{
  "$type": "site.standard.document",
  "bskyPostRef": {
    "cid": "bafyreifxn2i25n5ocseozl3ddeirt2dwkbmtuo6cy3be4kx4fcgirvld5i",
    "uri": "at://did:plc:psiagxk5f6gl4dlxeatkbuve/app.bsky.feed.post/3mpk7etvh4x42"
  },
  "coverImage": {
    "$type": "blob",
    "ref": {
      "$link": "bafkreic3wwiqgvqsnxexz3thy2ykq2mx5knqooedl62hj22oi3j2hoxf3y"
    },
    "mimeType": "image/jpeg",
    "size": 134747
  },
  "path": "/sevilla/cultura/israel-fernandez-flamenco-mejor-psiquiatra-problema-personas-20260701011814-nts.html",
  "publishedAt": "2026-06-30T23:19:41.000Z",
  "site": "https://www.abc.es",
  "textContent": "No había otra salida posible para Israel Fernández (Corral de Almaguer, Toledo, 1989) que el arte. Y en concreto el flamenco. «No sé hacer otra cosa», comenta. Raíz y emoción. Y como él mismo define, mucho compás, un término que va más allá de lo musical y que viene a ser casi tan natural como respirar. El cantaor manchego, una de las grandes figuras actuales que ha sabido mezclar lo más puro y jondo con los aires de vanguardia, creció en una familia humilde en la que el flamenco era el lenguaje cotidiano, con Camarón como referente, además de otras fuentes como los Porrina de Badajoz, Rafael Farina y La niña de los peines. Su talento explotó pronto, aún siendo un niño. Más de un cuarto de siglo que le han dado para un puñado de álbumes de estudio, un Premio Odeón y una nominación a los premios Grammy Latinos. El artista ofreció anoche un recital gratuito en las Setas para la presentación de la nueva cerveza 1904 de Cruzcampo. Un enclave y un producto que se adecuan a la perfección con la propia personalidad del cantaor, patrimonio y modernidad. El 26 de septiembre estará de vuelta en Sevilla (en el Alcázar) para presentar en la Bienal su ambicioso espectáculo 'De oro y marfil'.-Cruzcampo lo ha elegido para presentar la cerveza 1904 porque reúne unas condiciones muy parecidas: compás, acento y emoción. Por su fuerza y por ser algo tan nuestro como el flamenco. Casi nada.-Estoy muy agradecido, feliz, espero pasar un ratito bonito de flamenco, sobre todo con alegría, compás y arte.-¿Qué es para usted el compás?-Todo. El compás, no sólo en la música, sino en la vida, es una forma de beber, de querer, amar, abrazar, de perdonar y también de gratitud. Hay que tener compás en todo los sitios.-¿Y el acento? Ahora que tanto se reivindica. -Para mí el acento es mucho más que el hablar, es tus principios, tus valores, tu casa, tus costumbres. En cada casa hay un acento, tanto en el vocabulario como en la música. Hay un acento en todo, y sobre todo en no perder nunca la identidad.-¿Cuáles son sus raíces, eso que recuerda desde niño, que siempre va con usted? -Siempre va conmigo mi infancia, mis abuelos, mis padres, mis hermanos. Jugar en la calle, ver a mis padres o a mi abuelo en una barra de un bar, sencillamente. Con cualquier cosa, una tapita, una cerveza, y tener felicidad. -Y ahí empezó a cantar, ¿verdad?-Siempre. En mi familia siempre se canta por todos los motivos, habiendo pena y habiendo alegría. Siempre hay un motivo de cante.«En mi familia siempre hay un motivo para el cante. Se canta habiendo pena y habiendo alegría»-Hay quien escucha su cante y habla de tradición; otros hablan de modernidad. Es el eterno debate. ¿Le incomoda?-No, no me incomoda, no porque yo haga lo que siento. Yo en la música no experimento. Para mí la música no es un laboratorio, no es una farmacia. Para mí la música es amor, para mí la música es comida, es alimentar el alma y alimentar la sensibilidad de la mente, es complicado.-¿Cree que el flamenco es pura emoción? Como ha dicho, compartir y nada más, no necesita tanta explicación.-Totalmente. El flamenco es compartir en un cuartito, en una taberna, en un cuarto de la casa. O como yo cantaba desde chiquito, cantaba en el tiro de la escalera. Como había 'reverb' (reverberación), ahí cantaba durante las horas muertas.-En 'Por amor al cante', que se pudo disfrutar en la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla, volvía a los orígenes, a grabar en las peñas y con Antonio El relojero. El público quizá no sepa que Antonio era un aficionado que usted descubrió.