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"textContent": "Francisco Postiglione tiene los ojos llorosos cuando habla de su equipo. No acaba de recibir una mala noticia, tampoco ha ocurrido ninguna tragedia; simplemente le han preguntado qué significa 9z Globant para él, y la respuesta le sube desde algún lugar que no es exactamente el pecho, sino más abajo, más antiguo. «Para mí es mi hijo», dice, y hace una pausa. «Yo dejé de lado todo lo que tuve en mi vida para dedicarme a esto».Postiglione tiene treinta y tantos años, habla rápido con acento porteño y, en este momento, está sentado en el sótano de una una 'gaming house' de Madrid, a pocas semanas del campeonato mundial de 'Counter-Strike'. En la planta de arriba, cinco jóvenes llevan horas jugando partidas de ese mismo videojuego a modo de entrenamiento. Nada en el edificio delata que adentro se está preparando algo que podría cambiar la historia del deporte latinoamericano. Un deporte sin estadioPara entender qué es 9z Globant, hay que entender primero qué es 'Counter-Strike', y para entender 'Counter-Strike' hay que olvidar casi todo lo que uno sabe sobre las competiciones deportivas. Los e-sports (término que agrupa todas las competiciones profesionales de videojuegos) generan hoy más de mil quinientos millones de dólares anuales en ingresos globales y reúnen a una audiencia de quinientos millones de personas en todo el mundo. Son la forma de entretenimiento de mayor crecimiento en la última década. Los Juegos Olímpicos de París 2024 incluyeron por primera vez una edición paralela de competición electrónica. Arabia Saudí invertirá más de treinta mil millones de dólares en la industria antes de 2030. El Comité Olímpico Internacional los estudia como disciplina oficial. Los jugadores poseen contratos millonarios y marcas como Nike, Mercedes o Red Bull peleando por patrocinarlos. Parte del equipo de 9z Globant entrenando en la 'gaming house' de Madrid Jose Ramón LadraPor su parte, 'Counter-Strike' es un videojuego de disparos en el que dos equipos de cinco jugadores se enfrentan en rondas de pocos minutos. Un equipo ataca; el otro defiende. Gana quien acumule más victorias. La descripción es seca, casi aburrida, del mismo modo en que decir «once jugadores persiguen una pelota» no explica en absoluto el fútbol. Lo que ocurre en realidad es la toma de decisiones bajo presión extrema, comunicación entre cinco personas que deben actuar como un solo organismo, memoria táctica, anticipación, temple. Los mejores equipos del mundo se entrenan entre ocho y diez horas diarias. Tienen psicólogos, analistas de datos, preparadores físicos y compiten delante de estadios llenos.El último Mundial de 'Counter-Strike' reunió a quince millones de espectadores simultáneos en distintas plataformas de streaming. Para ponerlo en contexto: la final de la Eurocopa de fútbol de 2024 tuvo audiencias similares en algunos mercados europeos. El deporte electrónico, despreciado durante años como un pasatiempo de adolescentes encerrados en habitaciones oscuras, lleva tiempo siendo otra cosa. Solo que buena parte del mundo adulto todavía no se ha dado cuenta.El chico del streamingHace diez años, Postiglione se dedicaba al streaming bajo el 'tag' de frankkaster. Era conocido en Argentina, tenía audiencia, carisma, una comunidad que lo seguía. Desde esa posición privilegiada, miraba lo que ocurría en Europa y en Corea del Sur con una mezcla de fascinación y envidia: allí ya existían clubes de e-sports con estructuras profesionales, patrocinadores, sueldos, instalaciones. Los jugadores no eran aficionados que competían en sus ratos libres, eran atletas, con todo lo que esa palabra implica. «Quería trasladar eso a mi país», dice. «Crear un club que con el tiempo se asemejara a lo que pasaba afuera».Empezó con amigos, literalmente: reclutó personas de su entorno que compartían su pasión por los videojuegos y los organizó en un equipo. No había sueldos. No había espónsor. No había nada, salvo la convicción de que aquello podía llegar a ser algo real. Eso fue hace ocho años. Hoy, 9z Globant tiene catorce disciplinas, oficinas en Buenos Aires, una gaming house en Madrid y otra en la capital argentina, patrocinadores como Shell y Monster Energy, y un socio de lujo: Duki, el artista de música urbana más escuchado de Argentina, que recientemente entró como copropietario del club. El equipo de 'Counter-Strike' está clasificado entre los catorce mejores del mundo, y en unos días viajará a su cuarto Mundial consecutivo.La fábrica de campeonesSu 'gaming house' de Madrid es una casa amplia, funcional, sin grandes alardes. Hay habitaciones individuales, una cocina común, y la sala de entrenamiento: filas de ordenadores de alta gama, monitores con tasas de refresco que superan los doscientos fotogramas por segundo, sillas ergonómicas, auriculares de competición.La rutina diaria comienza con una caminata matutina, un protocolo científico para combatir el jet lag. El