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Ni los ojos ni el cerebro, las palomas se guían con el hígado

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 28, 2026
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Las palomas son capaces de volar cientos de kilómetros y aun así encontrar el camino de regreso a casa guiadas por los campos magnéticos terrestres. Sin embargo, la forma exacta en que los detectan sigue siendo uno de los misterios sin resolver de la biología. Diversas teorías sugieren que las aves podrían 'ver' los campos magnéticos a través de moléculas fotosensibles en el ojo, o detectarlos mediante diminutas partículas magnéticas en el pico. Ninguna ha aportado pruebas experimentales concluyentes.Ahora, un equipo en el que participan investigadores de distintas instituciones alemanas, como la Universidad de Bonn y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (MPI-AB), afirma que la respuesta podría estar oculta no en el cerebro ni en los ojos de las aves, sino en otro órgano mucho más inesperado: el hígado. Según publican este jueves en la revista 'Science', unas células especiales que se encuentran en esta víscera, conocidas como macrófagos, pueden detectar el campo magnético de la Tierra, lo que proporciona a las palomas su fantástica brújula interna.Los macrófagos son células inmunitarias que descomponen los glóbulos rojos viejos. Al hacerlo, «acumulan hierro en pequeñas nanopartículas de óxido. Estas nanopartículas hacen que los macrófagos sean 'superparamagnéticos', es decir, responden a campos magnéticos externos, como el campo magnético terrestre», explica a este periódico Clivia Lisowski, de la Universidad de Bonn y el Hospital Universitario de Bonn, quien dirigió el trabajo inmunológico. El estudio demuestra que, sin estas células intactas, las palomas no pueden encontrar el camino de regreso.Noticia relacionada general No No La compañía que quiere resucitar un mamut anuncia los primeros pollos nacidos de un huevo artificial Judith de Jorge Concentración de hierro«No esperábamos que las células inmunitarias actuaran como sensores de campos magnéticos. Nuestros resultados revelan un mecanismo de percepción magnética en animales hasta ahora desconocido», asegura Christian Kurts, director del Instituto de Medicina Molecular e Inmunología Experimental del Hospital Universitario de Bonn y uno de los coautores principales del estudio. «Lo que parece una 'intuición' en la navegación de las aves puede tener en realidad una base física», añade Martin Wikelski, director del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, también coautor principal.Los investigadores utilizaron modernas técnicas de magnetometría para analizar los órganos de las palomas que se cree participan en la detección magnética, incluidos los ojos, el pico y el cerebro. Pero también examinaron el hígado y el bazo, órganos que almacenan mucho hierro y que, por lo tanto, podrían tener propiedades magnéticas. Los hallazgos sugieren una nueva conexión entre la inmunidad y la percepción sensorial en las aves, y quizás también en otras especies animalesLos resultados respaldaron esa idea. De todos los tejidos examinados, la respuesta magnética más intensa se encontró en el tejido hepático. Análisis posteriores identificaron a los macrófagos del hígado como las células responsables.La imagen de microscopía electrónica del tejido hepático de una paloma muestra un macrófago hepático (azul) en contacto con una fibra nerviosa (amarilla), lo que les permite transmitir información («magnética») al cerebro. Lisowski et al. (2026) ScienceExperimentos de vueloPara comprobar si los macrófagos hepáticos desempeñaban un papel en la navegación, el equipo realizó experimentos con 34 palomas dotadas de dispositivos GPS de seguimiento y entrenadas para regresar a su aviario en Constanza, al sur de Alemania, en un ruta de unos 19 kilómetros bajo distintas condiciones meteorológicas. Comprobaron que, si eliminaban los macrófagos, las palomas perdían el sentido de la orientación durante los días nublados, cuando el sol estaba oculto. Sin embargo, cuando el sol era visible, las palomas lograban regresar a casa, probablemente utilizando señales solares. «Las palomas utilizan diversas señales para orientarse. Para encontrar su dirección, dos cosas son importantes: primero, es necesario saber dónde están y, segundo, es fundamental encontrar y mantener el rumbo. Las palomas utilizan señales olfativas para saber dónde se encuentran. Para orientarse, se guían principalmente por el sol y puntos de referencia», aclara Lisowski. En condiciones donde no hay información solar ni puntos de referencia -por ejemplo, en un día completamente nublado o de noche-, estas aves recurren al campo magnético terrestre. «Estudios previos sugirieron diversas formas en que funciona la detección del campo magnético terrestre. A menudo, estas hipótesis surgieron de experimentos de laboratorio y rara vez se realizaron en condiciones reales, o bien no explicaban cómo se produciría la migración nocturna o en ambientes oscuros. Nuestro estudio aporta un mecanismo novedoso, basado en experimentos con palomas que vuelan en su entorno natural, que puede operar en un ambiente nocturno u oscuro», indica la investigadora.Cuando los investigadores eliminaron las células inmunitarias que contienen hierro en el hígado, se alteró el sentido de la orientación de las palomas bajo cielos nublados¿Pero, cómo se transmite esta información desde el hígado al cerebro de la paloma? «Sabemos, gracias a estudios en mamíferos, que los macrófagos se comunican e intercambian información con el sistema nervioso, por ejemplo, mediante neurotransmisores y otras moléculas de señalización -afirma Lisowski-. En nuestro estudio, encontramos macrófagos superparamagnéticos cerca de las fibras nerviosas, e incluso en contacto directo con ellas. Por lo tanto, creemos que estas células también se comunican entre sí y que la información magnética se transmite al cerebro. Aún desconocemos el mecanismo exacto de este proceso, pero esta investigación continúa».MÁS INFORMACIÓN noticia Si La NASA elige la nave de Jeff Bezos para arrancar la primera colonia en la Luna este otoño noticia Si Descubren al 'cocodrilo de la bruja', que caminaba sobre dos patas hace 200 millones de añosMás allá de las aves, los investigadores creen que estos hallazgos podrían explicar la navegación de animales migratorios como los tiburones, las tortugas o los murciélagos, que se orientan sin luz. Es posible que otras criaturas, e incluso los humanos, respondan a los campos magnéticos de maneras que aún no comprendemos.

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