-Sí, Antonio el Relojero es un guitarrista que no se ha dedicado nunca a esto, se dedicaba a los relojes. Pero tiene el minutaje, tiene el flamenco, el amor por el cante, porque él canta, toca, y fue un regalo conocerlo y hacer esta gira, porque creo que en el flamenco, como en toda la música, tiene que haber tropiezos y tiene que haber sabiduría, de lo que te toca en la vida porque todo lo que se aprende rápido se olvida rápido.Israel Fernández con El relojero en la Bienal de Sevilla 2024 Juan Flores-Grandes artistas dicen que para cantar, para tocar o para bailar flamenco hay que vivir, la técnica se aprende pero el sentimiento no.-Claro, es una vida que tienes que vivirla, por supuesto, y el flamenco como es tan sentimental, viene de una raíz tan fuerte, pues antes de todo tienes que sentirlo, si no, no puedes expresarlo.-Cuando le propuso grabar a El relojero al principio le dijo que no. Sin embargo, a los años volvió a encontrarse con él...-Es una cosa muy tierna, muy bonita, porque él cuidaba a su madre, con 90 años, y cuando quisimos grabar el disco él me dijo que no podía moverse del lado de ella. Yo le dije incluso de irme a la casa, de llevarme todo allí, el micro, aparatos... Y dijo que no podía. Después, con el tiempo, ya a su madre se la llevó Dios y tuvimos la oportunidad de poder grabar el disco. La verdad es que ha sido una bendición.-Fue el destino, o cosa de los tiempos, ¿en qué tiempo está Israel Fernández?-Pues yo estoy en el tiempo presente, intentando valorar y tener mucha gratitud y aceptar, creo que es muy importante eso.-Siempre se habla del futuro del flamenco, de sus posibilidades de expansión, pero pocas veces de sus crisis. ¿Cree que hay algún problema que aceche al flamenco y del que no estemos atentos?-No, todo lo contrario, el flamenco es lo que resuelve problemas, el flamenco es el mejor psiquiatra, el mejor psicólogo, el problema lo tienen las personas que no se acercan a él. Lo mismo pasa con el sol, como no tomamos el sol, estamos bajo mínimos de vitamina D.«Yo en la música no experimento, no es un laboratorio ni una farmacia»-¿Pero como industria?-Sí claro, a eso me refiero. El problema lo tiene la industria de no darle el sitio que merece, aunque el flamenco, como es tan grande y tan fuerte, tampoco le hace falta nadie. Aunque eso es verdad, lo de que nos hace falta a nosotros, entonces deberíamos echarle un poco más de cuenta, ese es el problema que tiene.-El flamenco, el arte, es emoción, pero ejercer esta profesión también requiere disciplina, ¿cómo es la suya?-La mayor disciplina es tener mucha pasión por lo que se hace, un gran respeto y mucha afición por el cante y escuchar a los que lo han hecho bien y a los que no también, para no hacer lo que no se hace bien y respetar lo que está bien hecho.-En estos tiempos de exposición mediática, ¿cómo consigue separar el personaje, el artista, de Israel Fernández?-Realmente, si soy sincero, en mí no hay personaje porque soy siempre el mismo, aquí y fuera intento ser siempre el mismo. Hay una cita de Mario Benedetti que me gusta mucho. Dice que los amigos que se ven una vez al año o una vez cada diez años, como siempre son los mismos, siempre tienen la misma confianza y son amigos.-Aunque Israel Fernández viva en el tiempo presente seguro que mira el futuro, ¿cuáles son sus proyectos?-Ahora tengo la gira muy bonita con 'De oro y marfil', que es un concierto que hago muy íntimo con mi Morao (Diego), con mi gente de siempre y que traeré a mi Sevilla. Aquí vengo muchas veces al año, desde chiquitito, tengo un gran amor, más que cariño, y un gran respeto y admiración a Sevilla y a toda Andalucía. También estoy grabando el nuevo álbum. Lo estoy haciendo poco a poco con mucho amor, cocinándolo con mucho cariño para poder disfrutarlo.-¿Será también muy tradicional?-Yo es que voy grabando según siento, nunca me pongo una meta de cómo va a ser o cómo no va a ser, los discos son como los hijos, hasta que no nacen no sabes cómo son.-A lo largo de su trayectoria, ¿hay algún palo que se le haya atascado?-Todos los palos del flamenco me dan mucho respeto porque en el flamenco, como dijo una canción de Antonio el Rubio, no hay cante chico ni grande sino según se haga. Todos los cantes tienen su respeto y su finalidad.-¿Se ha atrevido con todos?-Bueno, yo soy un cantaor, humildemente, muy aficionado, me gusta tocar varios palos del cante, es muy extenso, es muy largo. Con la mayoría, más o menos, tengo una pequeña amistad.",
  "title": "Israel Fernández: «El flamenco es el mejor psiquiatra, el problema lo tienen las personas que no se acercan a él»"
}