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Los 'ángeles' de naranja que velarán por los peregrinos: «Cada minuto cuenta para salvar una vida»

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] June 2, 2026
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Los miles de peregrinos llamados a participar en los actos multitudinarios que celebrará León XIV en Madrid –la vigilia con jóvenes del sábado, la misa del Corpus del domingo y los encuentros previstos en el Santiago Bernabéu y el Movistar Arena– estarán protegidos por 1.800 'ángeles' vestidos de naranja. Uniformados con camisetas y gorras de ese color, estos voluntarios velarán por la salud de los asistentes durante una visita que, entre el 6 y el 9 de junio, movilizará a decenas de miles de personas en distintos puntos de la capital.No son sanitarios. Tampoco pretenden sustituir a los profesionales del Samur-Protección Civil. Pero su labor puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Su misión consiste en detectar una emergencia, dar rápidamente la voz de alarma y, mientras llegan los equipos especializados, actuar durante esos primeros minutos decisivos.«No vamos a tardar mucho en llegar, pero es muy importante que una reanimación cardiopulmonar se haga desde el primer momento porque cada minuto que pasa es un 10% de posibilidades de que esa persona no se salve», explica Maribel Campos, una de las profesionales de Samur-Protección Civil encargadas de impartir formación sanitaria básica a los voluntarios que participarán en la visita papal.Noticia relacionada reportaje No No El «terreno sagrado» de los sintecho que visitará el Papa en Carabanchel Belén Sarriá«Es decir, que a los 10 minutos es un 100% de posibilidades de que esa persona no salga de esa parada. Aquí lo importante es la reanimación precoz, que es lo que salva vidas; que la gente esté formada desde el primer momento y luego ir a por un desfibrilador lo antes posible para poder hacer esa desfibrilación precoz», añade.Campos acaba de terminar una de las numerosas sesiones formativas programadas para la jornada. La escena se desarrolla en la explanada de la Catedral de La Almudena, donde el sol cae sin tregua en este primer día de junio, apenas cinco días antes de la llegada del Santo Padre. Bajo el calor, los futuros voluntarios se distribuyen en pequeños grupos. En total, seis turnos de unas 300 personas cada uno, guiados por miembros de los servicios de emergencias municipales.La formación comienza por lo más básico: la conducta PAS, las siglas de Proteger, Alertar y Socorrer. Lo primero, insiste Maribel, es garantizar la propia seguridad. «Si no nos protegemos nosotros, va a haber dos pacientes en vez de uno», resume. Después llega el momento de alertar. Puede hacerse llamando al 112 o localizando a cualquiera de los voluntarios y sanitarios desplegados por el recorrido, fácilmente identificables por sus chalecos y uniformes.Pero incluso antes de pedir ayuda hay un dato fundamental: saber dónde se encuentra la persona que la necesita. «Lo más importante de alertar es decir dónde estamos. Si no sabemos dónde estamos, no puede ir nadie a ayudarnos», recalca la sanitaria. Para ello, los voluntarios estarán distribuidos por sectores perfectamente delimitados, aunque también bastará con consultar el nombre de la calle o la ubicación del teléfono móvil.Una vez activada la ayuda, llega el momento de socorrer. Los asistentes aprenden a valorar el estado de una persona, distinguir si está consciente o inconsciente y comprobar si respira observando el movimiento del tórax, el abdomen o las fosas nasales. Si la víctima respira, la instrucción es clara: colocarla en posición lateral de seguridad para evitar que un posible vómito obstruya las vías respiratorias.Reanimación al ritmo 'Staying alive' o 'La Macarena'La parte que más expectación despierta llega con la práctica de la reanimación cardiopulmonar (RCP). Maribel explica dónde colocar las manos, cómo bloquear los codos y de qué manera utilizar el peso del cuerpo para realizar correctamente las compresiones torácicas.«¿Cómo haremos la RCP? Pues tenemos que conseguir que ese corazón bombee. No podemos quedarnos ni muy abajo ni muy arriba. El ritmo tiene que ser de entre 100 y 120 compresiones por minuto», explica ante un grupo que escucha con atención. Para facilitar el aprendizaje, recurre a referencias musicales. «Para los clásicos, 'Stayin' Alive'. Para la gente un poquito más joven, 'La Macarena'. Y para los niños pequeños, la canción de 'Bob Esponja'». La indicación es sencilla: comenzar las maniobras y no detenerse hasta que la persona vuelva a respirar o lleguen los servicios sanitarios. Porque, insiste una y otra vez, cada minuto cuenta.La formación también dedica un espacio importante al calor , por ser otro de los riesgos previsibles durante los actos del fin de semana. Los voluntarios reciben pautas para reconocer y actuar ante episodios de agotamiento por altas temperaturas, una situación que puede agravarse tras horas al sol y grandes concentraciones de personas. La recomendación pasa por mantenerse hidratado, descansar a la sombra y enfriar progresivamente a quien se encuentre mal, evitando cambios bruscos de temperatura.Mientras los instructores hablan, los participantes toman notas, preguntan y comparten inquietudes. Muchos llegan sin conocimientos previos, pero con ganas de ayudar. «Yo tengo suerte porque me han puesto en la zona cero, en Cibeles. Somos las que vamos con los paraguas para llevar la comunión junto al sacerdote que nos toque», cuenta Beatriz, vecina de Ciempozuelos. Este domingo realizó la formación online junto a su marido, aunque finalmente ambos han sido destinados a puntos distintos de Madrid.Grupos de voluntarios reciben formación en el exterior de La Almudena Ayto MadridComo ella, cientos de personas respondieron a la llamada realizada desde sus parroquias. «Sabíamos que venía el Papa y que necesitaban voluntarios», explica Pilar, de 53 años, que colaborará durante la misa del domingo en la zona denominada X-3, situada en la calle Serrano.Más allá de los conocimientos básicos de primeros auxilios, la formación les ofrece confianza. «A partir de este momento ya me siento preparada para atender una emergencia», asegura. Y añade que una de las ideas que más tranquilidad le transmite es saber que detrás de ellos existe un amplio dispositivo profesional preparado para intervenir.«Nosotros estamos para avisar y decir dónde está la persona que necesita ayuda. Y en ese minuto o dos que tarden en llegar, poder sacar adelante a la persona. Esos minutos pueden ser vitales», resume. Ese es precisamente el objetivo de estas jornadas. Los perfiles son de lo más variados: jóvenes, jubilados o voluntarios habituales de sus parroquias. La mayoría parte de una formación prácticamente inexistente en materia sanitaria.«Técnicamente es una formación nula. Con ellos empezamos desde cero, pero es algo que pueden llevarse para casa. En general están muy interesados en recibirla y muy agradecidos», explica Sara Montero, jefa de la Unidad de Organización Operativa de Samur-Protección Civil.A pocos días de una visita histórica, Madrid ultima así un dispositivo de dimensiones excepcionales. La delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, destacaba este lunes la preparación de la capital para afrontar un acontecimiento de una magnitud «sin precedentes», tanto por la afluencia masiva de personas como por los desplazamientos previstos del Pontífice y de las distintas comitivas.Entre policías, sanitarios, bomberos y equipos de emergencias habrá miles de profesionales trabajando durante esos días. Pero también estarán esos casi 2.000 voluntarios vestidos de naranja. Personas anónimas que, tras unas horas de formación acelerada, estarán preparadas para actuar cuando alguien necesite ayuda. Porque en una emergencia, como repite Maribel Campos, cada minuto cuenta.

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