Julián Álvarez escoge hacer daño al Atlético
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June 23, 2026
Pudo hacerlo Julián Álvarez en otro momento, no escondido en un cuarto trasero después de un partido del Mundial que miraba a Messi y no a él, para recitar balbuceando el comunicado que el Barcelona le había cuidadosamente dictado. Y pudo sobre todo escoger decir otra cosa, que Gil Marín no estaba cumpliendo su palabra (como filtra su entorno para disculparle) o que creyó que lo de trabajar a las órdenes de Simeone era más fácil (otro futbolista de talento al que de alguna manera destruye), que su estilo no va con el encerrarse atrás en cuanto se marca un gol y correr en defensa a todas horas. Pero no, Julián eligió hacer daño al Atlético, que sigue siendo su afición y no el dueño de sus acciones.Noticia relacionada general No No Mundial 2026 El Barça logra que Julián Álvarez diga en público que se quiere ir del Atlético Rubén CañizaresPorque esa forma nada original de airear las ganas de fuga como efectivo mecanismo de extorsión, ese uso de «cumplir mi sueño» o coletillas así, todos saben que, especialmente en esa casa, lastiman al hincha, van dirigidas de forma malintencionada en su contra. Para que no haya vuelta atrás, para que la ruptura sea irreparable. Ya lo hicieron otros antes tirándose estiércol en su placa, desde el Kun Agüero a Joao Félix , pasando por Griezmann (que sí entendió luego la gravedad y maldad de su maniobra y acabó pidiendo convincentemente perdón hasta lograr revertir esfuerzo a esfuerzo el desprecio por cariño). Agredido con precisa puntería el seguidor colchonero y conquistado su abucheo, el asunto Julián deriva ahora en seguro culebrón. Un juego de ofertas y contraofertas cruzadas, de pretendientes impostados o verdaderos, de amenazas, trampas y faroles, que medirá de forma especial a un actor recién llegado, el fondo americano Apollo, y las verdaderas intenciones de su negocio. Un nuevo accionista mayoritario al que el socio rojiblanco ya empezaba a mirar con recelo, escamado por su posición de inesperada pasividad y fragilidad en un mercado que por ahora va contando que cualquiera le puede quitar jugadores al Atlético, ya sean propios o pretendidos. Quedan muchas tardes para saber si Julián Álvarez se marchará y a dónde. De lo que ya no hay duda es que, aquí o allí, llevará consigo el desprecio de la gente que hasta hace unos minutos le idolatró. Y no hacía falta.
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