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"textContent": "El futbolista Rafa Mir se sienta este jueves en el banquillo acusado de agredir sexualmente a una joven a la conoció en una discoteca el 31 de agosto de 2024 en su chalet de una urbanización de Bétera. El juicio en la Audiencia de Valencia se ha iniciado con la declaración de la víctima, que se ha mostrado «segura» de la agresión que sufrió y ha seguido el mismo relato defendido por la Fiscalía para reclamar diez años y medio de prisión para el entonces jugador del Valencia CF y ahora en el Elche, cedido por el Sevilla. La defensa mantiene la inocencia del jugador -que declarará al final de la vista oral- y pide su libre absolución.En la causa también figura como acusado el también futbolista Pablo Jara, para el que el Ministerio Público pide tres años de prisión y el pago de una multa por presuntamente agredir sexualmente a una segunda joven, de 25 años, a la que hizo tocamientos hasta en tres ocasiones en la piscina pese a la negativa de ella. También reclama multa 1.350 euros por un delito leve de lesiones a una de ellas.La víctima -que tenía entonces 21 años- ha relatado que conoció a los acusados en la zona VIP de una discoteca de Valencia. Allí se dio «algunos besos» con Mir y le ofreció ir a su casa en la urbanización Torre en Conill de Bétera con dos amigos. Hasta que cogieron un taxi -sobre las siete de la mañana- no supo que jugaba en el Valencia CF. El futbolista, su amiga y ella fueron en el mismo vehículo. Ella estaba en el medio de ambos y en el trayecto vio que tonteaba con su amiga. Se lo recriminó, pidió al taxi que parara y se puso en el asiento de copiloto. «A él le parecía gracioso» y su amiga no entendía nada, ha dicho.Ya la casa, la otra joven y Mir mantuvieron relaciones consentidas mientras ella esperaba sentada en la terraza con los otros dos chicos. Al salir el jugador, la vio enfadada y le dijo que le daba igual: «Me cogió como un bebé para tirarnos a la piscina y le dije que no quería, pero igualmente me tiró». En el agua y con ropa, «me quería salir y no me soltaba». «Me empezó a besar y me metió los dedos en la vagina». «Me tocó todo el cuerpo, me cogió la cara besándome», ha sostenido, entre sollozos.Pudo apartarlo y salió de la piscina, pero se había dejado el teléfono en la discoteca y le pidió a la otra chica que llamara a su padre. Salió de la casa para esperarle, pero al ver que se había dejado el bolso dentro, llamó al timbre y volvió a entrar a la vivienda. «Rafa me coge fuerte del brazo -más tarde tenía una moradura-, me lleva a un baño y pone el pestillo», ha aseverado. Allí empezó a hacer «lo mismo» que en la piscina: «Me alteró, me pongo a llorar, me cuesta respirar y le digo que pare, que me quiero ir. Y él no paraba. Volvió a besarme y a meterme los dedos. Estaba inmovilizada«.La otra joven, ha continuado, empezó a llamar fuerte a la puerta para saber qué pasaba, pero ella «no podía contestarle». Tenía un ataque de ansiedad y no podía explicarle lo que le pasaba. Consiguió salir del baño y de la casa. En ese momento, siguiendo con su versión, Pablo Jara empujó a su amiga a la calle, en presencia de Mir: «Decía que éramos una niñatas, que estábamos montando un escándalo. Le metió un puñetazo en la cara, le quito la toalla y la dejó semidesnuda en la calle».Pidieron a un hombre que paseaba a su perro que llamara a su padre y les dijo que iba a llamar a la Policía, al tiempo que les lanzaban sus cosas por encima del muro de la casa. La denunciante no recuerda bien qué ocurrió a partir de ahí. El amigo de los dos jugadores le sacó agua y le ayudó a mandarle la ubicación a su padre. A la llegada de la Policía Local, se lo contó todo a una agente, aunque percibió que los otros efectivos no tenían mucho interés por lo sucedido y estaban «de risas» con los futbolistas.La otra joven, víctima de Pablo Jara, ha refrendado este relato y cómo se mostró sorprendida al entender todo lo que le había ocurrido a su amiga, más allá de que se sentía incómoda porque Mir quería algo con ella, al día siguiente. No sabía que ella y Mir se habían liado en la discoteca, ni todo lo que denunció después. En el exterior de la casa, «le conté a la policía que Pablo me había pegado y me había manoseado», ha apuntado. Minutos antes, en la piscina y en ropa interior, «se acercó a mí para tocarme la vagina, el culo y los pechos». «Lo apartaba, le decía que parara y volvía», ha indicado. Él, por su parte, «se reía». También ha explicado que Rafa Mir se puso en contacto con ella el lunes para interesarse por si la primera chica iba denunciar.Junto a la pena de prisión, la Fiscalía solicita que se le imponga a Mir la prohibición de aproximación y comunicación por tiempo de 10 años inhabilitación especial para toda profesión u oficio que implique contacto con menores por tiempo superior en ocho años, así como libertad vigilada por siete años, posterior a la pena privativa de libertad. Además, pide indemnizarla con 64.000 euros por las lesiones sufridas y los daños morales causados.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información",
"title": "La denunciante de Rafa Mir, en el juicio: «Lloraba, me costaba respirar y me metió los dedos»"
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