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  "textContent": "La tendencia de los últimos años es clara: los que obtienen las mejoras notas en el examen de médico interno residente (MIR) eligen dermatología. La especialidad es la primera que se agota, convocatoria tras convocatoria, con los jóvenes médicos atraídos por una disciplina que, en palabras de Isabel Belinchón, nueva presidenta de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), es «extraordinariamente amplia y diversa, muy completa, médica, quirúrgica y con salidas diversas» y que además no obliga a hacer guardias. Pero la demanda de estos profesionales traspasa ya nuestras fronteras y no son pocos los países de nuestro entorno —y también más alejados— que tientan a los especialistas ya no solo con sueldos que pueden llegar a duplicar los españoles, sino con mayor tiempo de dedicación a los pacientes y facilidades para la investigación. Consciente de esta tendencia y del interés que existe entre los profesionales, y al darse cuenta de que varios de sus colegas habían decidido probar suerte fuera de España, Pedro Valerón, dermatólogo en el Hospital Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, decidió juntarlos durante un simposio que tuvo lugar en el 53 Congreso Nacional de Dermatología y Venereología, celebrado recientemente en Maspalomas (Gran Canaria). «La dermatología española está muy reconocida en el extranjero, y también en nuestro país hay cierta preocupación por la estabilidad y las condiciones laborales, de manera que hay compañeros que abren miras y buscan oportunidades en el extranjero», señala en declaraciones a ABC. Es una situación, concreta este médico, que aunque bien es cierto que se ha incrementado en los últimos años, lleva sucediéndose ya desde hace algún tiempo. Y son varias las circunstancias, afirma Valerón, que llevan a los dermatólogos españoles a irse a trabajar al extranjero. «Depende un poco del país, pero en general se busca acceder a otro sistema sanitario y a otras formas de organizarse. Además se valora mucho que en algunos países haya muy buen acceso a la investigación y a la subespecialidad», explica. Y tampoco se pueden obviar las diferencias de sueldo, que en algunos países superan por mucho a lo que se gana en España. «En América, por ejemplo, están mucho mejor remunerados, aunque también hay dermatólogos de otras partes del mundo que nos pueden ver a nosotros así. Pero al final uno siempre aspira a mejorar y a hacer lo mejor para su familia y para él mismo, también desde el aspecto retributivo», considera. Noticia relacionada general No No Aumento de contenidos virales La moda de 'los Marcos Llorente' convierte a los dermatólogos en cazadores de bulos Elena CalvoMuchas de esas aventuras, dice, son de ida y vuelta. Hay algunos que han estado trabajando entre 5 y 10 años fuera. Se van, lo prueban y luego vuelven. Es el caso de Cristina Rodríguez, que siendo residente de último año en Canarias hizo una rotación en un centro londinense. Al volver a España, sintió que le había sabido a poco, así que tras pasar año y medio trabajando en Tenerife hizo las maletas de nuevo y regresó a Londres. Al principio, se fue sin plaza fija, pero con el tiempo la obtuvo. Lo hizo no solo atraída por un salario «competitivo», sino por la posibilidad de trabajar sin la presión a la que desafortunadamente están cada vez más sometidos los médicos españoles. «En el Reino Unido hay menos volumen de pacientes y hay más tiempo para cada uno. En la seguridad social, mínimo son 15 o 20 minutos por paciente. En mi hospital por ejemplo teníamos 20 minutos por cada persona y en algunas consultas teníamos 30 minutos», cuenta.Tiempo extra para burocraciaAunque la burocracia, destaca, también abunda. De hecho, después de cada consulta, los especialistas deben redactar una carta formal para el médico de cabecera en la que actualicen la situación del paciente al que han atendido. Aun así, comenta Rodríguez, en la sanidad pública británica solo el 70% de la jornada laboral es para tareas asistenciales y el otro 30 por ciento se reserva para tareas administrativas, pero también para labores docentes y de investigación, lo que facilita a los profesionales su participación en proyectos innovadores.La dermatóloga Cristina Rodríguez en su clínica en Londres CedidaActualmente, Cristina Rodríguez ha vuelto a España y ejerce como dermatóloga en el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria, aunque mantiene en Londres la clínica privada que fundó a los años de trasladarse, a la que sigue acudiendo y atendiendo a pacientes. En Reino Unido, dice, es bastante habitual que los especialistas que trabajan en la sanidad pública se reduzcan la jornada para compatibilizarlo con el sector privado. Hay mucha demanda además de dermatólogos, con los españoles muy bien posicionados. «Se valora bastante a los médicos españoles y creo que estamos bien considerados porque tenemos buena