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Juan Miguel Zunzunegui: «¿Asesino? Hernán Cortés ayudó a los pueblos nativos a liberarse del yugo azteca»

ABC - Últimas noticias de España y el mundo hoy [Unofficial] May 26, 2026
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Nuestro pasado está más vivo que nunca, y no es una frase hecha. Lo demuestran el centenar y medio de suscriptores de ABC que, en la tarde de ayer, coparon la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid para ver al que se ha convertido en uno de los pesos pesados de la historiografía de la Conquista española: Juan Miguel Zunzunegui . El doctor en Humanidades mexicano y autor superventas arremetió este martes contra la tan manida Leyenda Negra que persigue a la Monarquía Hispánica, hizo un canto por el mestizaje y cargó contra el ventajismo político de Claudia Sheinbaum en una conversación con el jefe del área de Cultura de ABC, Jesús García Calero.A los grandes como Zunzunegui, alfombra roja. El encuentro arrancó con una presentación a cargo del director de ABC, Julián Quirós . Este recalcó que «debemos estar orgullosos del mestizaje, como bien señala en sus conferencias el profesor», y aplaudió la llegada de su último ensayo a España: 'Hernán Cortés. Encuentro y conquista' (La Esfera de los Libros).Contra el populismoEra tarde de desvelar mitos y de señalar populismos baratos. Por ello, Calero empezó con una pregunta directa a la cerviz: «La presidenta Sheibaum dijo hace poco que debíamos olvidar los crímenes de Raúl Castro porque han pasado ya treinta años de ellos... Esta es la misma persona que criminaliza a Cortés por algo que pasó hace medio milenio». Zunzunegui respondió con una sonrisa: «No podemos confiar demasiado en los políticos». Las recientes acusaciones al conquistador, señaló el conferenciante, arreciaron cuando Estados Unidos tildó a México de narcoterrorismo. «Agitar su fantasma es una joya para la presidenta», incidió.El mejor ejemplo de que Cortés no cruzó el Atlántico para saquear, señaló Zunzunegui, es que lo que más adoran los latinoamericanos de México nació de aquella conjunción entre los nativos y los españoles: «Cuando les pido a mis alumnos que me hagan una lista de lo que les gusta del país, siempre me dicen lo mismo: las catedrales, el barroco, la comida, la danza… ¡Todo eso llegó tras la caída de Tenochtitlán!». Lo que ocurrió de 1521 hasta 1821, señaló, fueron tres siglos de convergencia entre civilizaciones; años que forjaron el México que hoy conocemos y que han querido borrar en los últimos años las izquierdas: «No se si es de fachas amar la historia, pero es de populistas odiarla».Zunzungui insistió también en que los mexicanos deben abandonar la falacia de que son un pueblo conquistado y humillado por la Monarquía Hispánica. Nada de eso. «Somos el producto de la unión y la victoria». Y, de paso, recordó a los presentes que el grueso de los españoles que viajaron al Nuevo Mundo no fueron asesinos. «Quieren convencerles de que los conquistadores fueron violadores y saqueadores para aniquilarles psicológicamente, y no deben permitirlo». La realidad, confirmó, poco tiene que ver con los mitos extendidos por la Leyenda Negra: «¿Asesino? Hernán Cortés ayudó a los pueblos nativos a liberarse del yugo azteca. Nunca se avergüencen de compartir nacionalidad con el hombre que acabó con la extracción de 10.000 corazones al año».Mitos y más mitosZunzunegui repitió, cual buen profesor empeñado en grabar a fuego las ideas clave en sus alumnos, los argumentos que le han convertido en una de las voces más reconocidas sobre la llegada de la Monarquía Hispánica al Nuevo Mundo; un acontecimiento que ha definido en innumerables ocasiones como «el proceso migratorio más complejo y enriquecedor de la historia de la Humanidad». Desde hace años, su principal tesis pasa por huir de los anacronismos: la historia no puede –ni debe– estudiarse desde la visión actual, maniquea y política a veces, porque hacerlo es ventajista. «No existe la conquista de México», reiteró, «porque no se puede conquistar algo que no existía entonces».Cuando Hernán Cortés arribó a los territorios que ocupa el actual México, señaló Zunzunegui, había docenas de pueblos distintos: tlaxcaltecas, texcocanos, chalcas… Se hacían la guerra entre sí y no tenían unidad política, religiosa o cultural. Esta solo llegó cuando se aliaron con el conquistador español para derribar a los aztecas, el imperio que les oprimía y que extraía, como desveló el profesor a ABC hace menos de una semana, y repitió este martes , «más de 10.000 corazones humanos al año». Aquel lugar no era México, dijo, y tampoco era una Arcadia de progreso. Las grandes urbes habían sucumbido en la debacle económica ya en el siglo XII; solo quedaba la capital, Tenochtitlán. Según explicó el profesor, la realidad es que la evolución de las grandes ciudades aztecas llegó con los españoles y con su impulso del mestizaje. «España llevó a cabo la hazaña más grande la historia al civilizar un continente completo», afirmó Zunzunegui. Lleva razón, porque el paso de los conquistadores por el Nuevo Mundo no dejó un reguero de muerte y destrucción, sino de cultura y riqueza. Y es que el oro que, según los políticos mexicanos, robó la Monarquía Hispánica, sigue allí; en los templos románicos, en los rosetones góticos, en las cien urbes que se habían levantado en el siglo XVI, en los acueductos, en los hospitales… Esas bondades que siempre repiten sus alumnos.

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