{
  "$type": "site.standard.document",
  "bskyPostRef": {
    "cid": "bafyreidgcqkgf4ayl3bv6k5u7ph2ta3clbvtpi6oxgbxfga32lpxgkolky",
    "uri": "at://did:plc:psiagxk5f6gl4dlxeatkbuve/app.bsky.feed.post/3mn57syadvs72"
  },
  "coverImage": {
    "$type": "blob",
    "ref": {
      "$link": "bafkreieiwvmoiwr5abd2dkrl3pnz6b3sqqbnac44sh6cjufyy7k6e5yozy"
    },
    "mimeType": "image/jpeg",
    "size": 120844
  },
  "path": "/cultura/maria-jose-solano-necesitamos-corresponsales-real-academia-20260531013024-nt.html",
  "publishedAt": "2026-05-31T07:13:19.000Z",
  "site": "https://www.abc.es",
  "textContent": "La escritora y columnista María José Solano se ha propuesto la más grande de todas sus aventuras: explicar la Real Academia Española a su hijo de diez años. El resultado es una excursión deliciosa a lo largo de 300 años de historia que toma cuerpo en 'La RAE para lectores curiosos: Historias, secretos y curiosidades de la Real Academia y de quienes cuidan y ordenan nuestra lengua' (Almuzara), un libro por donde desfilan con humor, ingenio y maestría desde el Arcipreste de Hita hasta Ramón Menéndez Pidal; desde Antonio de Nebrija hasta María Moliner, Miguel de Cervantes y Gertrudis Gómez de Avellaneda.— De todos sus libros, este sobre la RAE es el más aventurero y arriesgado.—Sí, totalmente. Y además siento que apenas he contado una parte. Fueron diez años dentro de la Academia y hay muchísimo material todavía.— El libro lleva al lector de la mano por el «camino de los inmortales».—Esa era la idea: que él pudiera asomarse al mecanismo del reloj, no solo mirar la hora. Abrir la caja y enseñar cómo funciona una institución tan compleja.— Lo hace con un tono ligero, incluso divertido.—Quería eso exactamente. Una escritura ligera para entrar en una institución muy pesada sin solemnidad. Y también quería dos cosas: escribir el primer libro sobre la RAE firmado por una mujer y dar protagonismo a muchas mujeres invisibilizadas.Noticia relacionada general No No Sergio Ramírez ocupará la silla de Mario Vargas Llosa en la RAE Bruno Pardo— Menciona los sobrados méritos de María Moliner o Emilia Pardo Bazán, sin revanchismo.—No me interesaba ajustar cuentas, sino actualizar la mirada sobre mujeres extraordinarias que, pese a todo, no pudieron entrar.«No me interesaba ajustar cuentas, sino actualizar la mirada sobre mujeres extraordinarias que, pese a todo, no pudieron entrar»— Abunda también la extravagancia.—Porque la Academia también fue eso. Yo había leído muchísimas crónicas antiguas sobre académicos y terminé contagiándome de ese tono juguetón, entre el rigor y la ironía. Quería devolverles a esos grandes intelectuales esa dimensión lúdica que la historia les ha quitado. Eran hombres muy serios, sí, pero también muy divertidos.— El español como lengua iberoamericana atraviesa todo el libro.—Sí. A diferencia del inglés o el portugués, seguimos escribiendo con una misma gramática y una misma ortografía desde Argentina hasta Soria. Eso exige un trabajo inmenso y muy delicado que casi nunca se valora.— Gertrudis Gómez de Avellaneda ocupa un lugar central. Hábleme de ella.—Porque simboliza ese puente atlántico y porque representa un modelo de mujer que me interesa muchísimo: fuerte, independiente, apasionada y profundamente entregada a la literatura.— Hay una sensación de continuidad moderna en la RAE, especialmente en capítulos como el de la Fundéu.—La institución sigue viva. El libro es solo un bosquejo, una invitación a seguir mirando la Academia y a entender que la lengua está ocurriendo todos los días.«Todo el mundo discute sobre una tilde o sobre una palabra. Lo que falta es contar más lo que ocurre dentro»— ¿Es la RAE la única institución cultural que forma parte de la conversación pública?—Sí. Todo el mundo discute sobre una tilde o sobre una palabra. Lo que falta es contar más lo que ocurre dentro. Haría falta un corresponsal de la Academia, como hay cronistas o corresponsales parlamentarios o del Vaticano, tendría que existir un cronista en la RAE. La lengua es eso que ocurre todos los días. Me gustaría que los medios se hicieran más eco de lo que ocurre en la Academia y de lo que pasa con nuestra lengua aquí y allá: en América, en la Academia Mexicana…— ¿Qué es lo que más ignoramos sobre la RAE?—Las bambalinas. Vemos el telón, pero no los nudos. Y los nudos son fascinantes: las miserias, las debilidades y las contradicciones de hombres brillantísimos que terminaron construyendo las normas con las que pensamos.— El libro está lleno de anécdotas humanas.—Porque me interesa eso: qué se cuece ahí dentro, quiénes fueron esos hombres y por qué terminaron siendo lo que fueron.— ¿Cuál es su primer recuerdo fuerte de la Academia?—Cruzarme con Carlos García Gual y pensar: «Me acabo de cruzar con Homero». Esa sensación de convivir con mitos vivos era impresionante.«Los hombres más admirados, más inteligentes y más lúcidos de los últimos trescientos años son poliédricos»— ¿Existe realmente una RAE de filólogos y otra de escritores?—Sí, pero esas tensiones ocurren arriba, en el salón. Yo estaba más abajo, en la cocina: donde se hace el diccionario, entre lingüistas, tipógrafos y especialistas en digitalización. Ahí la Academia se parece más a un laboratorio que a un templo solemne.— Lo de Jacinto Benavente y no escribir el discurso de aceptación es maravilloso. ¿Pensaba que se iba a morir?—Así es (risas). Los hombres más admirados, más inteligentes y más lúcidos de los últimos trescientos años son poliédricos. Me interesa la debilidad de los jerarcas porque ahí es donde uno encuentra las sombras que refuerzan la luz. Por eso cuento esas anécdotas tan humanas y tan divertidas de los inmortales: Zorrilla, Echegaray, los hermanos Quintero. Ha sido un libro muy trabajado y, además, el primero. Luego vendrán más.",
  "title": "María José Solano: «Necesitamos corresponsales en la Real Academia Española»"
}