formación», remarca. Pero la competencia también es amplia, especialmente en el ámbito de la estética, con una regulación más laxa que la nuestra que provoca que profesionales sin el título de Medicina —e incluso sin ninguna carrera sanitaria— puedan abrir centros de este tipo. «Pero al final, como hay tanta demanda de dermatología médica y quirúrgica, sigue habiendo muchísimo trabajo para el dermatólogo, independientemente de la estética», sentencia. «Hay compañeros que abren miras y buscan oportunidades en el extranjero, en parte porque hay cierta preocupación por la estabilidad» Pedro ValerónTambién en Emiratos Árabes Unidos hay cada vez más demanda, especialmente de la rama estética de la dermatología, «pero también de dermatólogos clínicos que hagan medicina, porque como la mayoría tienden a ir hacia la estética, los hospitales tienen dificultad para encontrar dermatólogos buenos, de ahí que paguen tanto de entrada», explica Micaela Churruca, dermatóloga española, natural de Bilbao, que lleva ya más de siete años en el país de Oriente Medio. Hasta ahora, dice, los hospitales emiratíes (los privados, pues la mayoría de los médicos extranjeros se mueven en el sector privado, con una red pública menor y destinada solo a los nacionales) buscaban sobre todo a especialistas procedentes de países de habla inglesa, pero ahora la situación ha cambiado. «Se están dando cuenta de la calidad y han ampliado la búsqueda. Y ahora ya hay muchos profesionales españoles de otras especialidades que están viniendo a Dubái. El interés es por las dos partes», añade. Entre 12.000 y 14.000 euros al mes en EmiratosNo solo los sueldos, puntualiza Churruca, mueven a los especialistas españoles a buscar oportunidades en Emiratos, aunque sin duda influyen a la hora de tomar la decisión y hacer las maletas. «Al principio se puede cobrar entre 12.000 y 14.000 euros al mes, pero hay que tener en cuenta que dermatología es una de las especialidades más demandadas y los médicos suelen estar contentos en sus países de origen, por lo que no es fácil atraerlos», cuenta. Defiende que también empujan el interés profesional, por explorar una nueva forma de trabajar, así como la calidad de vida. «Es muy buena y merece la pena vivir la experiencia», sostiene esta dermatóloga. La dermatóloga Micaela Churruca durante el tratamiento a una paciente CedidaLa presión asistencial, sin embargo, se parece más a la de España que a la del Reino Unido o Suecia (donde lo habitual también es tener al menos 20 o 30 minutos por paciente). «Es un sistema muy americano, basado en los beneficios, e intentan meter el máximo posible de pacientes, a veces incluso doblan las citas. Pero comparado con la sanidad pública de España creo que es similar», prosigue esta bilbaína, que resalta la importancia de mantener la «ética profesional» y anteponer el interés del paciente frente al beneficio económico, algo que para los profesionales españoles cree que no es difícil, pues en base a esa premisa se les ha formado. «Se valora bastante a los médicos españoles y creo que estamos bien considerados porque tenemos buena formación» Cristina RodríguezTambién hace ya años hizo las maletas Luis Alberto Dehesa, el que fue el primer residente de dermatología del Hospital Doctor Negrín, para irse a ejercer a Estados Unidos. No fue fácil, pues tuvo que volver a realizar la formación en su país de destino para ejercer como especialista. Pero a día de hoy tiene su propia clínica en Fresno, en el estado de California, y considera que le va bien, por lo que cree que tomó la decisión correcta, y si tuviera que repetir la vivencia, la repetiría. Cuando cuenta su experiencia, nota interés entre colegas españoles que se podrían plantear seguir sus pasos. «Creo que ahora mismo en Estados Unidos hay más oportunidades para trabajar. En España, a nivel laboral hay un poco de inestabilidad», sostiene. Y defiende que, aunque dedicarse a la investigación puede que sea más complicado que en nuestro país por la excesiva regulación, dar el paso y emigrar es «una oportunidad enriquecedora». «Siempre me planteo volver a España. A pesar de que aquí vivo muy bien, la calidad de vida en España es increíble. Volveremos, pero no a corto plazo» Micaela ChurrucaPero ninguno de ellos cierra la puerta a volver a España algún día. Cristina Rodríguez ya lo hizo y aunque sigue manteniendo el vínculo con Reino Unido no se plantea en este momento regresar a Londres de forma permanente. Desde Emiratos Árabes y Estados Unidos también se echan de menos los orígenes. «Siempre me planteo volver a España. A pesar de que aquí vivo muy bien, echo mucho de menos la parte familiar y la calidad de vida en España es increíble. Volveremos, pero no a corto plazo», resume Micaela Churruca. «Ahora no lo cambiaría, pero igual sí cuando ya sea más mayor», concluye Luis Dehesa.",
  "title": "Los médicos más mimados en España también emigran"
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