Landaluce da un estirón con una remontada de ensueño
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May 29, 2026
Levanta los brazos Martín Landaluce hacia su palco como quien ha marcado el gol que de la Champions League para su equipo. No es para menos, que rubrica una remontada espectacular ante Vit Kopriva, 28 años y 66 del mundo, de las que cambian la mentalidad del «quizá puedo» al «soy capaz» y se mete por primera vez en su carrera en la tercera ronda de un Grand Slam. Y en Roland Garros, que no es cualquier torneo, y con un futuro que quién sabe, porque según la lógica del ranking se tendría que cruzar con Jannik Sinner, pero el deporte, el tenis, la vida, lo van a emparejar con Juan Manuel Cerúndolo. Y por qué no aspirar a todo con este Landaluce tan capaz.Martín Landaluce 1 2 6 7 6 Vit Kopriva 6 6 4 5 0Ya había tenido que pelear de lo lindo en la primera ronda ante el boliviano Juan Carlos Prado. Cuatro horas y media para un 6-3, 4-6, 6-2, 6-7 (3) y 6-4 lleno de alternativas que consiguió atrapar al final. Y aunque son 22 años, el cansancio y el calor se notan en cualquiera. Que se lo digan a Sinner.Por eso en esta segunda ronda no parecía el día de grandes hazañas. «Estás más parado que un jugador de rugby», se recriminaba el madrileño durante esa primera parte del partido en el que Kopriva fue muy superior. Un 6-1 y 6-2 que, lejos de derribar su confianza, pareció espolear sus ganas de dejar en París la mejor huella posible. Pero del querer hacerlo bien aceptando la irregularidad propia y la autoridad ajena pasó a verse con fuerzas para ir, punto a punto, dibujándose el camino del triunfo.Costó, que Kopriva tiene muy buena mano y mejor planteamiento en tierra. Pero encontró Landaluce por fin la manera de revolverse ante el buen primer servicio del rival y desde allí cimentó la remontada. Al contrario que Sinner, que palidecía en la pista Philippe Chatrier, el madrileño fue encontrándose cada vez más rápido, más capaz, más ligero, más potente y más efectivo. Más limpio a la hora de pensar en sus golpes y en ejecutarlos. Y para corroborar el resurgir, por fin el 'break' que no había sido posible en la primera hora de juego. Un 6-4 que abrió una esperanza en su cabeza y una grieta en la del rival. Igualdad a partir de ahí en un cuarto set que decidió el español de esa manera que diferencia a los buenos de los muy buenos, con convicción y atacando en los puntos claves, ocho de diez opciones de rotura convertidos, frenando los ímpetus y trabajando el punto con paciencia y tesón. Ahí, al resto, cuando ya se decantaba el cuarto set hacia el 'tie break', el hachazo de Landaluce. Aquel campeón de US Open júnior que se vio empequeñecido por los focos cuando dio el salto al circuito de los mayores se libera de toda presión y suelta la mano y el tenis hacia lo que se le presagiaba. Que ya llegó a cuarto en Miami y rompió unas cuantas barreras, sobre todo mentales, que tumba la resistencia del checo con una capacidad monumental de elevarse sobre la pelota y golpear donde quiere y desde donde quiere (36 ganadores). «He adquirido mucha confianza. Tienes que estar en los grandes escenarios con los grandes jugadores para ver que puedes estar ahí. Esos días en Miami me vinieron genial para demostrarme que puedo competir, que mi nivel es muy alto. Jugando torneos más pequeños, puedes tener un buen nivel, pero no tienes la posibilidad de ver cuánto. Para mí era un reto y ahora puedo aguantar, como he hecho. Y todavía tengo que mejorar mil cosas. Puedo ser vulnerable por momentos, pero tengo una fuerza interior que me ayuda a salir. Poco a poco me estoy encontrando más y más la persona que quiero ser».Ese plus de energía llevó al madrileño a un desenlace de campeón, con un 6-0 en el quinto set de los que no se olvida. «Me he demostrado todo lo que quería demostrar. Llevo mucho tiempo esforzándome para sacar lo mejor de mí, y he demostrado que en mis peores días soy capaz de remontar ante rivales difíciles y terminando con un nivel alto. Y físicamente parece que aguanto más que mis rivales. Hay mucho trabajo detrás. Que me estén dando una paliza, que estoy jugando mal, pero intentar encontrar cualquier cosa que me dé un poco de fuerza. Hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar un poco, para estar mejor físicamente. para encontrar energía, y las he intentado todas. Puedo salir del partido contento con lo que he dado en la pista. Pase lo que pase voy a dar el cien por cien».Es la remontada que puede cambiar la dinámica de una carrera. Sobre todo porque lo llena de ilusión, de saber que puede hacer proezas como esta, de plantarse en tercera ronda de un Grand Slam y quién sabe a partir de ahora porque la derrota de Sinner también le abre las puertas de un futuro prometedor y sin límites. Se medirá con Juan Manuel Cerúndolo por un puesto en los octavos de final. Después de estas casi cuatro horas de creer, de trabajar, de brillar, por qué no seguir confiando.«Han sido dos partidos a cinco sets, así que no puedo pensar más allá del próximo y disfrutar del de que he hecho hoy. Cerúndolo estaba perdiendo dos sets a cero cuando he empezado el mío. Sé que vamos a tener que prepararnos muy bien, física y mentalmente porque las condiciones del calor han sido duras. Vemos que cualquier jugador puede ganar, quiero ser uno de ellos», comentó el madrileño después.Algo ha escuchado durante su partido que Sinner estaba sufriendo. «La fuerza que necesitaba era para mejorar mi nivel, ganar algún set y salir contento conmigo mismo más que pensar en la siguiente ronda. Hay sorpresas en todos los torneos, esta es fuerte, pero es que todos están jugando muy bien y en estas condiciones cualquier cosa puede pasar», prosiguió. «Nunca sé con quién juego la siguiente ronda porque te puede perjudicar. Es necesario estar presente en cada partido. A mí me dicen te toca este rival y a esta hora. No tengo ni idea de cómo está el cuadro de abierto. Hay que respetar a todos los jugadores. Sinner no parecía que iba a terminar así el partido, pero el tenis nos da sorpresas cada semana», confesaba aunque también decía que le hacía ilusión enfrentarse con el italiano. «Son contra los que te quieres enfrentar para ver lo que me queda por aprender».Está en tercera ronda, como también está Jódar, y la relación sigue fuerte: «Nos felicitamos, nos damos suerte. Ha dado un esprint y es increíble lo bien que está haciendo las cosas. Espero que le estén pasando muchas cosas buenas».El Landaluce más cercano y familiar es el que utiliza el móvil solo para hablar y jugar a algún «juego chorra» para los tiempos muertos, pero trata de estar alejado de las redes sociales, solo para subir algún contenido y responder algún mensaje. «No quiero que me quiten tiempo». Y el que explica que las cadenas con las que juega son regalos, «no caros, pero con mucho valor» para él, como el que le regaló su abuela.
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