Mañueco defiende que la prioridad nacional no supondrá «limitación» ni «retroceso de derechos»
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June 9, 2026
«Establecer una asignación justa de los recursos públicos en función del arraigo real y verificable de sus beneficiarios con nuestra tierra». Así definía el candidato del Partido Popular a la reelección como presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el concepto de «prioridad nacional» que se incluye en el acuerdo de Gobierno firmado la semana pasada con Vox. Lo hacía a los pocos minutos de arrancar desde la tribuna de oradores de las Cortes el discurso de la que está llamada esta tarde a convertirse en su tercera investidura como jefe del Gobierno autonómico. Un concepto con sello de los de Santiago Abascal que también se incluye en los pactos rubricados en Extremadura y Aragón para las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón, respectivamente, no exento de polémica y ante el que Mañueco aseguraba que «se trata de algo fácil de entender» siempre y cuando, eso sí, subrayaba, «prescindimos de las demagogias interesadas». «Quienes reciban nuestras prestaciones deben acreditar, sea cual sea su procedencia, una vinculación legal, efectiva y estable con Castilla y León», precisaba en primer lugar sobre cómo será esa aplicación, de la que dejaba claro que se hará «cumpliendo tres criterios», empezando por acatar «de manera escrupulosa lo que dicen las leyes», lo que incluye tanto la Constitución como el ordenamiento jurídico y el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Segundo, «prestando de manera general los servicios públicos esenciales» como sanidad, educación, servicios sociales, dependencia o transporte público en autobús. Y, tercero, subrayaba, «excluyendo cualquier tipo de limitación o de retroceso en los derechos ya consolidados en nuestra Comunidad». Con estos argumentos, Mañueco llamaba a «que nadie busque confundir ni se rasgue las vestiduras de forma interesada», pues, recalcaba, se trata de unos criterios «que se vienen aplicando en muy diferentes ámbitos, en todos los territorios de España, desde hace ya mucho tiempo y por administraciones de muy distinto signo». Es más, defendía que Castilla y León cuenta con una «inmigración legal y ordenada» que supone una «fuente de progreso». «Por ello, siempre serán bien recibidos y tendrán nuestro apoyo cuantos quieran venir a contribuir con su trabajo, esfuerzo y compromiso personal», añadía a la vez que cargaba contra las «políticas fracasadas» del Gobierno de España en materia de inmigración, movidas «entre la improvisación, el oportunismo y la imposición». No era el único aspecto que criticaba sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez durante la casi hora y media de intervención para desgranar también el programa de gobierno en base, según señalaba, al acuerdo rubricado entre PP y Vox, en el que situaba a Castilla y León como «lo primero» en la acción, «gobernando para todos, te hayan votado o no». En base a la experiencia, señalaba, ha aprendido que la «responsabilidad política debe estar asociada a un liderazgo público donde los principios éticos y la rectitud personal sean tan importantes como la capacidad de conseguir resultados». Y ahí, la primera de las muchas puyas -además de reclamaciones en materias tan diversas como infraestructuras, energía, agricultura o sanidad- al Ejecutivo central. Y es que, afeaba el popular, esa forma de ejercer el «liderazgo público» está «por desgracia, lejos» de ver en el Gobierno de la Nación. Y es que, argumentaba, «no resulta extraña esa oscura imagen de la política que se extiende en nuestra sociedad, viéndola solo como una fuente de ruido, frases vacías o gestos sin trascendencia», en la que «el relato prima sobre los argumentos, la democracia se reduce a demoscopia y la propaganda sustituye a la razón». Donde, añadía, «se coquetea con la división entre los míos y los demás, queriendo levantar muros con consecuencias imprevisibles». Y eso, advertía, «conduce a una sociedad pequeña, oscura, miedosa y encerrada». «Yo me rebelo ante ello», clamaba Mañueco, quien pedía que el «poder tiene que recuperar el pudor y la dignidad». «Debemos evitar que se normalice la degradación que hoy vemos en la vida política española», demandaba Mañueco, quien a renglón seguido se comprometía «a que nuestro país no se acostumbre a incompetencia, a la corrupción y a la mentira». «Creo que en la política que defiende las opiniones propias con pasión, pero sin excluir el diálogo y el acuerdo», apuntaba el candidato a seguir al frente de la Junta de Castilla y León esta legislatura. «No hay que elevar el tono. Lo que hay que elevar son los argumentos», sostenía en su defensa de la «vision más noble y digna de la política». La que se ejercer, añadía, «para el bienestar general, dejos de prejuicios ideológicos o intereses personales». Noticia relacionada general No No Mañueco defiende que la prioridad nacional no supondrá «limitación» ni «retroceso de derechos» Henar DíazY ahí subrayaba que las Cortes que esta tarde han de votar «representan a las personas de Castilla y León» que el pasado 15 de marzo «decidieron libremente» su conformación, sin otorgar la mayoría absoluta a una formación política, pero que supone que «cada uno de los partidos aquí representados tiene una perfecta legitimidad democrática». Con el resultado de las urnas pidieron «que alcancemos acuerdos a través del diálogo». «Un diálogo cuyo fruto tendrá también, por tanto, plena legitimidad democrática», enfatizaba para defender el acuerdo con Vox, base del programa de gobierno «para cuatro años de estabilidad y que refleja la voluntad ampliamente mayoritaria expresada por los castellanos y leoneses en la última cita electoral». Un programa que tiene como sus dos grandes objetivos «seguir haciendo de Castilla y León una Comunidad dinámica e innovadora» y «una tierra atractiva para vivir y trabajar». «Quiero una Comunidad al servicio de todas las personas que viven aquí, por encima de sus orígenes y diferencias. Quiero una Comunidad con más oportunidades, más bienestar, más igualdad, más solidaria y más calidad de vida. Quiero una Comunidad rica en valores. Humanista. Tolerante», reclamaba Mañueco en su petición de apoyo a la Cámara, en la que tiene garantizada la mayoría absoluta que suman los 33 parlamentarios del PP junto a los 14 de Vox en un hemiciclo con 82 señorías.
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