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"textContent": "Se adelantó Morante, el llamado Papa del toreo, a León XIV en su cita con las tierras madrileñas. Volvía Morante de la Puebla a la Comunidad después de haber arrancado la coleta el 12 de octubre en Las Ventas. Doscientos treinta y un días habían transcurrido. Aranjuez fue testigo de su rencuentro. Lo hizo con Jarandillo, que en nada se parecía, lógicamente, al de su despedida venteña. Un torito muy a modo, un alma de la caridad con una nobleza de convento, al que saludó con torero sabor a la verónica. Claro que el mérito de José Antonio es que se coloca con la misma pureza con un toro capitalino que con uno de segunda o tercera. Al ralentí toreó desde que descorchó la faena por alto. Suaves nacían los muletazos, que crecieron cuando enseñoreó su izquierda, con tres naturales extraordinarios, con los vuelos adelantes y rematados atrás, aprovechando la humillada embestida del 111. Un afarolado y la zocata a pies juntos antes de la estocada. No importó que se cayera para la concesión de la oreja por la naturalidad de su obra. Saboreó la vuetla al ruedo Morante, que duró más que algunas faenas. No valía un alamar el manso, tardo y blando segundo, con el que Roca Rey había dibunado una bonita y despaciosa media. Tuvo que ser picado en el caballo que guarda puerta entre cierto desorden. A la espalda se echó el capote el peruano en un lentificado quite por gaoneras. Se desplomó Bobito en el primer muletazo, pero todo lo plantearía luego con despaciosidad, aunque aquello no dijera nada. Muy poco toro para tan poderoso torero. De una buena estocada lo envió a otra vida.Bien valió sentarse en la plaza más incómoda de España (Olivenza es una sala de cine al lado de Aranjuez) por ver a Pablo Aguado. Inconmensurable. Pisó el sevillano el bicenteniaro desencadenado, poseído por el arte del torero. ¡Qué manera de torear! A ese recital a la verónica que suspendía el tiempo le siguió un quite por chicuelinas pura sevillanía. Perdió pie en un momento de tremendo apuro, pero Aguado, tumbado en la arena, se hizo el quite a sí mismo con una larga para cincelar después a la madre de todas las medias. Arrebujada, sentida, deletreada. Sorprendió cuando pidió los palos, clavados con torería, aunque en el par al quiebro cayese uno. Cómo jugueteó con Ponderoso, un gran toro de Cuvillo, ideal para su concepto. A placer lo toreó. Lo gozó y lo gozamos en una faena en la que el pechó se henchía y las gargantas se preñaba de oooles. Del auténtico ooole. Qué maravilla, torero. Que deliciosa maravilla. Silencio de misa cuando se echó de rodillas a dos manos para bordar una faena de rabo, colosal de torería y naturalidad de principio a fin. SY de máximos trofeos fue con un toro de Cuvillo premiado con la vuelta al ruedo. Aranjuez Corrida de San Fernando Domingo, 31 de mayo de 2026. Cartel de 'No hay billetes'. Toros de Núñez del Cuvillo, Morante de la Puebla, deazul pavo y oro: estocada caída (oreja); Roca Rey, de habano y oro: buena estocada (silencio); Pablo Aguado, de sangre de toro y azabache, con el chaleco en oro: estocada (dos orejas y rabo);fdfdf",
"title": "Pablo Aguado, desatado de arte y torería, cuaja una faena de rabo en Aranjuez"
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