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  "textContent": "Fue el nexo que unió dos mundos, la prueba del carácter mestizo que la Monarquía Hispánica quiso implementar en el Nuevo Mundo y la avanzadilla cultural del Imperio español al otro lado del Atlántico. El misionero Bernardino de Sahagún pasó seis décadas en los actuales territorios de México; un tiempo en el que recorrió miles de kilómetros, fundó conventos e impulsó colegios para los nativos. Aunque su principal labor, esa por la que debería ser recordado, fue lingüística. «Este fraile franciscano, tristemente olvidado, consagró una buena parte de su vida a comprender, documentar y preservar el náhuatal, la lengua mexica. Para mí, fue uno de los hombres más importantes de todo el periodo virreinal».El que habla es el mexicano Juan Miguel Zunzunegui , el profesor superventas que estos días recorre España en una gira plagada de eventos y entrevistas. Y en este caso lo hace desde el púlpito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde ha presentado, este viernes, su último ensayo histórico: 'Bernardino de Sahagún: Guardián de la memoria náhuatl' (editado por la Fundación Banco Santander ). «Su biografía nos recuerda que los grandes creadores de México fueron los frailes. Todos ellos –filósofos, abogados, cartógrafos, ingenieros, constructores…– llevaron la civilización allende los mares», desvela.Años de desvelosNació don Bernardino de Ribeira allá por la villa leonesa de Sahagún en 1499. Un tiempo en el que, según Zunzunegui, «habían pasado apenas siete años desde la llegada a América de Colón» y, por tanto, un «nuevo y cautivador mundo estaba todavía por descubrir». Parece que su familia era acomodada, pues «le enviaron a la Universidad de Salamanca para que cursara Artes y Teología» alrededor de 1520. Pero, lo que son las cosas, abrazó la fe «a mitad de carrera», cuando ingresó en la orden franciscana.Noticia relacionada general No No Encuentro con el historiador mexicano Zunzunegui: «Los mexicas que luchaban contra Hernán Cortés sacaban 10.000 corazones al año» Manuel P. VillatoroSahagún perteneció a la segunda generación de franciscanos que cruzó el Atlántico a petición del mismísimo Hernán Cortés . Fue reclutado en 1528 y, unos meses después, viajó en barco hasta los territorios del imperio azteca con unos nativos tlaxcaltecas que habían sido enviados de visita a la península para presentarse al rey. Durante aquel viaje de seis meses tuvo su primer contacto con el náhuatl y llegó a la conclusión de que la piedra filosofal para evangelizar a los indios era entenderles. «Tenía claro que no bastaba con aprender cómo se decían ciertas cosas: debía comprender cómo pensaban en su propia lengua», explica.«Gracias a Bernardino, los pueblos nahuas tienen memoria; se dedicó a salvaguardarla durante años» Juan Miguel ZunzuneguiDurante seis décadas, que se dice pronto, este fraile estudió un idioma que jamás se había escuchado en Europa y que no se había escrito nunca, ni en su región de origen. «Lo hizo mediante el método científico: se instruyó en las lenguas de los diferentes pueblos de la zona, en sus costumbres, en su religión...», añade Zunzunegui. El resultado fue un conocimiento perfecto del náhuatl.Este conocimiento lo plasmó en la que fue su obra magna: 'Historia general de las cosas de Nueva España' o 'Códice Florentino'. Un recorrido por las costumbres, las tradiciones, la historia y el lenguaje de los mexicas. El resultado, dice Zunzunegui, fue el germen de la futura gramática local. «Lo escribió en náhuatl y en castellano y lo transcribió a pictogramas para que lo entendieran los indios. Es una obra trilingüe, por eso es un códice», defiende. Y añade el buen profesor que, «si hoy conocemos todo de los mexicas y otros tantos pueblos locales, es gracias a Bernardino de Sahagún». De no ser por los españoles, insiste, todo ese conocimiento se habría perdido.Más trabajosPero seis décadas en el Nuevo Mundo dan para mucho más que una gramática, que ya es decir mucho. En enero de 1536, Bernardino colaboró en la fundación del Colegio de Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, el que se convertiría en 1551 en la Universidad de México. «Fue el principal proyecto de mestizaje intelectual de la región. En él, los frailes enseñaban gramática, oratoria, arte, música y cultura clásica a los hijos de la noble indígena. La finalidad era que estos se convirtieran en maestros del resto de la sociedad», explica Zunzunegui. El propio Sahagún impartió clases en la institución, como él mismo dejó escrito: «Vinieron a entender todas las materias del arte de la gramática, a hablar y escribir en latín y aun a hacer versos».Bernardino de Sahagún: Guardián de la memoria náhuatl Editorial Fundación Banco Santander Precio 20 euros Páginas 188Personajes como Sahagún, asevera Zunzunegui, demuestran que la Monarquía Hispánica no atravesó el Atlántico para robar y asesinar, sino para levantar urbes, universidades y hospitales. «Hay una frase que repito a la menor provocación: no dedicas años y un gran esfuerzo a hacer la gramática de un pueblo al que quieres exterminar, como tampoco construyes ciudades para que en ellas habiten pueblos a los que pretendes aniquilar», sentencia.La otra gran verdad que pone de manifiesto este franciscano es que «la Monarquía Hispánica nunca impuso el castellano en México ». Nada más lejos de la realidad. «Gracias a Bernardino, los pueblos nahuas tienen memoria; se dedicó a salvaguardarla durante años», sentencia Zunzunegui. En el siglo XIX, con la llegada de las independencias americanas, entre el 60 y el 65% de la población hablaba lenguas indígenas. «¿Eso es destruir una lengua? No me hagan reír», finaliza. Y todo ello, gracias a los frailes. «España mandó a sus gigantes intelectuales a América, los mejores que tenía. Con ellos se construyó la civilización. Que nunca les digan lo contrario», sentencia.",
  "title": "El fraile español que desmonta cinco siglos de mentiras sobre la Conquista de América"
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