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"textContent": "«¡Menuda diferencia! ¡Ahora parece que disfrutas! ¡Es una maravilla verlo así!», dice Tomás Aguilera con la emoción asomando a su rostro curtido del sol al poner un pie en el camino marcado en el monte de su pueblo, Quintanilla de Tres Barrios, en la provincia de Soria. «Estaba salvaje completamente», recuerda no hace tanto. Antes de que comenzasen los trabajos abriendo esa senda por donde los mayores recordaban que antes pasaban, pero que se encontraba totalmente tomada por árboles, maleza... Clareos, podas de las ramas más bajas, desbroces, trituraciones... «una limpieza integral» que ha abierto hasta la luz para que la lavanda haya vuelto a florecer y llenar con su olor la primavera, con la vista puesta en el verano y contar hasta con un trazado por el que puedan acceder los servicios de extinción, antes sin una vía entre las más de 300 hectáreas por las que se extiende. «No se podía ni entrar», ni se diferenciaban los límites de cada propietario... Hasta que se unieron y como 'condueños' pusieron en marcha el engranaje de un «triángulo básico, básico, básico que como falle se desmorona todo y, entonces, ya sí que el fuego será el que mande», advierte Pedro Medrano, director técnico de la Asociación Forestal de Soria (Asfoso), también vértice de este polígono a tres del que también forma parte la administración y una industria «capaz de que lo que salga de los montes tenga un valor».El «gran incendio» de Izana en el año 2000, «el mayor en la historia» de la provincia de Soria, que redujo a cenizas unas 2.500 hectáreas, supuso «un cambio de paradigma», subraya José Antonio Lucas, jefe de servicio de Medio Ambiente. Empezó en un monte particular «que no se había trabajado» y se propagó más allá. Demostración de que «de poco nos sirve invertir mucho en los montes públicos si luego en los colindantes, que son privados, no haces nada», asume. De ahí la «doble función» de la administración, como gestora de sus propios montes y «dinamizadora, incentivadora de todos». Noticia relacionada general No No España crea un algoritmo de riesgo de incendios forestales que reduce la tasa de falsa alarma Isabel MirandaTiene que «ser capaz de conseguir fondos y dar facilidades para que el sector funcione», apunta Medrano. «Como se ponga el traje de administración prohibitiva, no vamos a ningún lado», añade sobre esa primera pata que sustenta ese triángulo que hace que Soria, con una superficie forestal de más de 620.000 hectáreas -el 60 por ciento del total de la provincia- haya logrado mantener a raya los incendios y hayan ardido apenas 2.600 hectáreas en los últimos quince años. Con más de 620.000 hectáreas de superficie forestal, el 60 por ciento de la provincia, en Soria apenas han ardido 2.600 hectáreas en 15 añosY «la clave fundamental», recalca Lucas: «La gente que vive en el entorno de los pueblos o usa los montes no está interesada en quemarlos». ¿Cómo? «Porque tienen unos ingresos económicos directos» como propietario o beneficiario de la 'Suerte de Pinos' -figura por la que los vecinos reciben por vivir allí unos fondos de la explotación del monte-, apostilla. Aunque no es suficiente, porque esto ya existía tiempo atrás, cuando Soria también era pasto de las llamas. «Hace falta que para el que no tiene esos ingresos, facilitemos que pueda usar los montes», apunta el jefe de servicio de Medio Ambiente en una provincia que concentra el 25 por ciento de las áreas recreativas de todo Castilla y León en las que se puede pescar, cazar, hacer senderismo, ir a caballo o montar en bici. «Si das facilidades para usar el monte vas a querer que esté bien», reivindica como fórmula de éxito. Y también haciendo todos los usos compatibles.Roberto Sanz, en su empresa Biofor. Tomás Aguilera señala el camino abierto en el monte de Quintanilla de Tres Barrios. José Antonio Lucas señala la poda en altura para impedir un incendio de copas. RUBÉN ORTEGAClaro que no sólo es esa voluntad de la administración, pues muchos espacios son de titularidad privada, en demasiadas ocasiones en manos de unos propietarios que ya han perdido el rastro de sus posesiones heredadas de generación en generación. «El monte de tus abuelos es necesario para que tu pueblo siga vivo», la llamada con la que Asfoso logró apelar al sentimiento. Y es que, recuerda Medrano, «uno de cada cinco españoles es dueño de un trocito de bosque... Sin saberlo». Pero no conocerlo no significa que se deban desentender de su cuidado, recalca este apasionado de los bosques. «Es muy importante que se genere esa conciencia de que tú tienes una misión, una responsabilidad generacional», apela