Lidia, funcionaria de prisiones en España: «Los presos pueden tener 100 euros a la semana en la cárcel como máximo»
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June 5, 2026
Alrededor de 61.850 reclusos habitan las cárceles españolas, lo que equivale a 113 internos por cada 100.000 habitantes , una cifra que sitúa la tasa de encarcelamiento de nuestro país en niveles moderados dentro del contexto europeo.Su día a día en prisión está marcado por restricciones evidentes, pero también por ciertos espacios de normalidad . En función de su grado penitenciario, los presos pueden trabajar, participar en actividades formativas y deportivas o recibir visitas y llamadas de sus seres queridos. También tienen acceso a economatos donde adquieren productos de consumo cotidiano.Este funcionamiento interno -cómo gestionan su dinero, qué pueden comprar, cuáles son sus rutinas o de qué manera mantienen el contacto con sus familias- es todavía desconocido por gran parte de la sociedad y suscita cierto interés en muchos. Y pocas personas lo conocen mejor que quienes trabajan al otro lado de las puertas de seguridad.Noticia relacionada general No No Rocío, propietaria de 75 habitaciones en alquiler en España: «El beneficio por piso es de 410 euros y la inversión se recupera en seis meses» Inés RomeroEste es el caso de Lidia , una funcionaria de prisiones que en el podcast 'Roca Project' explica, entre otras cosas, cómo funciona el dinero en los centros penitenciarios, así como el diferente estilo de vida que llevan los presos que lo tienen y los que no.El funcionamiento del dinero en la cárcel: «Se adaptan los precios»Lidia, que cuenta con años de experiencia en diferentes módulos penitenciarios, señala que «no es lo mismo tener dinero en la cárcel que no tenerlo». En este sentido, revela que «los presos pueden tener 100 euros a la semana como máximo en la cárcel».Una cantidad que puede resultar insuficiente, pero que dentro de esos muros tiene un valor muy diferente: «Todo allí es mucho más barato . Para que te hagas una idea, allí una Coca-Cola te vale 38 céntimos o una cosa así».Otros productos habituales también tienen precios reducidos. «Un paquete de patatas puede costar unos 50 céntimos», añade. La explicación, según la funcionaria, es sencilla: «Adaptan los precios para que puedan consumir las cosas porque tienen menos medios económicos».La profesional detalla que los internos no manejan este dinero en efectivo, sino que disponen de una cuenta de peculio , donde reciben ingresos procedentes de familiares o del trabajo que algunos desempeñan dentro del propio centro. A través de ella pueden realizar compras en el economato , una especie de pequeña tienda situada dentro de la prisión.La oferta este economato es amplia. Conservas, snacks, café, tabaco, desodorantes, geles o artículos de aseo forman parte de los productos más demandados. También pueden adquirir algunos aparatos autorizados, como televisores específicamente adaptados para su uso dentro de prisión.Entre todos los artículos disponibles, hay uno que destaca por encima del resto. «El café es lo que más les gusta allí», afirma. Hasta el punto de que su ausencia podría generar importantes tensiones dentro del centro: «Como falte café se monta un motín».Hablar con la familia, la gran queja de los presosSin embargo, no todo es tan asequible dentro de prisión. La comunicación con el exterior es un lujo que no todos pueden permitirse. «Las llamadas son carísimas» , asegura la funcionaria.Los presos disponen de cabinas telefónicas y sistemas de videollamada para mantener el contacto con sus familiares, pero el coste es inasumible para muchos: «Uno que llame mucho a la familia se puede gastar 150 o 200 euros fácilmente».MÁS INFORMACIÓN noticia No Juan y Medio, sobre los impuestos que tiene que pagar al año: «Trabajo más de medio año para el país»Esta es una de las cuestiones que más malestar genera entre los internos es el relacionado con las comunicaciones con el exterior: «Es una queja que tienen siempre . Dicen que les adaptan los precios para comprar, pero no para hablar con la familia, que para ellos es fundamental».
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