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Hallan un «botafumeiro rodante» en el Turuñuelo: un carro de bronce del siglo VI a.C. con el dios Aqueloo

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] June 24, 2026
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Cada campaña de excavaciones en Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) depara una sorpresa a los arqueólogos. «Siempre hay algo único, una pieza extraordinaria y este año también se ha dado», avanza Sebastián Celestino antes de dar a conocer la nueva joya descubierta en este yacimiento extremeño que está revolucionando el conocimiento de la legendaria Tarteso . Bajo este montículo de las Vegas del Guadiana, donde se documentó una hecatombe de medio centenar de equinos, se han ido desenterrando auténticos tesoros arqueológicos que en nada desmerecen a los que se atribuyen al famoso Argantonio. A los hallazgos de los primeros rostros esculpidos de esta civilización , que en 2023 dieron la vuelta al mundo, les siguió una tablilla grabada con escenas de guerreros y un alfabeto, un altar de columna del Proconeso (la actual isla turca de Mármara) y ahora se suma un carro de bronce en miniatura del siglo VI a.C. «Es rarísimo que aparezca una cosa así, estamos estudiándolo pero de momento no tenemos ningún paralelo», asegura el codirector del equipo de Construyendo Tarteso . Según explica, este pequeño carruaje portaría algún tipo de resina, como mirra o incienso, y se usaría en multitud de ceremonias, «como un botafumeiro rodante» . O tal vez, como señala su compañera Esther Rodríguez, se emplearía en banquetes rituales, como el que han documentado al final de la vida de este edificio monumental. «Eran carros móviles que seguramente se utilizaban para algún tipo de sacrificio o el cocinado de algún alimento », apunta la codirectora de las investigaciones.De este singular carro se ha encontrado una mitad en buen estado de conservación y ricamente decorada. En sus laterales se observan unos grifos (criaturas mitológicas con cuerpo de águila y de león) y en el frontal muestra un Aqueloo , «el dios de las aguas que tiene cuernos de toro y cara de gorgona, como Medusa , pero con la lengua fuera, un gesto que solo tienen las medusas», según describe el profesor de investigación del Instituto de Arqueología de Mérida-CSIC. Es la primera representación de esta deidad hallada en la Península Ibérica. A ambos lados de la divinidad protectora, dos figuras masculinas soportan el peso de la caja, como unos atlantes. Fundidas en hueco, se encuentran más dañadas por la oxidación y a falta de la restauración, aún no han podido ser identificadas con claridad. Noticia relacionada general No No La audaz idea de los arqueólogos del Turuñuelo en 'Tarteso' Mónica Arrizabalaga«Es una pieza de una factura excepcional, que presenta un gran estado de conservación y que, sin duda, pone de relevancia la conexión que Casas del Turuñuelo tenía con el Mediterráneo a lo largo de los siglos VI y V a.C.», resume Esther Rodríguez. Los arqueólogos de 'Construyendo Tarteso' desenterraron esta pieza de unos 60 centímetros de longitud y unos 47 de altura al inicio de la octava campaña de excavaciones, el pasado abril, y al día siguiente la llevaron al Secyr , el laboratorio de conservación y restauración del patrimonio arqueológico de la Universidad Autónoma de Madrid, para su estabilización y limpieza. Desde entonces, han consultado a diversos especialistas y han buscado paralelismos de este carro ceremonial. Aunque no descartan que proceda de la antigua Grecia, Celestino considera que «por la técnica, seguramente pudo venir de Etruria ». En esta región histórica de la península itálica se conservan algunos carros parecidos, aunque reproducen vehículos de dos ruedas y una viga central. El equipo de 'Construyendo Tarteso' desenterrando la pieza, el dios Aqueloo y Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, durante las excavaciones. IAM-CSIC«No conocemos ningún carro igual, en la Península desde luego», comenta el arqueólogo, que cree que la otra mitad pudo ser arrojada a otro lugar del yacimiento. Por razones que aún se desconocen, antes de abandonar el lugar, sus habitantes realizaron un gran sacrificio de caballos en el patio del piso inferior y tras un banquete ritual, destrozaron enseres y esculturas. Así como unos pies de una estatua de mármol del Pentélico fueron seccionados, el carro de bronce fue partido por la mitad, probablemente en un golpe que lo dividió en dos, «pero no se ensañaron con él como con otras piezas», sostiene el codirector del Turuñuelo. Seguramente, por temor a la divinidad representada.El año de las importacionesEsta mitad se encontró junto a la 'estancia del banquete' del piso superior, en un alargado pasillo paralelo a la habitación principal bautizada como H-100, donde hace años descubrieron un altar con forma de piel de toro y una bañera/sarcófago. Cerca del carro han desenterrado otro altar similar y también en esta zona han hallado un alabastrón egipcio del siglo V a.C., similar al recuperado en Cancho Roano (Zalamea de la Serena), utilizado para transportar perfumes. «Podríamos denominar a esta campaña el año de las importaciones porque a la nutrida colección de cerámica ática con la que ya contamos hemos sumado nuevos ejemplares, un alabastrón egipcio y una amplia colección de marfiles en la que se representan infinidad e escenas, tanto vegetales, animales, de enfrentamiento, hay guerreros, hay serpientes, hay leones... Su reconstrucción permitirá tener una amplia visión de estos motivos iconográficos que se extienden por el Mediterráneo y que sabemos que proceden de áreas como Fenicia o Egipto», señala Rodríguez. Un gran caldero de bronce recuperado en la VIII campaña de excavaciones, uno de los fragmentos de marfil y el alabastrón egipcio. IAM-CSICA juicio de su colega Celestino, también podría decirse que «este es el año de los bronces », porque se han hallado dos braseros enteros y un caldero de grandes dimensiones, una pátera y otros otros bronces informes con asas macizas hechas con moldes. Uno de los recipientes, con unas asas terminadas en palmetas, se corresponde con un 'podanipter', una especie de palangana ritual utilizada en la antigua Grecia para lavarse los pies, que formaba un conjunto con la columna de altar descubierta en 2025. Para los investigadores, refuerza su idea de que en el Turuñuelo vivió o trabajó un griego que conocía bien su función, como apuntan en su libro 'Tarteso' (Espasa) .Aunque el complejo edificio sigue siendo «un rompecabezas » al que le faltan aún muchas piezas, las excavaciones de esta última campaña, que concluyó a finales de mayo, han permitido conocer un poco mejor su arquitectura y funcionalidad. «Ya sabemos que arriba hay una parte que sería 'residencial', por así llamarla, donde está todo lo más rico , -explica Celestino- y abajo era una zona mucho más abierta al público, donde las cosas que aparecen, como los Piecitos, seguramente fueron arrojados desde arriba». Mientras esperan la publicación, en breve, de sus conclusiones sobre la habitación del alfarero, donde encontraron multitud de platos, ollas y vasos en 2024, los arqueólogos de 'Construyendo Tarteso' avanzan en su estudio de los famosos rostros, de la tablilla del alfabeto con escenas de guerreros… «Esta campaña ha sido la más cortita de los últimos años porque nos hemos dado cuenta de que si te tiras tres o cuatro meses en el campo no te da tiempo el resto de procesarlo todo», comenta el codirector de los trabajos. Más aún cuando cada año se suman, además, piezas únicas.

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