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  "textContent": "Tarde de contrates, de locuras y muchos sinsentidos. De intentar romper moldes, de arrinconar los cánones en busca de una presunta genialidad. Al final, Paco Ureña en la enfermería con una grave cornada y Antonio Ferrera a hombros tras una tarde de buen toreo sobrada de efectismos en aras a alcanzar un éxtasis, que no fue tal.El extremeño bordeó el tono circense cuando no le hacía falta, cuando ya había demostrado su temple, su capacidad para torear como el mejor a dos ejemplares de la desigual corrida de Adolfo Martín. Le cortó una oreja al buen cuarto en una faena a más, con lucidez, relajo y buen trazo al natural y a derechas con la muleta sin espada.Con su compañero en la enfermería le correspondía el sexto, otro adolfo bueno, y ahí llegó el disloque. Se subió al caballo e intentó varios puyazos lejos de la ortodoxia. Se enfrentó al presidente en una batalla dialéctica. Buscaba un éxtasis, y quién sabe si era el momento más indicado con el toro de un compañero en manos de los médicos. Con la muleta se hizo con el de Adolfo Martín en una faena bullidora que tuvo el final de una estocada con esa parafernalia del cite largo con la muleta en la espalda, y al encuentro cobró una estocada. Oreja y Puerta Grande, ahí queda. Otra cosa es la idoneidad de la búsqueda de esa pretendida fascinación. No lo necesitaba para reafirmar todo lo bueno que hizo.La cruz de la tarde fue para Paco Ureña cuando intentaba pasar por el pitón derecho al tercero. Un latigazo, un derrote certero, lanzó al torero por los aires, lo recogió y volvió sobre la presa con el pitón ya hundido en la ingle . Se vio y se vivió la cornada, con el de Lorca entre los pitones en un tercer pitonazo. Salió aturdido, grogui, mientras el roto en la taleguilla se iba manchando de sangre. Se lo quisieron llevar a la enfermería y se negó. En un gesto de torería cogió la muleta y se puso con gallardía por el izquierdo. Le sopló uno, el segundo imposible, como por el otro pitón. Aguantó en un sinsentido, este de mucha más verdad, hasta que cobró una estocada, atravesada, que se llevó al adolfo al desolladero y a Ureña a la mesa de operaciones. El parte médico detalla una cornada en el tercio superior del muslo izquierdo con una trayectoria ascendente 20 centímetros que rodea el musculo sartorio alcanza la espina ilíaca, y otra de 10 centímetros que contusiona la arteria femoral y alcanza la cara anterior del fémur, de pronóstico grave.Feria de San Isidro Monumental de Las Ventas Domingo, 31 de mayo de 2026.Vigesimoprimera corrida. Lleno de «No hay billetes». Se lidiaron toros de Adolfo Martín, serios por delante, complicados los tres primeros, buenos cuarto y sexto, se dejó el quinto. Antonio Ferrera, de blanco y oro. Tres pinchazos y estocada baja (silencio). Pinchazo y estocada (oreja). En el sexto, que mató por Ureña, estocada contraria y descabello. Aviso (oreja). Salió a hombros. Manuel Escribano, de negro y oro. Estocada desprendida y descabello. Aviso (silencio). pinchazo hondo y dos descabellos. Aviso (silencio). Paco Ureña, de rosa y oro. Estocada atravesada y descabello (ovación). Cogido, pasó a la enfermería.Por su parte, Manuel Escribano puso todo de su parte al recibir a su dos toros a porta gayola , banderillear lucido, e intentarlo con la prenda que hizo segundo y con el quinto, que se dejó más en una faena a menos.Tarde de contrastes y sinsentidos.",
  "title": "De la sangre brava de Ureña al presunto éxtasis de Ferrera"
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