equipo viaja tanto (Kazajistán, Alemania, España, China) que el cuerpo vive en una desorientación temporal permanente. Salir a caminar a las diez de la mañana, exponer el organismo a la luz solar, ayuda al sistema circadiano a recalibrar. Después del desayuno, el equipo se reúne para analizar qué están haciendo mal, qué están haciendo bien, qué le falta al conjunto. Después vienen los cinco bloques de práctica, enfrentándose a equipos europeos (daneses, suecos, alemanes, españoles) en los servidores de Berlín y París. La 'sala de entrenamientos' de la 'gaming house' de 9z Globant Jose Ramón LadraAl final del día se proyectan las partidas en una sala que Postiglione llama «el cine», y el analista y entrenador del equipo (que es también psicólogo titulado) desgrana lo que salió mal, lo que salió bien, lo que puede mejorarse. El programa que usan para ello, Skybox, convierte cada partida en un tablero de ajedrez: muestra probabilidades de victoria por ronda, movimientos en el mapa, porcentajes de éxito de cada decisión táctica. Después del análisis: gimnasio, y para quien quiera, salir a correr con Postiglione. «Son medio vagos», dice con una sonrisa, «pero el gimnasio y caminar por la mañana son obligatorios».Lo que se deja atrásTodo deporte de élite exige una renuncia. El capitán de 9z Globant, Franco «dgt» García, tiene un bebé de cinco meses. En lo que va de año, ha estado en España, Kazajistán y Alemania. Cuando Postiglione lo menciona, el tono cambia. «Besas a tu hija tres días en enero, abrazas todo el día, y venimos a España. De España nos vamos a Alemania. Volvemos una semana y nos vamos a China».«Se me reían en la cara. '¿Cómo ganan plata con los jueguitos?' Me dolió mucho, porque nosotros veníamos peleando por algo que no existía en nuestra región». Los cumpleaños ocurren en Kazajistán, o no ocurren. Las novias aprenden a esperar. Los padres envejecen en otra pantalla, en otra llamada, en otro huso horario. Es el precio que tiene competir en la élite mundial de cualquier deporte. El problema, durante años, fue que nadie en Argentina estaba dispuesto a llamarlo así: élite, deporte, sacrificio. Lo que hace que la historia de 9z Globant sea también, inevitablemente, la historia de un estigma.En 2020, un jugador de quince años que militaba en las categorías inferiores de 9z Globant clasificó para el Mundial de 'Fortnite' y terminó en el top cinco del planeta. Ganó más de un millón de dólares. «Me llamaron de todos los medios de televisión y lo único que hicieron fue ridiculizarme», recuerda. «Se me reían en la cara. '¿Cómo ganan plata con los jueguitos?' Me dolió mucho», dice, «porque nosotros veníamos peleando por algo que no existía en nuestra región». Cinco años después, ese mismo país recibirá en 2027 el primer Mundial de Counter-Strike de su historia.Parte del equipo de 9z Globant entrenando en la 'gaming house' de Madrid Jose Ramón LadraHasta entonces, 9z Globant siempre compite lejos de casa. El público canta a los rivales, insulta a los latinoamericanos, les grita información táctica a los equipos locales. Es un ambiente hostil por definición. Postiglione dice, sin embargo, que a su equipo le va mejor cuando les insultan. «La rabia de que te puteen nos saca lo más fuerte. Cuando tenemos a la gente a favor es más duro, porque sentimos la obligación.» Es la sangre latina, dice, medio en broma, medio en serio. Lo que vienePostiglione tiene una visión más amplia para su equipo, y la palabra que usa para resumirla es cultura: Duki, su nuevo socio, es la figura más influyente de la música urbana argentina. Faustino Oro, el prodigio del ajedrez que con doce años se convirtió en el maestro más joven de la historia, también lleva ahora el escudo de 9z Globant. El equipo acaba de clasificarse para el e-sports World Cup de París en la disciplina de 'Overwatch', con una plantilla compuesta por dos estadounidenses, un canadiense y dos mexicanas. En Buenos Aires, están construyendo un espacio físico donde los aficionados podrán pagar una cuota de socio (como en un club de fútbol) para entrenar, ver los partidos juntos, participar en torneos internos. Una comunidad con sede física, un lugar al que ir.«Quiero que todo el país se sienta orgulloso de lo que es ser argentino y ser latino en una disciplina, como lo vivimos en el fútbol», dice Postiglione. «Quiero que los chicos de nuestra edad lo puedan vivir con esto que nos apasiona. Si ganamos el Mundial, estoy listo para morirme. No hay anhelo más grande en mi vida». Esta es la forma en que habla alguien que construyó algo desde cero, que aguantó las risas y los insultos, que sacrificó una parte de su vida adulta para que cinco jóvenes sudamericanos puedan sentarse frente a unas pantallas, en una casa de Madrid, y competir con los mejores del mundo. Lo llaman juego. Él lo llama todo.",
"title": "Así son los e-sports: dentro del negocio multimillonario de los videojuegos competitivos"
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