que iniciara la ceremonia de ordenación episcopal realizada sin el permiso del Papa. Sanción automática para cismáticos«A pesar de las advertencias dirigidas al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el obispo Alfonso de Galarreta, al haber cometido un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice, ha incurrido ipso facto en las penas previstas en el can. 1387 y en el can. 1364, § 1, del CIC de 2021», comienza el decreto.El primer artículo que cita del Código de Derecho Canónico figura en el apartado sobre «delitos contra los sacramentos». «El obispo que confiere a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, así como el que recibe de él la consagración, incurren en excomunión 'latae sententiae' reservada a la Sede Apostólica», recita ese canon.El segundo artículo, el canon 1364, se refiere a que el «apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión 'latae sententiae'» (automática) y que puede recibir las llamadas «penas expiatorias», como multas o la prohibición de ejercer un cargo o de residir en un territorio, aunque el decreto de hoy no precisa si serán impuestas.«Se declara a todos los efectos jurídicos que han incurrido ipso facto en la excomunión 'latae sententiae' (automática) reservada a la Sede Apostólica».Además, el Vaticano «a todos los efectos jurídicos» hace público que tanto el español Alfonso de Galarreta, quien consagró a los nuevos obispos, como Bernard Fellay, quien «participó directamente en la celebración litúrgica como 'co-consagrante', adhiriéndose así públicamente al acto cismático», y los nuevos prelados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, «han incurrido 'ipso facto' en la excomunión 'latae sententiae' (automática) reservada a la Sede Apostólica». Al estar reservada al Papa, sólo él puede decidir eventualmente levantar esta sanción. Advertencia a simpatizantesEl decreto incluye un mensaje contundente para los simpatizantes de los lefebvrianos: «Se advierte a los clérigos y a los fieles laicos que no se sumen al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya que incurrirían ipso facto' en la pena de excomunión 'latae sententiae'». La sanción no se les ha aplicado directamente pues la Santa Sede ha hecho una lectura restringida de la ceremonia de ordenación ilegítima, a la que asistieron varios cientos de sacerdotes y religiosas tradicionalistas y unos 17.000 peregrinos adultos. El dicasterio interpreta que no necesariamente están apoyando el cisma y por lo tanto no quedan excomulgados automáticamente. El cisma lefebvriano de 1988 sigue vigenteEl Vaticano ha recordado este jueves que aunque en 2009 Benedicto XVI retiró la excomunión a los cuatro obispos ordenados por Lefebvre en 1988, las conversaciones entre este grupo y el Vaticano nunca concluyeron positivamente y el cisma declarado por Juan Pablo II sigue en vigor. «Los múltiples intentos por reconducir a los seguidores del movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos », destaca el cardenal Fernández.La Santa Sede remite a una nota de 1996 firmada por el cardenal Julián Herranz , entonces prefecto del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, que recordaba que «mientras no se produzcan cambios que conduzcan al restablecimiento de esta necesaria comunión, todo el movimiento lefebvriano debe considerarse cismático, ya que existe una declaración formal de la Autoridad Suprema al respecto». De hecho, cuando Marcel Lefebvre falleció en 1991 seguía excomulgado y separado de la Iglesia. La nota de 1996, aún vigente, precisa que adherirse al cisma exige dos condiciones: compartir libre y conscientemente «la esencia del cisma», en este caso la obediencia a Lefebvre por encima de la obediencia al Papa; y exteriorizar esa opción. Es el caso de quienes solo se confiesan o asisten a ceremonias de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, «sin tomar parte en los actos de la Iglesia católica».En el caso de los sacerdotes lefebvrianos, el Vaticano considera que se dan estos dos requisitos y que por tanto existe una adhesión formal. En el caso de los laicos, no basta acudir a sus ceremonias sino que requiere un explícito rechazo al Papa.Dos décadas después de ser ordenados obispos ilegítimamente, Galarreta y Fellay solicitaron a Benedicto XVI que les retirara la excomunión.«La Fraternidad lamenta sinceramente que, debido a circunstancias excepcionales, estas consagraciones hayan tenido que celebrarse sin la autorización del Santo Padre», reconocieron los lefebvrianos tras la ordenación en un comunicado oficial.«Las sanciones no tienen ningún valor»Aunque durante la ceremonia de ordenación episcopal de este 1 de julio juraron obediencia a las decisiones del Papa León XIV y de sus sucesores, un representante de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X explicó en la misma misa que daban este paso movidos por unas «circunstancias totalmente excepcionales», justificadas por la necesaria «salvaguardia de estas tradiciones». En consecuencia, «consideramos que las eventuales penas y censuras contra este acto no tienen ningún valor», aseguró unilateralmente. Lo mismo pensaban Galarreta y Fellay cuando fueron ordenados obispos por Lefebvre en 1988 contra la voluntad de Juan Pablo II , y 21 años más tarde Fellay envió una carta a Benedicto XVI en nombre de todos los que entonces habían sido consagrados para que les retirara la sanción.

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