en esa interpelación a que la «gente tome conciencia» y se preocupe de las fincas que dejaron atrás, allá donde ellos también hunden sus raíces.Sin concentración parcelariaMultitud de copropietarios -la falta de una concentración parcelaria como tiempo atrás sí se hizo con los terrenos agrícolas también pesa, lamentan- a los que Pablo Almazán, cual detective del campo, siguiendo el rastro por testamentos, últimas voluntades, Registro, Catastro... muchos kilómetros y conversaciones de pueblo en pueblo trata de aflorar y unir para «esos montes que están ahí dormidos», para que puedan despertar. Así lo lograron en Quintanilla de Tres Barrios, con apenas treinta vecinos menos viviendo en el pueblo de habitual, que por ahora saben que no obtendrán beneficios, pero a futuro tendrán una rentabilidad económica más allá de ver ese monte recuperado. Lo que sí han decidido ya es que no repartirán ingresos, sino que todo irá a mejoras para el pueblo. Sólo los de titularidad pública suponen unos 2,7 millones de euros anuales a este fin, pues la media de ingresos para las administraciones propietarias se sitúa en unos doce millones de euros en la provincia soriana, anota Lucas.Masa forestal en Quintanilla de Tres Barrios, donde sus vecinos se han unido para la gestión. Madera acumulada en la empresa Biofor para su conversión en astillas, pellets y otros productos. La lavanda ha vuelto a florecer en un claro abierto en el monte. RUBÉN ORTEGA «Cuando haces cortas, parece una escabechina, pero en cuatro o cinco años, ni se nota» defiende Medrano en una defensa de la gestión forestal sostenible que todos ensalzan y llevan a gala. El saber y tener marcado cuánto se puede extraer, seguir una hoja de ruta «mínima a diez años» con una planificación de mejoras y aprovechamientos que en Soria ya llega al 60 por ciento de su superficie, pero en el resto de España «es como ciencia ficción» y apenas roza el 12.«Ahora del monte se aprovecha prácticamente todo», apunta Roberto Sanz, dueño de una empresa de biomasa, y con ese «filtro soriano» que ve posibilidades en el campo«Esto es un sistema con múltiples engranajes que hay que empezar a moverlos de alguna manera», advierte Roberto Sanz, ingeniero de Montes y propietario de Biofor, una empresa también soriana dedicada desde 2013 a los biocombustibles forestales: astillas tanto para calderas como para sustitución del caucho en zonas infantiles, corteza de pino que se usa mucho en jardinería y exportan sobre todo a Portugal, Francia y Bélgica... «Ahora del monte se aprovecha prácticamente todo», señala de un lado a otro de sus instalaciones en las que llegan a mover 20.000 toneladas al año. «Es necesario que haya una administración que por lo menos financie esas infraestructuras -caminos, villa de saca...- y trabajo inicial de descargar al monte de todo lo que le sobra para que pueda vivir en un estado vegetativo mayor, con menor combustible y menor riesgo de incendio», reivindica a la vez que valora el trabajo de la Asociación Forestal de Soria por agrupar a dueños que hagan «rentable» la explotación del monte. «O se asocian o es muy complicado de gestionar», advierte fruto de la experiencia. «Sacar rentabilidad»Que se unan es una labor de hormiguita, pero «un propietario ve al vecino, se va extendiendo como una mancha de aceite», valoran desde Asfoso, que ya tiene más de 500 socios que representan a más de 10.000 titulares de un trocito de monte que así logran gestionar de forma sostenible. «Nadie se va a hacer rico, pero entienden que eso ya ha tenido un valor», subraya Medrano. Para ello, recalca, «cerrar el círculo es muy importante». «Sacar rentabilidad», sostiene Roberto, con ese «filtro soriano» y que también inculcan a los niños desde un aula ambiental, como lo califica Lucas, sobre la visión que tienen en la provincia de lo que supone poder aprovechar el monte en todas sus dimensiones.Todo este engranaje mueve y redunda también en otra batalla que libran en Soria: la lucha contra la despoblación. Más de un centenar personas están cada día literalmente sobre el terreno realizando trabajos para Asfoso, más las de todas esas empresas dedicadas al sector y cuyo mantenimiento reivindica Roberto. Porque cada aserradero tiene «diez, doce, catorce empleados, que parece poco, pero para una provincia como Soria, es muy importante». Además, añade, mantienen un «arraigo» con esos montes de los que se nutren, esa «cultura de monte», conocen cada madera y, en caso de tener que intervenir en un incendio, son los que mejor «conocen el territorio».",
"title": "El monte español que vale su peso en oro y casi nunca se quema"
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